Felónez baila al son de Puigdemont y el despropósito de la apertura del Año Judicial. Por Antonio de la Torre 

Felónez baila al son de Puigdemont y el despropósito de la apertura del Año Judicial. La pleitesía al fugado.

«Celebro la decisión de Núñez Feijoo de no asistir a la apertura del Año Judicial, al que se le dará la razón cuando el fiscal general del Estado se siente en el banquillo»

Ha quedado claro el penúltimo episodio de la sumisión sanchista al fugado de Waterloo, que todo hace prever que acabará, gráficamente, con la foto de Felónez rindiendo pleitesía, allí o en Suiza, al “amigo” Carles –en mi ignorancia jurídica, me pregunto si no es un posible delito reunirse con un prófugo de la Justicia, en busca y captura, y más aún, siendo altos cargos de la política española los que lo hacen–. 

Desde que empezara su mediación entre la PSOE y JUNTS el salvadoreño Fernando Galindo, nombre que hiciera famoso José Luis López Vázquez en su papel de entregado empleado bancario a una despampanante cliente en “Atraco a las tres”: “F.G., un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”, han desfilado por ambas sedes, el “turista” de Soto del Real, Santos Cerdán, el embajador plenipotenciario del chavista Nicolás Maduro y ahora también de nuestro doctor Plagio cum Fraude en su vocación china, José Luis Rodríguez Zapatero y, por último, el dependiente de Esquerra Republicana de Cataluña y presidente provisional de la Generalidad de Cataluña, Salvador Illa, premiado con tal puesto por su amado líder tras la peor gestión que un ministro de Sanidad pudiera pensarse que podría hacer durante aquella “plandemia” que nos extendió por el mundo uno de los brazos torticeros e inútiles de la no menos desastrosa ONU, la OMS del comunista prochino –al parecer, todo el mal tiende a, o es unido por, China– Tedros Adhanom Ghebreyesus

Empezaba la semana con un acto matutino para presentar su Pacto de Estado por la Emergencia Climática pero no aceptaba ninguna de las propuestas que Alberto Núñez Feijoo le hacía la semana pasada. Una forma extraña de pedir un Pacto de Estado. Como de costumbre, hizo propuestas genéricas  pero no dio ninguna pauta de como acabar con el perverso enemigo llamado “Cambio climático” que, para él, los suyos, la mayoría de MMM (Medios de Manipulación Masiva) y, por reflejo condicionado, buena parte del rebaño social, es provocado por el hombre –ese malvado “productor” de CO₂, curiosamente el gas de la vida, al que quieren sustituir a toda costa por “humanizados” animalitos, mascotas inofensivas en crecimiento exponencial frente al descenso dramático de nacimientos, paliado sólo por la inmigración musulmana.   

Y remataba el lunes, un día completo, por cierto, con la “entrevista” masaje (que en esta ocasión no fui capaz de ver) que nuestro oscuro presimiente –véase Síndrome de la Triada oscura (psicópata, maquiavélico y narcisista)– se había preparado para el comienzo de curso político con otra de sus “periolistas”, Pepa Bueno.

Como bien apuntaba el periodista José Antonio Zarzalejos en El Confidencial: “Tras intentar y no lograr el control del grupo PRISA, la Moncloa ha decidido entrar a saco en Radio Televisión Española (hoy, más Espantosa que nunca).

Pepa Bueno entrevista a Sánchez

Es interesante destacar el aparente cambio de rumbo del otrora vocero socialista que, en su editorial del lunes, le advertía que “Sin presupuestos no se gobierna”, no haciendo sino recordar lo que el propio Fray Perico le espetaba desde la tribuna del Congreso a Mariano Rajoy allá por 2018, creo: “Un gobierno sin presupuestos es como un coche sin gasolina”. Con frases como “el gobierno está incumpliendo la Constitución y no hay excusas”, añadía que “Eso de presentar en septiembre el techo de gasto, paso previo a los presupuestos, anticipa un calendario sin credibilidad, ya que la tramitación dura tres meses y no hay ni un papel sobre la mesa”. Y acababa indicándole a Sánchez el camino de las urnas. Una entrevista en la que vimos a un Sánchez en claro deterioro físico y que, si yo hubiera tenido que dedicarle un titular, habría sido el de “Perlas para analfabetos funcionales convencidos y otras clases de sectarios”.

