El caos de un cenizo e irresponsable narcisista. Por Antonio de la Torre

El caos de un cenizo e irresponsable narcisista.

«No se pueden pedir más desgracias en estos siete años y medio largos que llevamos de desgobierno socialcomunista Frankestein con el doctor Plagio cum Fraude al timón de un barco sin rumbo»

No se pueden pedir más desgracias en estos siete años y medio largos que llevamos de desgobierno socialcomunista Frankestein con el doctor Plagio cum Fraude al timón de un barco sin rumbo y a la deriva, por más que las cifras macro de nuestra economía puedan servirle de tupido velo para tapar el desastre generalizado del día a día.

Recordemos que llegó con un “pedigrí” que ya ponía en duda al personaje, expulsado de la ejecutiva federal por sus propios compañeros en octubre de 2016, después de dos severas derrotas electorales, por hacer trampas detrás de una cortina para intentar mantenerse al frente del que hace décadas viene convirtiéndose en la actual PSOE, Sociedad Ilimitada de nepotismo, corrupción y chanchullos. Se tuvo que improvisar entonces una gestora para tratar de recuperar el rumbo de un partido que nunca lo ha tenido en sus casi ciento cuarenta y siete años de vida, que no de historia, por más que el espejismo de Suresnes, su apariencia durante la Transición de la ley a la ley –gran fiasco– y de los primerísimos años del gobierno de Felipe González, hicieran pensar que el abandono virtual de sus raíces marxistas –hoy daba paso a un partido socialista socialdemócrata y abierto al diálogo. Aquella gestora que presidió primero la que bauticé en su día como “media” –no daba para más– Verónica andaluza, persona de confianza de Susana Díaz, que ya era un mal presagio, acabó dirigida por el entonces presidente asturiano Javier Fernández, un buen hombre, tan bueno que dejó la política después de la experiencia y que hace apenas un año decía esto: «Me preocupa escuchar o leer cada día de manera cada vez más asidua que España es una realidad plurinacional”. Pero hasta los mejores se equivocan y cometió el craso error de expulsar al que pronto dejaría como aprendiz a Fernando VII, sólo del comité federal y no del partido, lo que seguramente hubiera evitado posteriores problemas, aunque el cáncer transicional –espero que no terminal– ya presentaba otras metástasis que antes o después aparecerían, pero no me quiero desviar del asunto principal hoy. 

Y es que no puede pasar nada bueno estando en manos de un auténtico cenizo que llegó al poder cabalgando sobre la mentira de una sentencia manipulada, para ganar la moción de censura que justificaba porque venía a acabar con la corrupción de algunos miembros del Partido Popular, que está por demostrar que fuera de la organización y que, de existir, sería un juego de niños frente a la demostrada judicialmente en el Partido Socialista, con dos presidentes directamente implicados, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, sólo en el más conocido caso de los ERE de Andalucía. Una corrupción, censurable siempre y en cualquier caso, venga de donde venga, que según estamos conociendo ya traía diseñada con el equipo de la banda del Peugeot con el que recorrió media España en busca de avales para esas primarias que también hemos sabido que manipuló para recuperar el control del partido.    

ERE de Andalucía

Nuestro cenizo ha atraído una continuada plaga de desgracias desde que llegó, que lo acreditan como un auténtico gafe, empezando por la nefasta alianza parlamentaria que le aprobó la citada moción de censura, una dura plaga de enemigos de España. Desgracias que demuestran la irresponsabilidad de un psicópata narcisista al que poco le importa el país que desgobierna, más allá de ser un mero instrumento para sus fines, que vamos conociendo. Sólo habían pasado dos meses de la victoria electoral que le otorgaba su primera legislatura, el año y medio anterior fue un simple mantenerse en el sillón, cuando se abrazaba con el que “no podría dormir tranquilo, como el 95% de los españoles” y pocos días después –omito la todavía sin explicar visita ilegal y levitante de la hoy presidente encargada de Venezuela el 29 de enero de 2020–  apareció en La Gomera el primer caso de la artificial “plandemia” de COVID, esa de la que “en España se darán dos o tres casos, nada más”, que explicaba el desaparecido doctor Fernando Simón, y que acabó con al más alto índice de mortalidad de los países de nuestro entorno. Al final sufrimos tres periodos de confinamiento con sucesivos estados de alarma durante catorce meses que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional  por un voto progresista.

En 2021, dos por falta de una, aunque las dos desgracias fueron naturales y sólo se le puede achacar lo de gafe y su pésima gestión posterior. Empezó enero con la histórica nevada conocida como Filomena, que afectó a media España y fue especialmente dura en Madrid. Una consecuencia, seguramente, de la terrible “desertización” y el calentamiento global a los que el despiadado “clima cambiático” nos iba a abocar desde hace veinticinco años y que no acaba de llegar a pesar de los denostados esfuerzos de la ONU y su perspicaz IPPC, Intergovernmental Panel on Climate Change, cada día más devaluado a pesar de la Agenda 2030, que tampoco lleva buen camino. Y no hablemos de la “clarividente” AEMET, que nos pronosticó para este año un invierno caliente y poco lluvioso. Son como niños malcriados.

