Entre bacanales y baños públicos: síntomas de una falta de civismo. Por Rodolfo Arévalo

Entre bacanales y baños públicos

«Toda persona que ostenta una posición destacada en esta sociedad tiene que tener respeto a los demás e incluirse a sí mismo»

No sé si es que me educaron bien o mis padres se equivocaron de medio a medio. Y digo esto porque, en la nueva asignatura denominada «Conocimiento del medio» y también «Educación para la ciudadanía«, habrá mucho conocimiento del medio —que no se sabe demasiado bien lo que define, pero vaya—, y aunque el apartado «respeto a los demás» parece que se les ha olvidado en el Ministerio, habrá que tener en cuenta que existe.

 

Claro que, viendo lo respetuosos que son algunos políticos con el resto de seres humanos —que, por otra parte, son sus votantes—, imagino que ya a nadie le mueve a espanto nada de nada. Que la generalidad de que los españoles somos un poco «¡viva la Virgen!» debe de ser verdad. Lo del respeto por el que venga detrás, en cualquier parte, es algo que no se tiene en cuenta; algunos dirán que para eso pagan. Pero pagar no exime de responsabilidad en el cuidado de lo que se alquila o está para el uso común. En este apartado, una muestra objetiva la presentan los inodoros de bares o lugares públicos, a pesar del tesón que puedan tener y poner en su trabajo los limpiadores de los mismos.

 

Es precisamente por respeto a ese trabajo que los usuarios deberían tener un cuidado escrupuloso por ellos. Dicen que un político que parece tener un harén en alquiler lo mueve por hoteles en manadas y, claro, luego pasa lo que pasa; las bacanales son lo que tienen. De todas maneras, se puede aducir a favor que, si se pagan los desperfectos, todo queda reparado. Esto no es verdad; hay una cosa que no se puede reparar y es la fama perdida del lugar en el que se han cometido los despropósitos y la del perpetrador de los hechos.

 

También, por supuesto, el trabajo extra que tienen que realizar los trabajadores del hotel o lugar en cuestión. Desde luego, este plus en el trabajo no está pagado con su salario normal. Los limpiadores de habitaciones de hotel están allí para llevar a cabo un trabajo normal, pero no uno que resuelva los problemas causados por una bacanal fuera de control. Si estos los han cometido ciudadanos corrientes y molientes, desconocidos para los demás, no tendría en principio trascendencia, salvo las posibles reclamaciones del lugar de alojamiento para resarcirse de los gastos que se hayan provocado.

 

Lo que es innegable es que, si estos despropósitos han sido cometidos por personas relevantes, tanto de la vida política como por ciudadanos conocidos considerados artistas, la cosa varía bastante. Toda persona que ostenta una posición destacada en esta sociedad tiene que tener respeto a los demás e incluirse a sí mismo. Tienen que ser personas rectas, merecedoras del respeto de los demás. Nadie puede tomarse muy en serio a un político que no respeta ni su propia imagen; pobre imagen obtendrá.

 

Todo el mundo sabe que el colmo de los colmos es doblar una esquina, pero ¿para qué doblarla en público cuando se puede hacer exquisitamente en privado y sin dejar rastros que se noten demasiado? Esto me hace sospechar que hay personas en política que no debieran tener la representación de sus votantes, porque estos quedan retratados si vuelven a repetir su voto, por muy libres que sean de hacerlo. Yo, desde luego, no lo haría, porque esta acción de voto me acercaría bastante a la zafiedad y me alejaría del estilo de comportamiento que me enseñaron mis padres y mi colegio e instituto.

 

Y es por todo esto por lo que empezaba este texto diciendo que no sé si es que me educaron bien o mis padres se equivocaron de medio a medio. Y digo esto porque, en la nueva asignatura denominada «Conocimiento del medio», habrá mucho conocimiento del medio —que no se sabe demasiado bien lo que define, pero vaya—, y aunque el apartado «respeto a los demás» parece que se les ha olvidado en el Ministerio, habrá que tener en cuenta que existe. Hablando de esto, no podríamos olvidar que este mundo está tomando una deriva muy peligrosa cuando se valora más a ciertos países por su producción económica que por la que debería ser primada: la científica, la cultural y la ética y moral, que, aunque se ha transgredido muchas veces en la historia, nunca ha llevado a nada bueno para la humanidad.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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