
«La geopolítica en el Mar de China Meridional está marcada por una intensa disputa territorial y marítima, donde China reclama actualmente cerca del 90% del área mediante la línea de los nueve puntos»
Conocemos aquello de que «El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo», frase citada como proverbio chino que se vincula a la teoría del caos.
Este proverbio, a menudo citado como base de lo que se conoce como «efecto mariposa», nos ilustra cómo pequeñas variaciones iniciales en un sistema complejo pueden provocar grandes consecuencias impredecibles en el futuro en cualquier escenario por lejano que se encuentre.
Vinculado a la teoría del caos, nos sugiere que el aleteo de un insecto en un lugar recóndito puede desatar una tempestad al otro lado del mundo.
Aunque a menudo, como decimos, se le cita como proverbio chino, la moderna aplicación de la idea fue consolidada por el matemático y meteorólogo Edward Lorenz en la década de 1960, al apreciar que pequeñas e inapreciables variaciones en los datos meteorológicos generaban predicciones drásticamente distintas. Ello representa la alta sensibilidad de los sistemas no lineales, como el clima, la bolsa o la vida misma, a las condiciones iniciales.
Así el ‘Efecto Mariposa’ es una metáfora sobre la interconexión y la imposibilidad de predecir a largo plazo el comportamiento de sistemas complejos.
En resumidas cuentas podemos concluir que acciones insignificantes pueden detonar resultados inesperados y desproporcionados, un concepto clave para entender la complejidad del mundo.
La superficie de este enorme espacio marítimo comprende unos 3.500.000 kilómetros cuadrados y actualmente constituye uno de los enclaves estratégicos más relevantes de todo el planeta.
Dicho de otro modo, y como describe Víctor Mijares conforma «una encrucijada geográfica en donde se contraponen los intereses nacionales de los Estados con un mayor crecimiento económico promedio del mundo», lo cual nos debe empujar a meditar sobre la consecuencias que pueden afectar a nuestra Europa dormida en disposiciones y reglamentaciones que como cuerda de ahorcado se imponen de forma totalitaria y suicida a sus estados.
Hablemos un momento de lo que se conoce como ‘La línea de los nueve puntos’, o ‘línea en forma de U’, Đường lưỡi bò. Es una demarcación geográfica utilizada por China para reclamar su soberanía sobre, nada más y nada menos que, aproximadamente el 85-90% del Mar de China Meridional, que por su configuración geográfica y por sus corrientes entre éste y el Índico constituye uno de los mares más ricos del mundo en materia pesquera además de en recursos naturales. El espacio abarca áreas muy ricas, como decimos, en recursos y con rutas comerciales clave, superponiéndose a las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunéi y Taiwán.
China basa su reclamación en derechos históricos, a menudo referenciados desde mapas de las dinastías Ming y Qing, e inicialmente establecidos tras la Segunda Guerra Mundial, originalmente 11 puntos, luego reducidos a 9. Frente a esto Filipinas se defiende mostrando el mapa español del jesuita Murillo Velarde que muestra también su interés soberano en ese espacio.
Observemos en el mapa que se acompaña la ‘Línea de los nueve puntos’, señalados en color verde, que delimitando la reivindicación China constriñen la soberanía de los Estados vecinos.
La geopolítica en el Mar de China Meridional está marcada por una intensa disputa territorial y marítima, donde China reclama actualmente cerca del 90% del área mediante la «línea de los nueve puntos». Esta zona es vital para el comercio mundial, albergando rutas críticas de contenedores, petróleo y gas, además de ricos recursos pesqueros. La construcción de islas artificiales y bases militares por parte de Pekín, junto con las reclamaciones de Vietnam, Filipinas, Malasia, Taiwán y Brunéi, generan tensiones regionales, exacerbadas por la presencia de un EE. UU. preocupado por las tensiones en este espacio y en defensa de la «libertad de navegación» y por supuesto y por encima de todo de sus propios intereses afectados.
Por estas aguas transita un tercio del comercio marítimo mundial, conectando el Océano Índico con el Pacífico.
La «línea de los nueve puntos» de China colisiona con las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de naciones vecinas como Filipinas, Vietnam y otras por lo que China, mediante fuertes inversiones, ha construido islas artificiales en los archipiélagos Spratley y Paracelso, instalando allí pistas de aterrizaje y sistemas de defensa para asegurar su control del espacio marítimo y aéreo.
Los Estados Unidos mantienen una presencia militar activa para contrarrestar la expansión china y apoyar a sus aliados regionales, lo que convierte a la zona en un foco de rivalidad entre grandes potencias.
Ese área posee importantes reservas de petróleo, gas natural y es vital para la seguridad alimentaria y pesquera de la región. La inestabilidad en este mar es constante y refleja una pugna por la supremacía y poder sobre la soberanía marítima y el control de rutas comerciales esenciales para la economía global.
Europa además de mirarse el ombligo debería observar con mirada lejana y en profundidad más allá de los poderes privados de grandes corporaciones.