Y ese mismo año, después de casi 50 años de inactividad tras la erupción del Teneguía, el 19 de septiembre llegó una nueva plaga con la erupción del volcán de Tajogaite, situado en el parque natural de Cumbre Vieja de la isla de La Palma. Duró ochenta y cinco días y también la gestión del gobierno sanchista brilló por su ausencia, llegando tarde y mal, por lo que buena parte de sus afectados todavía siguen viviendo en contenedores adaptados, más de cuatro años después, por el incumplimiento de las promesas de ayuda que casi un año después del suceso prometió el presimiente. Mientras tanto, los inmigrantes ilegales son alojados en hoteles de tres y cuatro estrellas.

El galgo de Paiporta

También se le puede achacar al doctor Plagio cum Fraude la mayor parte de responsabilidad al “valiente” galgo de Paiporta por las consecuencias de la DANA de Valencia, en octubre de 2024, que dejó más de 200 muertos y destrozos incalculables. Aparte de la inevitable lluvia torrencial, tuvieron su causa en la falta de obras de conservación y mejora de las cuencas valencianas que debía haber realizado la Confederación Hidrográfica del Júcar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, entonces de Teresa Ribera, premiada con una vicepresidencia europea. Por si hubiera dudas, al haber afectado también a zonas de Albacete y Andalucía, en menor grado, pasaba a deberse considerar como emergencia nacional y, por tanto, de competencia estatal. 

Sin duda fue cien por cien culpable del gran apagón del 28 de abril de 2025 que a las 12:33 horas dejó sin suministro eléctrico y telecomunicaciones a la Península Ibérica, que dio lugar a sucesos derivados que se cobraron la vida de ocho personas. Su enfermizo ego narcisista lo llevó a querer ser también el presimiente de la primera vez que se conseguía que toda la demanda eléctrica se atendiera con energías renovables, pero su brillante objetivo lo llevó a ser el responsable de un gobierno que sumió a su país (y al vecino) en  una oscuridad absoluta –entre siete y dieciochos horas– y que no se recuperó del todo hasta las 06:00 de la mañana siguiente, al 99% según la Red Eléctrica presidida por Beatriz Corredor, una registradora que dudo si distingue un voltio de un vatio. Y cuando todos sabemos que el motivo fue el que he citado, todavía seguimos sin una explicación clara del “gobierno de la transparencia” y en puertas de un largo periplo judicial que delimite responsabilidades. 

Incendios 2025

Otro tanto de responsabilidad importante, que también acredita la condición de gafe y mal gestor de Fray Perico el doliente, lo tiene en las casi 355.000 hectáreas de bosque calcinadas por los incendios registrados en España en 2025, el peor de los últimos 30 años , principalmente durante el verano en Galicia y Castilla y León que también afectaron a Asturias y Extremadura, y que dejaron al menos ocho fallecidos. Tampoco en este ámbito forestal, las labores de prevención y preparación del suelo son prioritarias para don Pedro I el magnánimo con sus socios separatistas, para los que no escatima en donaciones.

Y vamos con la última, por ahora, de sus responsabilidades en desgracias evitables, que fue el descarrilamiento hace apenas ocho días de los tres últimos vagones de un tren Iryo que iba de Málaga a Madrid e invadieron la vía paralela por la que en ese momento circulaba un tren Alvia que iba de Madrid a Huelva, que no pudo evitar el choque –una fatal mala suerte– a su paso por Adamuz (Córdoba). El que ha sido el accidente más grave en los casi 34 años de la alta velocidad en España –hubo otro menor en un tren de cercanías en Gelida (Barcelona) que dejó un cadáver–, perdieron la vida 45 personas, cuyas muertes caerán sobre la conciencia –si la tuvieran– de los que todo va apuntando pueden ser responsables del desastre. 

Óscar Puente dimisión

Un suceso que, al responsable de las infraestructuras españolas, el inefable ministro de Transportes y Movilidad Sostenible Óscar Puente le ha parecido un “accidente muy extraño”. Lo curioso es que lo que le parece extraño a una mayoría creciente de españoles es que este eslabón perdido de la cadena evolutiva de Darwin pueda haber llegado a ese cargo, una auténtica carga insostenible para España. En esa misma línea, decía el domingo su jefe que “Desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden, pero no es igual cómo se responde a esas tragedias y este gobierno ha respondido poniendo a las víctimas en el centro de sus prioridades, con empatía, con eficacia, con transparencia y con unidad –sin comentarios en esas cuatro “virtudes” del showman–, dejando a un lado la confrontación estéril política que nos desvía del objetivo principal que es responder a las víctimas y restablecer un servicio ferroviario que es –era, porque la firma del contrato con Arabia parece que se ha suspendido sine die– admirado en todo el mundo”.

