El número de la bestia: La era 666. Por José Crespo

El número de la bestia: La era 666.

«En la antigüedad, las letras se usaban como números. El número 666 se consideraba una forma de codificar la crítica secreta hacia Nerón o Domiciano»

El número 666 está relacionado tanto con el emperador Nerón como con Domiciano debido a que este emperador romano vivió durante la época en que el «Libro del Apocalipsis» fue escrito, y el libro hace referencia a un gobernante que perseguía a los cristianos. El Apocalipsis, en griego antiguo, Ἀποκάλυψις Ἰωάννου Apokálypsis Ioánnou, ‘Revelación de Juan’, es el último libro del Nuevo Testamento y, como tal, de la Biblia. También es conocido como Revelación de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro, Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ, y, en algunos círculos protestantes, simplemente como Revelación o Libro de las Revelaciones. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los académicos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.

Pero tratemos el objeto de estas líneas y es ese número enigmático. Algunos estudiosos de la Biblia creen que el 666 no se refería directamente a Domiciano, sino a Nerón, considerado una reencarnación del mal, o que era un código para referirse a Domiciano de forma velada.

El número 666 en arameo se relacionó con el emperador romano Nerón a través de la transliteración de su título «Nerón César» al hebreo usando la gematría. El nombre y título en hebreo (נרון קסר, Neron Qesar) suma 666, un código secreto para referirse a él durante las persecuciones de cristianos en su reinado. Domiciano, al igual que otros emperadores temerosos ante el Cristianismo, persiguió a los cristianos y fue considerado como un opresor. Como el imperio de Domiciano siguió la estela de persecución iniciada por Nerón, los cristianos lo consideraban como una reencarnación de Nerón, quien también masacró a los cristianos.

En la antigüedad, las letras se usaban como números. El número 666 se consideraba una forma de codificar el nombre de un emperador, y evidentemente era empleado de forma críptica como crítica secreta hacia Nerón o Domiciano. Una interpretación de la frase latina: Domitianus Caesar Legatos Xti Viliter Interfecit, DCLXVI, (Domiciano César asesinó vilmente a los legados de Cristo) también ha sido asociada al número 666 en números romanos al tomar las iniciales de la frase.

En el momento de la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica el Islamismo era considerado, por muchos cristianos, más que como una nueva religión, una herejía cristiana, similar a la de los arrianos más extremistas. Se explicaría de esta forma el escaso conocimiento que se tenía sobre la figura de Mahoma por parte de personajes cristianos tan importantes como San Eulogio que a mediados del siglo IX, que «descubre» en el monasterio de Leyre, una biografía de Mahoma: «Cuando últimamente me hallaba en la ciudad de Pamplona y moraba en el monasterio de Leyre, hojeé todos los libros que estaban allí reunidos, leyéndolos para mí desconocidos. De repente, descubrí en una parte cualquiera de un opúsculo anónimo la historieta de un profeta nefando». («Apologeticum martyrum») De él dice: «Nació el heresiarca Mahoma en vida del emperador Heraclio, el año séptimo de su reinado, en el curso de la era DCLVI {666}. En esta época, Isidoro, obispo de Sevilla brilla en el dogma católico y Sisebuto ocupa el trono real de Toledo».

Opino que el islam no es una religión. El islam es una ideología política de carácter totalitario que bajo el subterfugio de una apariencia religiosa pretende y aspira al control individual y social, con el objetivo de un dominio mundial. Gálatas 1:8 afirma que si alguna persona, incluso un ángel, predica un evangelio diferente al que los apóstoles anunciaron, debe ser maldito (anatema). Este versículo subraya la gravedad de predicar un mensaje distinto al evangelio de Cristo, enfatizando la autoridad del mensaje original de Pablo y su compromiso con la verdad de Dios por encima de la aprobación humana. Este versículo sirve como advertencia y refuerza la idea de que Pablo no buscaba agradar a los hombres, sino a Dios, al no desviarse del evangelio que le fue revelado. Se utiliza para argumentar la importancia de la verdad del evangelio y la condenación de aquellos que propagan falsas doctrinas, incluso si provienen de fuentes supuestamente autorizadas.

Estas líneas son sólo una reflexión sobre la asociación de ese número con el mal.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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