
«Todos trabajamos para que vivan como Dios, los que nos dan la brasa a todas horas, ya que en el fondo hablar de política sale barato»
Ayer navegando por X me encontré un tuit en mi opinión brillante y así se lo hice saber a su autor. La cuenta se llama @BeavisTrip y el mensaje decía lo siguiente:
El ciclo D.E.R.A.
- Despertarse
- Escandalizarse
- Radicalizarse
- Acostarse
Y no le falta razón, pues suena el despertador, enciendes la radio o la televisión (según gustos) y con él primer café ya te vas templando simplemente al ponerte al día con las últimas fechorías de sus señorías o en su defecto de sus fontaneros. Te desplazas al trabajo y durante el trayecto suenan las tertulias donde los periodistas y analistas expertos en todología (esa ciencia…) van a degüello los unos contra los otros sin ánimo de convencer al contrario del otro lado de la mesa del estudio o del set de televisión, sino que lo que pretenden es soltar sus mierdas como bombas de racimo superponiendo sus voces a menudo impostadas eso sí, siempre, siempre, sin contradecir al dueño del cortijo el cual hasta a veces es un tuercebotas de tres al cuarto con mucha suerte, e hilo directo, con algún partido político como pasa actualmente en TVE.

Llegas al tajo y desconectas de eso y te concentras en lo importante, si acaso, a la hora del desayuno con mala suerte el cansino de turno saca el tema e incomoda al resto, pues la política en corrillos laborales levanta ampollas, incomoda e incluso puede ser hasta improcedente. Corte seco, malas caras, y la anécdota del peque o la mala noche de la niña te saca de apuros y el corrillo recupera su absurda existencia robótica dejando al margen lo mollar, es decir, la política que todo lo enfanga, emponzoña y determina gestionando sin saberlo hasta nuestro devenir, sin que la mayoría silente se cosque de la jugada. Sigues a lo tuyo, y llega la hora de comer (quien la tenga) y ahí sí que salen temas laborales, pues el tiempo para comer deprisa y corriendo es trabajo encubierto por mucho que nos cuente la ministra de Trabajo.
Le pegas el último apretón, salvas la siesta, resistes sin merendar y vuelta a las rutinas familiares o no, si te da para cuidarte, cultivarte o hidratarte, que también es importante. Transcurridos los compromisos adquiridos voluntariamente o no, llegas a casa, literalmente quemado, cansado, asqueado, y algunos hasta oliendo mal sin haber pegado ni golpe. Los atascos, el metro, el tren o el autobús te mina la moral, como decía Antonio Recio, el pescadero de “La que se avecina”. Me viene a la cabeza el capitulo del centollazo a Rajoy. ¡Jajajaja! Que momento, y razón tenía el dueño del imperio empresarial, “Mariscos Recio”. Donde esté liberar estrés sobre la chepa de otro que se quite lo demás. Y llegan los telediarios de la noche y “pin pan toma lacasitos” con la corrupción, el fango, los fontaneros, los muertos en las residencias o en la DANA, la pobreza infantil, tribunales, el cambio climático, la deuda, los precios, los muertos que dice Hamas, las bobadas de rigor para rellenar, Trump, Úrsula, Putin y los deportes inclusivos: “a una tipa a la que la pica un pie, le ha dado por escalar en Annapurna I al revés cantando resistiré, y a su vuelta a España se ha ofendido por la poca repercusión de su hazaña y del deporte femenino”. ¡Válgame! No te preocupes guapa, que en unos días se lo cuentas a Broncano y Sánchez y todos sus ministros lo retuitean.

Ya con los postres e igual hasta con los niños sin bañar, llegan los night show obligatorios con entrevistas absurdas a gente guapa y no tanto, que te cuentan también sus mierdas sobre sus crisis mentales, y se molestan porque no le hacen suficiente casito, y como siempre, para promocionar su trabajo entonces gritan ¡Palestina Libre, salvemos la sanidad pública, fuera fascistas de nuestras calles! Y la gente del público se viene arriba enfervorizada, y piensas: ¡Por qué no cae ya el meteorito a ver si del susto se duermen los niños! Dicho y hecho, de repente la luz tenue te envuelve zapeas sin ganas buscando una peli de esas que empiezan a las 23 :30 y acaban pasada la una y dices: ¡hala venga ya…! Y encuentras cualquiera de las tertulias políticas al gusto, donde cuatro y el del tambor te recitan los logros progresistas gracias a lo cual tu vida es maravillosa, o al contrario y recuerdan la dictadura autocrática que padecemos. Unos, que si la kitchen 2 del PP sigue viva aunque la controle el PSOE desde hace siete años, y te desinforman con el bulo de rigor vertido desde los medios gubernamentales y oye; si bajan las audiencias, con insultar a VOX todos pa’lante, total: sale gratis. Otros, que si Begoña, el hermano, Koldo, Aldama & CIA, aunque la CIA ya ha cobrado vida y protagonismo por sí sola, así que hay para todos.
Lees un poco, se te cierran los ojos, te vas a la cama, quizás pones la radio para cerrar el círculo y ahí está, otro desgraciado recordándote la última declaración de Oscar López, Puente o la madre que los pario poniendo a caldo a Ayuso, llamando ignorante a Feijóo y radical de extrema derecha a Abascal, y entonces viene Morfeo y te atrapa hasta mañana salvo que seas de vejiga suelta, sueño ligero, esclavo de hijos porculeros, o víctima de género, pero del género de los ronquidos de la, o del de al lado, que aquí sí que hay igualdad, no como durante el resto del día donde todos trabajamos para que vivan como Dios, los que nos dan la brasa a todas horas ya que en el fondo, hablar de política sale barato.
El ciclo D.E.R.A., como la vida misma.
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Feliz día de San Norberto.
Españazuela a 6 de junio de 2025.

