
«Resulta más que preocupante que Sánchez nos hable de proteger la democracia «ante abusos» precisamente tras la condena contra el fiscal general»
El artículo que regula el cometido del Fiscal General del Estado es el artículo 124 de la Constitución Española. Este artículo establece los principios rectores del Ministerio Fiscal, del cual el Fiscal General ostenta la Jefatura Superior. El cometido general del Ministerio Fiscal es promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, los derechos de los ciudadanos y el interés público, actuando con unidad de actuación y dependencia jerárquica, pero con sujeción a los principios de legalidad e imparcialidad.
Leerlo produce sonrojo visto lo visto y vivido estos días y sobre todo escuchar las declaraciones del ingeniero Pachi Nadie, de Pili Juerga, de Yoli Tenacillas, el descolonizador Urtasun o de Óscar López entre otros. Amén de la absolución previa dictada por el dictador Sánchez a mitad de juicio.
Manifestaciones variadas en las que puso la mano en el fuego por el fiscal general y que han ido desde el «¿quién va a pedir perdón?» al bravucón y absolutorio «es inocente».
Resulta más que preocupante que Sánchez nos hable de proteger la democracia «ante abusos» precisamente tras la condena contra el fiscal general.
Hemos leído en la prensa amiga de lo bueno y enemiga de lo malo que «el fiscal general es inocente, y más aún tras lo visto en el juicio»… «El Gobierno continúa creyendo en su inocencia, y más aún tras todo lo visto. Insisto, creemos en su inocencia y, tras lo escuchado y visto esta semana, más aún».
Gracita Bolaños apuntalaba y daba amparo al fiscal general «en este caso y en su actuación al frente de la Fiscalía de nuestro país» porque «todo lo que ha hecho ha sido contar la verdad y desmentir un bulo»… «¿De verdad puede ser delito en nuestro país contar la verdad?».
Pili Juerga el pasado 4 de noviembre nos decía que «no se han planteado por ahora ninguna prueba contra el fiscal»… «El Gobierno sí que mantiene el convencimiento de que el fiscal general del Estado siempre ha defendido la verdad y que desde luego siempre ha perseguido al delito».
Óscar López llegó a aseverar que había nada más y nada menos que una «inquisición» que perseguía a García Ortiz, y también aseguró que «por supuesto que el fiscal general del Estado es inocente», y el pasado agosto señaló que «es una anomalía que se esté tratando de acabar con el fiscal» dado que «esto viene de un delito supuestamente cometido por la pareja de la señora Ayuso, y a continuación quien se sienta en el banquillo es quien persigue el delito por una supuesta filtración que varios periodistas le han dicho al juez que no es verdad».
No digamos ya de la jauría desatada de los comunistas de podemos que en voz de la Niña de la Curva esperaba al gran mentiroso: «Propongo un plan para reventar a la derecha»…
La paranoia contra Ayuso ha ido muy lejos, lo cierto es que solo existe un único y obsesivo culpable que se llama Sánchez, el corrupto asintomático que no da ‘putada’ sin hilo, rodeado de cómplices con sus manos churruscadas.

