
«¿Quién se podía imaginar que las otras redes objeto de prohibición serían las de las porterías de los colegios? Y el nuevo símbolo de la libertad el fúrgol sin redes»
De verdad que uno ya no sabe por qué se pone a escribir sobre las ideícas y ocurrencias de nuestros cargos políticos. Qué necesidad de hozar en el aburrimiento y en la desazón; qué interés en comentar las maldades y caprichos; qué tortura sicológica nos infligimos estudiando al dedillo a los traperos y rufianes que nos dejan la mala mercancía de matute y se llevan la pasta. Y de verdad que esta introducción vale para cualquier día del calendario y cualquier lugar de España donde quede documentada y difundida la palabra del servidor público.
Parece que no podemos asomarnos a los medios de comunicación (oficiales, oficialistas, clandestinos, subvencionados, pobres de solemnidad, o francotiradores de la opinión y el bulo, esa palabra) sin llevarnos un disgusto o varios cada día, algo que tenemos bien merecido por hacer caso. Últimamente vemos que el dueño de X (antes “Twitter”) Elon Musk se ha enfadado con el presidente de nuestro gobierno (de uno de ellos, el del “Estado”, como alguien diría) porque Sánchez Pérez-Castejón quiere prohibir a nuestros jóvenes menores de dieciséis años el acceso a las llamadas redes sociales. Es por su bien, es por el bien de la sociedad, no se confundan ustedes. Insisto: no se confundan ustedes, pues si piensan que sus hijos o sus nietos van a dedicar el tiempo libre a leer La Celestina, a estudiar francés por correspondencia, jugar al fútbol o a reírse con la última película de Santiago Segura (que por cierto se estrena enseguida y se quedará corta), si lo piensan, reitero, no lo piensen.
Lo más probable, de llevarse a cabo la medida, es que nuestras criaturas se despatarren para ver el programa de Broncano o de la Santaolaya o el Gran Hermano, se metan en su cuarto a escuchar reguetón o salgan a la calle a fumarse unos porros. Creo que la iniciativa no ha surgido de la ministra del ramo, es decir de Juventud e Infancia, que al verse eclipsada se ha apresurado a extender la tan benéfica limitación y -en su caso- prohibición al “conjunto de la población” (según la agencia EFE). Benéfica porque el espacio cibernético, controlado por “unos pocos caudillos digitales”, según asevera doña Sira Rego, es un terreno por donde se mueven libremente las “flagrantes vulneraciones de derechos fundamentales”, que deben de ser algo así como “los derechos fundamentales del ser humano”, cuya quiebra (en uclesiana doctrina) se debe a José María Aznar y a Iván Espinosa de los Monteros.
Pero es que hay más. Por si esto fuera poco, simultáneamente su enemigo dentro de los partidos de progreso, esto es Unidas-Podemos, por boca de la comisaria en el sóviet de San Antonio Abad (Ibiza), doña Angie Roselló a la sazón, ha presentado una moción en el Ayuntamiento para prohibir los campos de fútbol (fúrgol, como diría doña Carmen Álvarez Vela) en los colegios, porque “el fútbol es un problema”. Y añade, demostrando que no carece de recursos semánticos, como buena filóloga: “No he visto otro deporte donde haya más hooligans y más hostias”. La proposición ha sido apoyada por el señor Lorenzo, socialista, a quien de pequeño sus amigos lo tenían en el banquillo mientras ellos chutaban de lo lindo la esférica pelota. Tomo esta noticia del diario Marca, el preferido del expresidente Rajoy, porque uno ya no sabe a qué atenerse en materia de información mientras el Gobierno no nos proporcione una lista fiable de medios.
Mientras tanto, esperamos el feliz establecimiento de la censura gubernativa en esta y en otras materias para recoger las medidas en una memoria que abarque al menos un par de legislaturas. ¿Qué futuro director general redactará el libro?¿Se reflejarán exhaustivamente todos los avances? ¿Llevará prólogo del embajador iraní en España? Con todo, que el control de las redes sociales sea cosa ya planteada, una mera actualización del control social del pasado siglo, no parece lo más grave. ¿Quién se podía imaginar que las otras redes objeto de prohibición serían las de las porterías de los colegios? Y el nuevo símbolo de la libertad el fúrgol sin redes.