Habló entre otras vaguedades de “una respuesta nacional de resiliencia hídrica”, desde que descubrió esa palabra la coloca en todo, algo que recuerda, en cursi, aquel Plan Hidrológico Nacional de José Mª Aznar, que se cargó Zapatero nada más llegar al poder y no se atrevió a reactivar Mariano Rajoy. Dijo, sin despeinarse, que Salvador Illa iba (lo enviaba) a Waterloo a entrevistarse con el que tiene la llave de la Moncloa, el martes, 2 de septiembre, porque “en Bruselas se celebra la Diada ese día”, aunque, como todos sabemos, es el 11 en Cataluña. Y entonces me acordé de mi infancia y juventud, ¡cómo se me habría podido olvidar! Ya, en la época de Balduino y Fabiola, se paraba Bélgica ese día 2 para tan magna celebración, ¡por Dios, qué memoria la mía! Lamentable cinismo.

No faltó hablar de los Presupuestos: “Quiero ser muy claro, vamos a presentar los Presupuestos, vamos a pelear para aprobar esos Presupuestos generales”. Lo repitió para tratar de creérselo, pero Pepa Bueno lo bajó de la nube: ¿Y si se los tumban? “Seguiremos con los presupuestos que tenemos”, total ya van tres años repitiendo. Volvió a mentir ¡qué novedad!, cuando desmintió a los que le dicen “Es que no puedes salir a la calle”, respondiendo con su realidad virtual para terminar la entrevista: “Sí puedo salir a la calle –pero no salgo y cierro las aguas de La Mareta–. En la calle te puedes encontrar gente que te insulta –los más en su caso, por eso no sale el Speedy de Paiporta– y otra gente que te aplaude o que te muestra su ánimo –¿en qué mundo vive este hombre?–, pero esto no es lo que queremos para nuestro país, lo que queremos son unos mínimos de convivencia, de respeto y de destierro del insulto –lo dice el del muro que envía a su Loro Park a insultar, incluso a la Justicia–. A partir de ahí, podremos debatir sobre lo que se considere, pero el me gusta la fruta –no podía faltar la alusión directa a su principal enemiga política, Isabel Díaz Ayuso, su verdadera obsesión– es lo que tenemos que desterrar”.

¡Cómo le gustaría desterrar a la presidente de la Comunidad de Madrid! Y anunciaba un nuevo puesto de trabajo para algún amiguete, la Agencia Estatal de Protección Civil. Parece que se le queda corta la dirección general que ejerce su exdelegada del gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, a la que el Vicesecretario General de Política Autonómica y Municipal y Análisis Electoral del Partido Popular, Elías Bendodo, llamaba “pirómana” política por haber culpado a las autonomías del Partido Popular de negligencia preventiva y en las gestión de los incendios que han castigado duramente al Noroeste español.

Montesquieu ha muerto

Se atrevió a decir que se había planteado dimitir ante el panorama judicial que lo va acorralando, pero que resistió la tentación “por el bien de los españoles”. Supongo que se refería fundamentalmente al de dos españoles, la “catedrática” Begoña y su hermano David von Karajote, el músico que no sabía dónde tenía su despacho.