Pero el verbo dimitir no lo conjugan ninguno de los dos, aunque el de Valladolid ha dicho que “Las responsabilidades en un hecho de estas características debe asumirlas quien haya contribuido, por acción o por omisión, a que esto se haya podido producir. Las responsabilidades, las que sean y de quien sean partirán de esa premisa, ¿no?”. Pues ya está tardando, señor ministro, en lugar de querer desviar la atención con que los maquinistas se están revolviendo porque están afectados: “La semana pasada hubo 8 reportes de incidencias al centro de control en esa línea por parte de los maquinistas, solo ayer, hubo 25. En este momento los maquinistas están claramente afectados y están actuando, digamos, de esta manera”

Surgen no pocas preguntas sobre lo que se ha hecho o no y si se ha hecho bien o tampoco en lo que hasta hace un par de años o tres era nuestra joya de la corona y ejemplo en el mundo, la Alta Velocidad Española, AVE. ¿Se hizo bien la liberalización del sector ferroviario? ¿Se ha hecho la inversión necesaria y proporcional al aumento de circulaciones que pasan hoy por esas vías? ¿Puede haber relación causa-efecto entre la disminución del mantenimiento de las infraestructuras y la inexistencia de Presupuestos Generales del Estado? ¿No será que las únicas “traviesas” que mantenía ese ministerio de los Ábalos-Koldo y derivadas hayan sido las amiguitas del exministro que se colocaban en empresas del sector? 

No se pueden obviar una serie de circunstancias que se han podido comprobar que concurren en el “extraño” accidente: 1. Hace tiempo que los propios maquinistas están avisando de las, esas sí, extrañas vibraciones de los trenes, que recomendaban reducciones de velocidad. 2. Se ha comprobado que la vía estaba rota y que al menos tres unidades que habían pasado antes por ese punto presentaban muescas en las ruedas. 3. Parece evidente que ha habido un fallo de mantenimiento y que tampoco se había hecho la inspección con trenes laboratorio que detectan microfisuras o fallos de soldadura. 4. Y por último una serie de contradicciones, si no mentiras directamente, en las distintas comparecencias del ministro y del presimiente, que ha llamado a cerrar filas con su ministro, en una huida hacia delante para tenerlo como parapeto porque el siguiente en caer podemos saber quién sería. Lo último que se ha sabido es que parece que esa reforma integral que decía el ministro que se había hecho en ese tramo no es así y la soldadura que ha podido fallar estaba hecha entre un rail de 1989 y otro de 2025. Se ve que alguien no tuvo en cuenta lo que ya se recoge en el evangelio de San Mateo, 9. 14-17: «Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza nueva tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Y termino con un par de cosas que me han llamado la atención sobre las visitas que los políticos y los Reyes han realizado –¿para la foto, algunos?– a la zona de la catástrofe y el suspendido funeral que se iba a celebrar el viernes 31 en memoria de las víctimas. 

Una brutal metáfora de esta España que agoniza.

Llama la atención que se haya publicado una controvertida fotografía del lugar del accidente, en la que la comitiva real, “presidida” por la “Omaíta” andaluza María Jesús Montero, que se pone delante para salir mejor y no tener que empujar como hizo en Córdoba, aparece en segundo plano la cabecera del tren siniestrado, algo que no ha sentado bien a los familiares de las víctimas. Por otra parte, también es incomprensible la posición de la Casa Real, en la que yo creía que mandaba el Rey, respecto al deseo de los Reyes de acompañar a los familiares: “La Casa del Rey creyó oportuno salvaguardar la unidad (política) demostrada por las diferentes administraciones y rechazaron acudir a esos encuentros, pese al deseo de Felipe VI y de Letizia de reconfortar a los afectados por la tragedia”

Por su parte, los familiares de las víctimas han comunicado que no quieren compartir un funeral con los políticos, –“Con los asesinos de mi hermano”, ha dicho textualmente la hermana del maquinista del Alvia–, que ha llevado a suspender “para más adelante” el funeral “laico” de Estado que había anunciado Moncloa. La versión oficial es que muchas familias de las víctimas habrían comunicado la imposibilidad de estar ese día en Huelva. Pero me inclino más por la oficiosa que recogen algunos medios, que Moncloa ha notado el enfado de las familias y temen que ese acto sea una réplica del que se celebró en Valencia por las víctimas de la DANA, que se convirtió en un abucheo al entonces presidente de la Generalidad, Carlos Mazón y el acto de Huelva se convierta en una protesta a “su sanchidad” y al ministro por su pésima gestión. 

 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

Artículos recomendados

Deja un comentario