Lo tengo dicho: Gaza, mentira, miedo y manipulación. Por José Crespo

Una bandera de Hezbolá; un grupo terrorista, en el final de la etapa de la Vuelta Ciclista a España en Bilbao.

«Israel, por mucho que se diga sin argumentación sólida, no tiene ni demuestra intención de destruir al pueblo palestino, única y exclusivamente de acabar con Hamas»

Llevamos mucho tiempo sufriendo la prostitución lingüística y abuso injusto de determinados términos y expresiones y en relación con el reciente conflicto terrorista y sus consecuencias que sacuden a Israel desde los dos últimos años se hace insufrible la actitud de la izquierda cobarde que cierra los ojos ante unas cosas, mira para otro lado y de forma hipócrita señala lo que le parece en cada momento.

Tenemos unas individuas podemitas en absoluto silencio frente a lo que ocurrió aquel octubre fatídico en Israel y más cercanamente en cuanto a la oleada de violaciones de menores e inseguridad en barrios y poblaciones españolas mientras que son capaces de lanzar más de un centenar de tuits en referencia a Gaza y no acordarse de ninguna de las adolescentes españolas violadas en estos días. Una izquierda que silencia a regímenes criminales además de profundamente ignorantes.

Israel es único país democrático de su entorno al que se acusa de genocidio cuando dentro de sus fronteras viven más de dos millones de árabes en paz y con un enemigo nuclear amenazante con carácter permanente sobre su seguridad y supervivencia como es el Irán de los ayatolás, un irán que en el pasado fue amigo y aliado de Israel.

Mientras tanto toda nuestra izquierda y ultraizquierda auténticos herederos del fascismo hablan de acabar físicamente con Israel, descrito con la frase «Desde el río hasta el mar», consigna política asociada con el nacionalismo palestino, mientras pasan por alto y silencian el gravísimo y salvaje atentando de Hamas sobre Israel en el festival Nova. Los mismos que olvidan nuestra propia Historia y la del pasado europeo puesto en peligro por la amenaza islámica frente a la cual actualmente la única punta de lanza que existe es Israel.

Todos estamos siendo testigos del tremendo ridículo mundial de la “humanitaria” Global Sumud Flotilla de la niña, o no tan niña ya, zumbada y pija sacerdotisa ecológica de la ‘Iglesia de la Gretología’, que va por el mundo dando lecciones de conservacionismo usada ad nauseam por unos padres desaprensivos, unos periodistas sin escrúpulos y, tal y como parece también por una serie de lobistas profesionales y empresas ávidas de obtener gigantescos contratos públicos.

Ada Colau comparte la felicidad de la ‘tripulación’ de la flotilla «solidaria».

En 2023, se produjeron agresiones, ataques y asesinatos contra civiles a una escala que no tiene precedentes en la historia reciente de Israel y una Palestina sin estado dado que en manos de terroristas su único proyecto es el de eliminar físicamente a Israel, una nación que por su tamaño y configuración geográfica debe tener unos pilares de defensa muy alejados de la guerra convencional, basados en un potente y activo servicio de espionaje e información, un ejército de Tierra altamente preparado, unas fuerzas especiales, una capacidad aérea táctica y estratégica con un estado mayor conjunto perfectamente engranado, como acaba de demostrar de forma quirúrgica frente al terrorismo iraní.

El 7 de octubre, hombres armados procedentes de la Franja de Gaza y dirigidos por Hamás perpetraron un ataque en el sur de Israel, en el que mataron en forma deliberada a civiles, dispararon contra multitudes, abatieron con armas de fuego a personas en sus hogares y se llevaron rehenes a Gaza, incluidas personas mayores y niños y niñas, todos actos que constituyen crímenes de guerra. Según las autoridades israelíes, más de 1.200 personas, en su mayoría civiles, han sido asesinadas desde el 7 de octubre, y al 15 de diciembre, 133 seguían estando retenidas como rehenes.
Los zumbados de la izquierda progre insisten en que el plan oculto y verdadero objetivo perseguido por Israel desde 1948 consiste en el apartheid, la limpieza étnica y el genocidio del pueblo palestino, nada más alejado de la realidad.
Se nos machaca a diario con la idea de que Israel viola el Derecho Internacional, es acusado de genocidio, apropiación de territorios y de crear de forma decidida una situación de hambruna entre la población civil.
En el Festival Nova del 7 de octubre de 2023, miles de personas se reunieron para bailar y celebrar la vida.

Por si el enorme número de víctimas mortales tanto en Israel como en la Franja de Gaza no fuera suficientemente horrendo, se sigue difundiendo la falsa afirmación de que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza en represalia por las masacres perpetradas por Hamas el 7 de octubre de 2023.

Esas afirmaciones y acusaciones contra Israel no son en absoluto válidas a la luz del Derecho Internacional y puede ser demostrado y detallado punto por punto.