No podía faltar, y con esto dejo este apartado, su ataque a los jueces que no le son propicios, los que llevan las causas de sus familiares, su fiscal general y los dos secretarios de Organización del PSOE que le salieron rana, de lo que se enteró por la prensa y, en el caso de José Luis Ábalos, no fue óbice para que, después de enterarse y cesarlo en julio de 2021, lo incluyera como número 2 en la lista para el Congreso en las elecciones generales de 2023. Pues a esos jueces, poco amigos, les dedicó esto, que, pese a que pudo decirlo mejor, se le entendió muy bien: “Que hay jueces haciendo política y que hay políticos que tratan de hacer Justicia, sin duda alguna la hay. Afortunadamente es la minoría, pero la hay, y hacen un daño terrible, un inmenso daño, a la Justicia”.

Y su fiel Gracita Bolaños, entre otras cosas ministro de Justicia, para más inri, abundaba en esa línea de ataque a jueces incómodos, con una expresión mejorable también: “Lamentablemente, claro que hay actuaciones, muy minoritarias, que están generando un intenso debate social y dentro de la propia carrera judicial, sobre el daño que esas actuaciones muy minoritarias están haciendo a la justicia, pero con el tiempo todo se pondrá en su sitio” (sic). Unas palabras, de uno y otro, que merecieron la réplica de la presidente de la Asociación de Fiscales, Cristina Dexeus: “Intentan confundir a la ciudadanía al punto de crear la creencia de que los jueces tienen una guerra contra los políticos, en especial contra el presidente del gobierno y su partido. Por otro lado, dice, ‘pero hay políticos que se dedican a hacer justicia’. Bueno, usted, señor presidente, está absolviendo a personas de su proximidad y está también, entonces, dictando sentencia antes de que los tribunales lo hagan”.

Dejo para el final lo que sin duda ha sido esperpéntico esta semana, desarrollado en tres capítulos. Por un lado, la visita el miércoles al Palacio de la Zarzuela del investigado, a punto ya de sentarse en el banquillo, Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, todavía, para entregarle la memoria anual de la fiscalía. No tuvo la dignidad de dimitir y, siguiendo el protocolo, que a veces no va de la mano de la lógica, y pese a lo que a muchos españoles nos hubiera gustado, fue recibido allí por Felipe VI.

Yo había dirigido en X esa mañana a Casa Real, obviamente sin la menor esperanza de éxito, un post en esos términos: “Si lo hace, como mucho, el Rey debería enviar a un subalterno a la puerta para recoger el pen drive y no recibirlo y permitir la foto indigna”. Pero lo recibió, se hizo la foto y aunque algunos medios han comentado el rictus serio del Rey, en mi opinión sobró alguna sonrisa de cortesía, que el visitante no merecía en ningún caso. El segundo capítulo fue más benévolo porque tocaba llevar la memoria a la Moncloa, al fin y al cabo no podía haber mucha tensión, se reencontraban el jefe y su subordinado: ”¿De quién depende la fiscalía? Pues eso”

Don Alvarone y la mirada del Rey

Sin duda, fue el tercer capítulo el que rompió todos los moldes: la celebración el viernes de la Apertura del Año Judicial, en la que, pese a que tres asociaciones judiciales pidieron al fiscal general que no asistiera al acto por respeto al Rey, debido a su inminente juicio por presunta revelación de secretos. También lo pidieron diez vocales (la mitad conservadora, todo muy previsible) del Consejo General del Poder Judicial, que han mandado a su presidenta Isabel Perelló una carta solicitándole lo mismo. Por su parte, María Jesús del Barco, presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura, se expresaba así al respecto: “Nos parece bochornoso y nos causa un enorme malestar que alguien, del que, en pocos días seguramente, veremos el auto de apertura del juicio oral, esté en un acto solemne, junto al Rey, dirigiéndose a todos los magistrados y fiscales, hablándonos del principio de legalidad penal y una serie de principios que son los que inspiran la actuación del Ministerio fiscal”.

