
«Sthendal captó y describió con precisión al catalanismo cuyo único objetivo es mantener un control proteccionista de su comercio»
Henri Beyle, conocido por su seudónimo Stendhal, fue un conocido escritor francés muy valorado por su agudo análisis de la psicología de sus personajes y por la concisión de su estilo, por lo que es considerado como uno de los primeros y más importantes representantes literarios del realismo.
Sthendal captó y describió con precisión al catalanismo cuyo único objetivo es mantener un control proteccionista de su comercio obligando al resto de españoles a comprar sus productos a precios más caros que en el mercado europeo.
Pero lo mejor y más divertido es leer este texto de 1838 y preguntarse ¿hasta cuándo durará esto?…
«Cabe señalar que en Barcelona predican la virtud más pura, el beneficio general y que a la vez quieren tener un privilegio: una contradicción divertida. El caso de los catalanes me parece el caso de los maestro de forja franceses. Estos señores quieren leyes justas, a excepción de la ley de aduana, que se debe hacer a su gusto. Los catalanes piden que todo español que hace uso de telas de algodón pague cuatro francos al año, por el solo hecho de existir Cataluña. Por ejemplo, es necesario que el español de Granada, de La Coruña o de Málaga no compre los productos británicos de algodón, que son excelentes y que cuestan un franco la unidad, pero que utilice los productos de algodón de Cataluña, muy inferiores, y que cuestan tres francos la unidad. Con esta excepción, esta gente son de fondo republicano y grandes admiradores del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau. Dicen amar lo que es útil y odiar la injusticia que beneficia a unos pocos. Es decir, están hartos de los privilegios de una clase noble que no tienen, pero quieren seguir disfrutando de los privilegios comerciales que con su influencia lograron extorsionar hace tiempo a la monarquía absoluta. Los catalanes son liberales como el poeta Alfieri, que era conde y detestaba los reyes, pero consideraba sagrados los privilegios de la nobleza.»
Stendhal, Memorias de un turista (1838)
Me pregunto si ante estas coacciones es justo y necesario que se plantee la erradicación de la Ley D’Hondt por la que España y su continuidad se planteen una y otra vez en cada proceso electoral pues es claro y evidente que no se puede depender de partidos que no solamente no se sienten españoles, es que la quieren romper, y que en cualquier nación civilizada y con un mínimo de sentido común no serían legales ni estarían permitidos por una simple cuestión de supervivencia. No se puede alimentar ni permitir vivir del presupuesto a los que desean acabar con España, que cada uno piense y desee lo que quiera pero que, en ese caso, se lo pague. Yo no quiero mantener a los que quieren acabar con mi nación.