En primer lugar sobre el hecho de apoderarse de tierras en Gaza y su calificación como crimen de guerra. Según el Derecho Internacional y las leyes de la guerra, formalmente conocidas como Derecho Internacional Humanitario (DIH), también conocido como “leyes de la guerra” y anteriormente conocido como Derecho Internacional de los Conflictos Armados (DICA), no es ilegal que un estado tome u ocupe un territorio durante un conflicto armado si lo hace en defensa propia. Asunto complejo que debe ser entendido en dos esferas, por una parte el Derecho de la fuerza (jus ad bellum), que regula la justificación para usar la fuerza y permite la legítima defensa; y el Derecho de la guerra (jus in bello) o DIH, que rige la conducta durante el conflicto y limita los efectos.

Israel no invadió Gaza como agresora sino que respondió a una brutal masacre perpetrada en territorio israelí sobre una concentración por la paz, un festival pacífico, el Festival Nova, del 7 de octubre de 2023, en el que miles de personas se reunieron para bailar y celebrar la vida.

Hamás convirtió una celebración en una masacre, asesinando a cientos de personas y secuestrando a 44.

La organización terrorista palestina Hamás convirtió la alegría en horror pues asesinó sin piedad, decapitó bebés, violó y secuestró a jóvenes cuyo único “delito” era bailar al aire libre para luego llevarse los cuerpos y enseñorearse con ellos como trofeos de cacería por las calles de Gaza.

Recordemos que Gaza no es un estado soberano, por voluntad propia, y no hay robo de tierras según en Derecho Internacional cuando no hay soberanía reconocida.

Se ha dicho que Israel comete un crimen de guerra cuando ha puesto trabas a la Cruz Roja para visitar a los prisioneros de Hamas, ignorando que la condición de prisionero de guerra solo se aplica a los combatientes uniformados pertenecientes a unas fuerzas armadas que luchan en nombre de un estado bajo un mando responsable y siguen en su comportamiento las leyes de la guerra.

A esto hemos de decir que Hamas no es un ejército estatal sino un grupo terrorista cuyos miembros no son combatientes uniformados, se ocultan bajo infraestructuras civiles e incluso hospitalarias, atacan deliberada e indiscriminadamente a civiles y comenten crímenes de guerra. En este contexto Israel no tiene obligación alguna de permitir las visitas de la Cruz Roja a los terroristas capturados.

Esto concuerda con el artículo 4 de la Tercera Convención de Ginebra que define quiénes son consideradas personas protegidas y, por lo tanto, prisioneros de guerra en caso de conflicto armado.

Evyatar David, de 24 años, fue secuestrado por terroristas palestinos de Hamás en el festival Nova.

Se dice que Israel está cometiendo genocidio. La Convención sobre Genocidio o Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, es un tratado internacional de derechos humanos adoptado por la ONU el 9 de diciembre de 1948, que entró en vigor el 12 de enero de 1951. El tratado define por primera vez el genocidio como un delito de derecho internacional, cometido con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, y establece el deber de los Estados de prevenir y castigar dicho crimen.

Hay muchos ‘influencers’, conspiranoicos y antisemitas que consideran que los judíos son el mal supremo del mundo y que, -además de preocuparse por los palestinos, tienen la vista puesta en su repercusión en las redes sociales, por un lado apoyan el derecho de los palestinos a la “resistencia armada” e intentan salvar la brecha insalvable entre su supuesta preocupación por los derechos humanos y las atrocidades cometidas por Hamas, trasladando el foco de atención a la “mayor atrocidad” del supuesto genocidio.

El umbral para definir el genocidio en las convenciones y leyes internacionales es muy alto. Éstas establecen que no basta con contar los muertos, sino que también hay que demostrar la “intención de destruir” total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Por ahora, eso no es lo que está ocurriendo sobre el terreno en Gaza y por eso el fiscal de la Corte Penal Internacional no lo mencionó en su declaración en El Cairo.

Esto es debido a que no hay pruebas de esta intención especial. Las vidas civiles perdidas en Gaza son debidas no porque Israel los atacara específicamente, sino a cauda de las amplias infraestructuras militares de Hamas que se encuentran cerca, dentro de edificios civiles y en los túneles que hay bajo ellos. Túneles construidos con el dinero que muchas naciones han aportado como ayuda humanitaria.

Israel pidió la evacuación temporal de la población local en el norte de la Franja de Gaza, donde se concentran la mayoría de las infraestructuras militares del grupo terrorista. En tanto, Hamas utiliza a los civiles como escudos humanos y se abstiene de comentar cuántos de los muertos y heridos son sus combatientes.

Israel, por mucho que se diga una y otra vez sin argumentación sólida, no expresa, tiene ni demuestra intención de destruir al pueblo palestino, única y exclusivamente de destruir y acabar con Hamas, una organización terrorista, que viene gobernado brutalmente y con puño de hierro a los gazatíes. Si Israel desease destruir Gaza y a toda su población, dispone de los medios aéreos suficientes como para no tener necesidad de tener bajas terrestres y dejar gaza como un solar. El ejército israelí bien anunciado que deben evacuar antes de efectuar ataques aéreos, evacuaciones muchas veces impedidas por Hamas que emplea a su población como escudos humanos, incrustándose en hospitales e impidiendo incluso la llegada y distribución de alimentos con los que trafica a costa de su propio pueblo. Las muertes de civiles, especialmente cuando Hamas los emplea como parapeto, ya sea en las calles, hogares civiles o en hospitales, no pueden achacarse a la comisión de genocidio por parte de Israel.

