
«Nuestro carismático doctor Plagio cum Fraude se ha quedado sólo entre los principales líderes europeos en condenar la detención de su modelo presidencialista»
Es evidente que la noticia que supimos a primera hora de la mañana del sábado, 2:00 de la madrugada en Caracas, respecto a la detención por tropas norteamericanas del dictador bolivariano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, opaca lo que tenía previsto compartir este fin de semana sobre la poco novedosa semana en nuestro país.
Mientras durante su estancia en Andorra, uno de los destinos que nuestro presimiente abusón del patrimonio del Estado, está disfrutando a costa nuestra, en esos quince días que se tomó de vacaciones de invierno, Producciones Moncloa publicaba un vídeo promocional, a modo de calendario, sobre los logros con los que “este Gobierno ha mejorado tu vida mes a mes», el presidente norteamericano, Donald Trump distraía al personal con su quinta reunión con su colega ucraniano Volodimir Zelensky, otro actor, cómico en este caso –recordemos que saltó a la política desde el espectáculo–, como nuestro embaucador Fray Perico.
El nuestro desgranaba por meses sus conquistas para “tu bolsillo y tu casa” –debió utilizar “de” como preposición, en lugar de “para”–; el SMI; la educación –esa que está abandonada en España desde hace más de cincuenta años y que el PSOE ha acabado por destruir con su nefasta LOMLOE–; las comidas colegiales –con especial respeto a la dieta musulmana para que no se enfade el islam–; su ataque a los pisos turísticos; su mentira a la OTAN de aumentar al 5% el presupuesto en Defensa sin recortar “la sanidad, en educación o en acción climática, los servicios públicos son siempre nuestra prioridad»; la ampliación a diecinueve semanas “más tiempo para cuidar y menos prisas y más vida» –¿se referiría a las más de cien mil que se pierden al año por los abortos?–; las ayudas a los damnificados por los incendios, como las del volcán de La Palma o a las que también se refirió contra la ELA, que o no llegaron o tardaron años o meses en llegar; el cacareado abono transporte, que ya veremos cómo acaba y, para terminar, cerrando “el año como lo empezamos, aumentando el poder adquisitivo de los españoles y españolas. Aprobamos la subida del salario de más de 3 millones de empleados públicos hasta un 11%» –medidas claramente electoralistas que no explica de donde van a salir sin haber conseguido aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en los casi tres años de legislatura.
Pero, curiosamente, se le olvidó recordar la triple corrupción, moral, económica e institucional, que copan los diferentes tribunales con más de diez procedimientos judiciales que afectan a su familia, equipo de gobierno, partido y cargos institucionales, como el ya condenado fiscal general, del que su sucesora pide ya al amigo Conde “Podrido” que anule su causa desde ese tribunal de casación en que ha convertido el antiguo Constitucional. Nada “De la urna de cartón tras un biombo a las saunas de su suegro. Del piso sufragado por la profesión más antigua del mundo a la banda del Peugeot. De la venganza contra los barones a la moción de censura pactada con traidores, etarras y separatistas. De la cátedra para esposa académicamente frustrada al dedazo para el hermano en paro. De la degradación del fiscal general al sometimiento del Tribunal Constitucional. Del feminismo como coartada a Ábalos, Koldo, Tito Berni y Salazar. Del no tan Santos Cerdán a las cloacas de Leire. De Zapatero preguntando de qué están hechas las nubes a la CIA y a Trump pisando los talones al chavista de León. De los pagos en sobres a las denuncias feministas guardadas en cajones. Esta es la España política a la que se asoman los españolitos de Machado a los que, efectivamente, Dios debe guardar, después de arrostrar siete años y medio de sanchismo”, que resumía Mayte Alcaraz en El Debate.

