
«Cómo el bipartidismo convirtió la Constitución en un juego de egos y enriquecimiento: Entre PresiMientes y ListasDeListos, la democracia convertida en dictadura de partidos»
El pasado 6 de diciembre celebramos el Día de la Constitución, el nacimiento de la Democracia. Pero va a ser que no. Realmente lo que celebramos fue el día del nacimiento de la Casta Política Profesional, esa nueva clase social del Politiqué, trileros a los que nos hemos acostumbrado.
Nos hemos acostumbrado a oír las mentiras de los PresiMientes, que han encontrado en ellas su forma de expresión habitual para con la ciudadanía del país más rico del mundo: ayer en cantidad de riquezas, hoy en cantidad de Politiqués para GoMierdarlo mejor.
Nos hemos acostumbrado a recibir a PresiMiente tras PresiMiente, dejando al último en llegar al cargo, siendo muy malo, como bueno al anterior, habiendo sido malo con ganas el que se fue, pero mejor, siendo malo, que aquel al que echó del cargo por malo.
Nos hemos acostumbrado a que, uno tras otro, se enriquezcan de forma torticera y exagerada, convirtiendo el trabajo de político en una actividad comercial de enriquecimiento sin medida, pasando a ser el oficio más rentable de todos a los que se puede dedicar un inepto.
Nos hemos acostumbrado —y es curioso— a no dar importancia a que un Politiqué corrupto dimita después de haberse demostrado que cobraba mordidas a cambio de contratos públicos que él concedía, o a que otro pueda ser juzgado por prevaricación, y a otros por cobrar en sobres cantidades ingentes en efectivo bajo el concepto de gastos de representación. Y nos hemos acostumbrado a que ninguno sea condenado a devolver lo trincado.
Nos hemos acostumbrado —y no damos importancia— a que los españoles damnificados por desastres naturales no cobren las ayudas prometidas porque no hay fondos en la caja pública, mientras vemos cómo el PresiMiente de turno reparte de esa caja, supuestamente vacía, millones de euros para ayudar a causas que nadie entiende dentro y fuera de nuestras fronteras.
Nos hemos acostumbrado —y no damos importancia— a que los menistros y altos cargos de un partido defiendan lo indefendible por orden del PresiMiente de turno. Y si la justicia se atreve a condenarlos, la critican y atacan por ser injusta y equivocarse, porque su cohorte siempre es inocente por muchas tropelías que cometa. Pero cuando la justicia acusa y condena a los que no son de su banda como culpables, la banda del PresiMiente exige su dimisión inmediata por haber cometido los mismos delitos de los que se acusa a los suyos. Y este dato es curioso: entonces la justicia es justa y muy acertada con las sentencias.
La doble vara de medir de los voceros y correveidiles progres del Reino: porque ellos, los GoMierdiantes de turno, son trileros, pero muy buenos; y los otros, los de la OpoFicción, son trileros y además muy malos.
Nos hemos acostumbrado a situaciones a las que no damos importancia… Y votando sus ListasDeListos vamos de PresiMiente en PresiMiente, y lo cambiamos porque nos miente…
Por aquello del QuítateTúPáPonemeYo, o lo otro del YTúMás, de costumbre.
Nos hemos acostumbrado al bipartido que ha convertido la política en un juego de EGOS que pone y quita PresiMientes ególatras y egoístas, pero sin cambiar de ListosDeListas trileros.
Nos hemos acostumbrado a la lucha de las Siglas-Marcas, que no ayudan al bienestar del país: sólo ayudan a llenar más las carteras de los ListosDeListas de las Siglas-Marcas que obtienen la PresiMiencia de turno, y un poco menos las de las Siglas-Marcas que la pierden, vaciando de paso las carteras del Pueblo Soberano, que es el que paga “los platos rotos” y sus exageradas nóminas y gastos.
Y sí, celebrando el Día de la Constitución, EsteIaioQuePiensa no ve que la Ley de Leyes que los de mi generación votamos pensando que empezaba una Nueva Era de libertades, una Nueva Era para beneficio del Pueblo Soberano, se encuentra engañado.
Porque sólo ve que es una Nueva Era de libertades y para el beneficio de la Casta Política Profesional. Hemos cambiado de Era, pero no hemos cambiado la forma de gobernar.
La ansiada Democracia que votamos ha pasado a ser, como por arte de magia, un juego del absurdo: un trueque de trileros de los PresiMientes, esos a los que hemos votado, y que han convertido en su Dictadura de Partidos, donde el bipartido hace y deshace leyes a su antojo y para su único beneficio, riéndose del Pueblo Soberano y de la Constitución, la Ley de Leyes que votamos y que nos debería amparar, y que cada 6 de diciembre, sin entenderlo, celebramos.