Lo repetiré una y otra vez, si Israel quisiera exterminar a los civiles de Gaza, ¿por qué les pide que evacuen hacia el sur y limita allí sus ataques? Según la ONU, un gran número de civiles ya han huido. Por supuesto, esto ha creado una grave crisis humanitaria en el sur. No todos quieren o pueden abandonar sus hogares, e Israel lo tiene en cuenta en sus decisiones relativas a todos y cada uno de los objetivos en el norte.

La conocida como “pistola humeante” citada por quienes acusan de genocidio es supuestamente el bombardeo del hospital árabe Al-Ahli en la ciudad de Gaza, suceso que demostró internacionalmente que es difícil confiar en los anuncios de Hamas sin un examen independiente.

Resulta esencial señalar la estrecha supervisión de los gobiernos tanto de Estados Unidos como de Alemania sobre los planes de guerra de Israel, y también la coordinación israelí con Francia, Italia, Canadá y el Reino Unido pues ninguno de estos países daría luz verde a un genocidio de la población de Gaza, a pesar de las afirmaciones conspiracionistas de que lo harían.

También se dice que Israel viene empleando el hambre como arma, lo cual luego choca con noticias como la de una reciente inauguración de un establecimiento de Nutella en Gaza. Esa acusación es una peligrosa mentira. Según en Derecho Internacional y en Estatuto de Roma la inanición de civiles solo es ilegal cuando se retira deliberadamente alimentos y ayuda humanitaria.

El Derecho Internacional prohíbe la hambruna de civiles como método de guerra, prohibición reforzada por el Estatuto de Roma, adoptado el 17 de julio de 1998, que tipifica como crimen de guerra y de lesa humanidad el uso del hambre de la población civil como arma de guerra, y penaliza a quienes privan intencionalmente a los civiles de alimentos y otros objetos vitales para su supervivencia u obstaculizan los suministros de socorro.

Los hechos nos demuestras cosas muy diferentes pues Israel a través de COGAT (Coordination of Government Activities in the Territories: Judea and Samaria and towards the Gaza Strip), ha facilitado el movimiento y entrada de cientos de tráileres de gran tonelaje diariamente y según los datos de las agencias internacionales se está cumpliendo el umbral mínimo de calorías necesarias por persona. El problema real es el saqueo y apropiación de la ayuda por parte de Hamas mediante el ataque a los convoyes en los pasos fronterizos.

Es curioso que los mismos que acusan a Israel de matar de hambre a los palestinos, mientras vemos esas grabaciones conocidas como de Paliwood o Gazawood, nunca se preguntan por qué Hamas roba la ayuda alimentaria y de todo tipo.

La quinta acusación que escuchamos a diario prácticamente es que Israel ataca de forma decidida escuelas y hospitales. Sabemos que el Derecho Internacional protege ambos tipos de recintos, hospitales y escuelas,… a menos que sean empleados con propósitos militares.

Imagen de la sinagoga del Call de Girona.

El Derecho Internacional Humanitario (DIH) protege los hospitales y las escuelas, ya que son bienes civiles. Sin embargo, la protección de estos establecimientos puede cesar y ser objeto de ataque si dejan de ser bienes civiles y se convierten en objetivos militares, por ejemplo, si se utilizan con fines de hostilidad, como almacenes de armas, cuarteles o bases de operaciones.

Cuando Hamas convierte los hospitales y escuelas en centros de mando o en fábricas y almacenes de explosivos, cohetes y demás proyectiles, pierden su protección y pasan a convertirse en objetivos militares tal como acabamos de decir.

Israel emite incansable todo tipo de advertencias, facilita evacuaciones y ejecuta ataques de precisión quirúrgica. Eso es precisamente lo que exige el Derecho Internacional Humanitario.

Israel, una nación avanzada, desarrollada, democrática, de pequeño territorio pero experta en supervivencia, lucha precisamente por salir adelante frente a los que quieren destruirla y lo hace respetando las leyes tanto sobre el terreno como en el campo de batalla de la legalidad internacional, defendiéndose de las mentiras que a diario vierten sus enemigos y que son utilizadas como armas contra Israel y su pueblo, mientras todavía quedan secuestrados víctimas de aquel luctuoso día de octubre.

Posiblemente el derecho internacional tenga fallos y posibles lagunas en cuanto a la protección de civiles, tanto en las definiciones como en la práctica, por ello debemos compensar esos posibles defectos defendiendo la Ética y los Valores universales a los que se oponen todos los grupos terroristas como Hamas, sus socios yihadistas y desde España la izquierda y extrema izquierda, los filoterroristas y separatistas, no perdiéndonos en las falsas afirmaciones con las que se degrada el término de genocidio.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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