Como decía, lo verdaderamente importante de la semana que termina ha sido la milimétrica operación militar llevada a cabo por El Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales Delta, más conocido como Delta Force y una docena de helicópteros Chinook, que ha acabado con el dictador venezolano y su esposa en la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, en Nueva York, a disposición de una corte federal en Manhattan. El sucesor de Hugo Chávez será juzgado como líder del Cártel de los Soles en una acusación por narcotráfico que dirige la Administración de Control de Drogas, Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés), con un sumario de presuntos delitos que emite la UNITED STATES DISTRICT COURT SOUTHERN DISTRICT OF NEW YORK (UNITED STATES OF AMERICA) contra NICOLAS MADURO MOROS, DIOSDADO CABELLO RONDON, RAMON RODRIGUEZ CHACIN, CILIA ADELA FLORES DE MADURO, NICOLAS ERNESTO MADURO GUERRA, a/k/a «Nicolasito», a/k/a «The Prince» (hijo del hasta hoy presidente venezolano) and HECTOR RUSTHENFORD GUERRERO FLORES, a/k/a «Niño Guerrero” (hijo de la actual mujer del dictador).

Y miren por donde, lo que parecía una inocente felicitación de Año Nuevo de la Embajada de Estados Unidos en Madrid publicada en su perfil de X en la mañana anterior a los hechos: «2026. Lo mejor aún está por venir» con la ya tradicional imagen de Donald Trump bailarín, el ‘Trump Dance’, parece que era en realidad un anuncio de lo que ocurriría la madrugada siguiente en Caracas, que definía en una primera valoración como “una brillante operación”.

Sería pretencioso siquiera resumir lo que todos los medios de comunicación han publicado durante el día, pero sí me parece interesante comentar la comparecencia que el presidente norteamericano dio desde su residencia en Florida a las 17:00 (11:00, hora de la Costa Este americana) arropado por sus principales colaboradores en la operación, el Secretario de Estado, Marco Rubio; el Secretario de Guerra, Pete Hegseth y el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, que dejó claro que “El fracaso no es una opción” para el ejército americano. Por su parte, Donald Trump, con una fotografía de fondo del detenido, esposado y con los ojos y oídos tapados, dijo entre otras cosas que “Maduro se apropió de millones de dólares estadounidenses”, que “ha amenazado a nuestros pueblos” pero que “ya no podrá amenazar a nadie”, que “era el que lideraba uno de los principales cárteles del país” y que “se quedarán en Venezuela para garantizar la transición”.
Me sorprendió cuando dijo que María Corina Machado no gozaba de la simpatía del pueblo venezolano, pese a que su partido Plataforma Unitaria apoyó a la Mesa de Unidad democrática de Edmundo González, y ganaron las elecciones de julio de 2024 que manipuló el detenido Maduro. Tampoco me quedó muy claro el papel que dio a entender que iba a tener la vicepresidente Delcy Rodríguez que, al parecer desde Moscú, donde le sorprendió la captura de su jefe, condenaba la acción y exigía “una prueba de vida del presidente y de su esposa”.

Por otra parte, en una clara alusión al conocido dicho de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, dejó un recadito al todavía presidente colombiano Gustavo Petro y al nicaragüense Daniel Ortega. Y por la misma razón, yo no estaría muy tranquilo si fuera José Luis Rodríguez Zapatero, Pepe Bono o Miguel Ángel Moratinos, que no parece que estén libres de sospechosas colaboraciones y presuntos enriquecimientos con origen venezolano.
Y termino con una breve mención a la nada sorprendente reacción de la extrema izquierda española, que ya debe estar preparando otra flotilla, como la que envió a Gaza, para protestar a los pies de la Estatua de la Libertad o a la orilla del Río Hudson contra la detención de uno de sus líderes y principales financiadores de sus partidos, además de anfitrión de terroristas. El clan de las chicas de la tarta y otros “ilustres” podemitas, ya piden romper relaciones con los Estados Unidos –lo que sin duda dejará sin dormir a Trump– y salir de la OTAN, donde no pasamos de ser un mero comparsa, como en casi todo el espectro internacional, en el que nuestro carismático doctor Plagio cum Fraude se ha quedado sólo entre los principales líderes europeos en condenar la detención de su modelo presidencialista, al que aspira llegar y ha dicho que “España no reconocerá una intervención que viola el derecho internacional», pero yo tampoco me quedaría muy tranquilo después de lo sucedido con Maduro y de que alguien haya publicado en X la situación de su dormitorio en Moncloa.

