
«Efectivamente el Gobierno está literalmente acabado (que no agotado) y los dos partidos que lo forman en comandita, o sea en coalición, también»
Acaban las sesiones en el Congreso y Sus Señorías ya no volverán a ejercer como tales hasta mejor ver (incluido para siempre José Luis al que siempre podremos decir que al menos lo vimos jugar). ¿Afecta algo este asunto a la ciudadanía a pie de calle? Básicamente no, pero aún siendo un asunto así a primera vista bastante insulso, permítanme una penúltima reflexión la cual seguramente me consta que para muchos será igualmente innecesaria, pero ¿Quién dijo que Sus Señorías o sus quehaceres parlamentarios lo fuesen?
Ayer lo que se trasladó a la ciudadanía desde los medios es que efectivamente el Gobierno está literalmente acabado (que no agotado) y los dos partidos que lo forman en comandita, o sea en coalición, también. El PSOE —como ya saben— anda acorralado por sus propias cuestiones innatas es decir, la corrupción y el acoso sexual, sin duda dos de las tres patas del banco sobre las que se sostiene la organización, aunque faltaría la tercera que es su sectarismo y por eso la menciono. La terna de asuntos son originales, auténticos, y hasta inigualables en cuanto a la manera de ignorarlos diría yo, y pese estar al frente del país, así están ellos, las cosas y así nos llevan, con la lengua fuera.

La otra fuerza política (por llamarla de alguna manera) es Sumar: esa banda o agrupación de vagos cuya lucha al final se está demostrando con hechos, que consiste en hacer de muleta de Sánchez (que ni tan siquiera de Yolanda, Pableras o Irene), centrando básicamente sus actividades en refrendar la mayoría de las ocurrencias que salen de Presidencia del Gobierno con sus miles de asesores, o de la mismísima boca del líder absolutista.
Ayer los ministros más mediáticos se escaquearon y algunos otros hasta se hicieron un «simpa» aprovechando que las sesiones de control por este año tocaban a su fin. Y este desdén por el cumplimiento de sus obligaciones y en especial la de contestar o al menos de fingir hacerlo ante las demandas de la oposición, demuestra su poco respeto, no ya hacia la institución en sí, pues esta al igual que el papel lo aguanta todo, sino hacia y frente a los sufridos españoles a los que obviamente en su inmensa mayoría les importa un bledo su actividad, su pasividad y su irresponsabilidad. Sin embargo y por su puesto su chabacanería y falta de preparación sí que importa y toca la fibra sensible del populacho entre el que por supuesto me incluyo, siendo estas cuestiones tema de conversación pues lo de que al menos se supieran comportar y mostraran quizá una brizna de respeto hacía sus propios votantes, ya les digo yo que sería de agradecer.
Y aunque es cierto eso de que a veces es más importante parecerlo que serlo, otro año más va a ser que no, así que poco más que añadir sobre esta cuestión. Sin embargo por haber sido la última ejerceremos de periodistas sin título (que se que les jode a muchos plumillas que nos leen y usan nuestras ocurrencias como base argumental), y haciendo como ellos del seguidismo su estilo literario o lo que es lo mismo, su «leitmotiv», por ende destacaremos gratuitamente y sin entrar en ellas desde aquí arriba las intervenciones de Feijóo, Esther Muñoz, Cuca Gamarra y Tellado, incansables ante el desánimo desde el PP, y por supuesto la de nuestro querido chavalote de Amurrio Santiago Abascal, que desde los extrarradios de VOX esta vez templado y bien organizado, en su última arenga antisanchista resumió sucintamente con cuatro trazos gordos la desvergüenza del felón, y la repercusión a nivel social que su mera presencia genera. Sin duda es sociólogo y la cabrá tira al monte, así que ¡Bien Santi, bien, así sí!

Y no quiero terminar el año y por ello las crónicas parlamentarias, sin recordar primero que Leire Díez (la fontanera del PSOE) ya está detenida y el expresidente sanchista de la SEPI Vicente Fernández también, y en segundo lugar que a estas alturas del año conviene celebrar eso mismo que destacaba al principio, que se acaben por fin las sesiones y por ello las crónicas periodísticas al respecto, pues ya saben que como dijo aquel día M.R., «todo ello resulta siempre mejor para ti, y mejor para tu vecino que es el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde».
Por si no nos leemos, vemos o escribimos hasta fin de mes y por tanto año (que ya me extrañaría), háganme el favor de pasar unas felices navidades.
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Feliz día de San Dámaso.
Españazuela a 11 de diciembre de 2025.