Íbamos a ver, y finalmente vimos, a Su Majestad Felipe VI, entre la presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo y el ministro de Justicia y otras cosas, junto al acusado del presunto delito antes citado, conocido ahora como don Alvarone. Era el que tenía que dar el primer discurso, en el que con un gesto rígido, de evidente culpa, se descolgó con palabras llenas de obviedades, poco creíbles en su boca y no exentas de nerviosismo, que lo llevaron a la imprecisión, pese a estar leyendo: “Soy plenamente consciente de las singularidades procesales, de las singularidades, circunstancias, que mi intervención tiene en este momento, en este acto. Respeto, por supuesto, a todas las opiniones que sobre el particular puedan manifestarse y solo haré una mención al respecto en este discurso, si estoy aquí como fiscal general del Estado es porque creo en la Justicia y en las instituciones que la conforman, creo en el Estado de derecho, en la independencia del Poder Judicial, en los principios de legalidad e imparcialidad y por supuesto, también, en la verdad”. Pues el movimiento se demuestra andando, don Álvaro.

Apertura Año Judicial

Fue muy clara y especialmente dura la Magistrada Perelló  cuando dijo que «La sociedad no merece que los poderes públicos entren en descalificaciones ni en reproches mutuos, sino que las instituciones funcionen con normalidad y con respeto y lealtad a las otras. Así lo hará el Poder Judicial», palabras especialmente dirigidas al presimiente del desgobierno y a su loro principal, por las que recibió muchos aplausos.

Incidió en esa línea cuando dijo que «Resultan totalmente inoportunas y rechazables las insistentes descalificaciones a la Justicia provenientes de los poderes públicos», añadiendo que “esa forma de proceder socava de forma directa la confianza en la Justicia, al tratar de influir negativamente en la consideración ciudadana de los jueces». Dijo también que “esas descalificaciones son impropias de un Estado de derecho avanzado en el que rige no solo el principio de separación de poderes, sino también el de respeto mutuo; en definitiva, la lealtad institucional». Y remachaba en este sentido que «A pesar de las descalificaciones que antes mencionaba, el Poder Judicial no va a desviarse de su camino de rectitud y honestidad. Nuestra función es resolver los conflictos que se dan en la sociedad, no contribuir a alimentarlos”, como hace el desgobierno, añado yo.

El fiscal general del Estado se sentará en el banquillo. Ilustración de El Gitano.

Celebro, personalmente, la decisión de Núñez Feijoo de no asistir a la apertura del Año Judicial, al que se le dará la razón, seguramente, cuando el fiscal general del Estado se siente en el banquillo. Probablemente los jueces y el Rey no puedan, o no quieran, hacer nada, pero el presidente del PP representa con esta decisión a muchos millones de españoles que no comulgan con este conformismo y abuso que la poca vergüenza política, especialmente por parte de la izquierda (la derecha se limitó a ponerse de perfil) ha establecido como «normal» y la sociedad ha tragado como consecuencia de la gentuza que domina los medios repiten el mensaje y llevamos casi 50 años deseducando a las nuevas generaciones y quitándoles de manera casi imperceptible su capacidad de pensar, ayudados por la inoperancia omisiva del Partido Popular, que no arregló nada fuera de la economía y, un poco, las relaciones exteriores. Y sobre la postura Rey, ya he dicho muchas veces que creo que ejerce menos funciones de las que le deja la Constitución, pero tanto su padre, como, sobre todo, él, se han acostumbrado a ser peones de los diferentes gobiernos y se han conformado con ser estandartes y comerciales de lujo para lo que interesa al gobierno de turno. 

Los temas internacionales, USA-Venezuela, Israel-Gaza, China-Rusia-India-Corea del Norte, el nuevo ridículo internacional del ninguneado presimiente y su Falcon que le “impidió” asistir a una nueva cumbre europea sobre Ucrania y el despropósito de los propalestinos contra el equipo israelí de ciclismo a su paso por Vascongadas, no caben ya en mi análisis, pero dicho queda.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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