«La falta de unidades es tal, que hasta en la vida política, constituida por naturaleza en agrupaciones disciplinadas, se determina claramente la disolución de aquellas grandes familias formadas por el entusiasmo de la acción constituyente, por afinidades tradicionales, por principios más o menos deslumbradores. Para que todo falte, desaparece también el fanatismo, que ligaba en estrecho haz enormes masas de personas, uniformando los sentimientos, la conducta y hasta las fisonomías, de lo cual resultaban caracteres genéricos de fácil recurso para el Arte, que supo utilizarlos durante largo tiempo. Las disgregaciones de la vida política son el eco más próximo de ese terrible rompan filas que suena de un extremo a otro del ejército social, como voz de pánico que clama a la desbandada. Podría decirse que la sociedad llega a un punto de su camino en que se ve rodeada de ingentes rocas que le cierran el paso. Diversas grietas se abren en la dura y pavorosa peña, indicándonos senderos o salidas que tal vez nos conduzcan a regiones despejadas. Contábamos, sin duda, los incansables viajeros con que una voz sobrenatural nos dijera desde lo alto: por aquí se va, y nada más que por aquí. Pero la voz sobrenatural no hiere aún nuestros oídos, y los más sabios de entre nosotros se enredan en interminables controversias sobre cuál pueda o deba ser la hendidura o pasadizo por el cual podremos salir de este hoyo pantanoso en que nos revolvemos y asfixiamos».
Benito Pérez Galdós, La sociedad presente como materia novelable. Discurso leído el día 7 de febrero de 1897.

«Lo social, ese pilar fundamental de la res publica del que presumen, ha dejado expuestas al aire sus vergüenzas, su endeble estructura»
Este que figura arriba es uno de los textos más actuales que se han escrito, el discurso de ingreso en la real Academia Española del canario Benito Pérez Galdós. Por lo visto, debido a su timidez, fue más breve que la respuesta del santanderino Marcelino Menéndez Pelayo.
Envejecen bastante peor los pronósticos actuales que lanzan tantos como hay faltos de luces, ensombrecidos por sus muchos deméritos. Ese sí es el auténtico apagón. Ofuscarse en lo que no es, orillar lo evidente. Una de las habilidades de los taimados constructores de la realidad –diríase mejor de nuestras pesadillas– consiste en superponerle a esta un trampantojo que disimule las averías, las llamativas carencias. Y adjudicarle nuevas acepciones a las palabras, renombrar o envilecer su contenido, promover la identificación con una imagen a propósito, un icono de pertenencia o de exclusión. Verter porquería sobre la palabra social para que hieda, para que se haga trizas una bienintencionada unidad que se traduzca en fortalezas. Hacer que nos repela. Para siempre quedó adherida al nacionalsocialismo, al Ingsoc orwelliano, a los otrora paraísos caribeños que se desangran lentamente.
Lo social no es patrimonio de ningún partido, de ninguna bandera. Nos incumbe a todos como un paraguas protector al que aspira cualquier ser humano, tan bueno como garantizar su dimensión individual, igualmente deseable. Pero es visible el avance de esta demolición programada. Donde tendrían que darse abundancia, previsión y aprovisionamiento, hallamos un enorme agujero que crece sin parar [1]. Me recuerda a la voraz negrura de Fantasía, en La historia interminable, que amenazaba con acabar con todo.
Lo cierto ha sido el cumplimiento de los peores presagios, a pesar de las declaraciones de Sara Aagesen, la vicepresidenta 3ª y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno, primero en Davos [2], después en el marco del Spain Inversors Day [3] y, cuatro días antes del gran acontecimiento, en Londres, donde se celebraba la Cumbre sobre el Futuro de la Seguridad Energética [4]. No obstante, la tozuda y objetiva verdad se ha revelado con ese fundido en negro que pilló por sorpresa a los inversores que asistían al Foro Invest in Spain, en el Real Casino de Madrid, donde el estupor se apoderó de los asistentes de las 80 multinacionales que se encontraban en el acto [5].
Pues bien, pese al efecto cascada derivado, muertes incluidas [6], cuantiosas pérdidas económicas que a día de hoy siguen sin calcularse[7], las responsabilidades brillan por su ausencia, justificando el insólito hecho por una anomalía, una desconexión o un posible ciberataque [8]. En cualquier caso, el relato ha cambiado. Beatriz Corredor se demoró 48 horas antes de ofrecer una explicación [9] que no ha convencido a nadie: «Sobre el riesgo de que se repita un incidente como el del lunes, Corredor ha defendido que «a día de hoy no volvería a ocurrir porque hemos aprendido», aunque al mismo tiempo ha recordado que “el riesgo cero no existe”». Los datos contradicen su versión. Salen a la luz nuevas informaciones que destacan el hecho de que Red Eléctrica registró en su diario 20 fallos «graves» en un minuto, seis días antes del gran apagón.
Lo social, ese pilar fundamental de la res publica del que presumen, ha dejado expuestas al aire sus vergüenzas, su endeble estructura. La fortaleza del sistema se parece al cuento de Los tres cerditos. Todo era fachada. Y detrás de la ilusión venía el desencanto. Un quiero y no puedo. Un hacer que hacemos que ni siquiera soporta el papel de las rotativas. Los gestos nerviosos se suceden porque el autócrata no tiene con qué ocultar su desnudez [10].
No parece serio, propio de un país moderno, que existan 1,5 millones de hogares vulnerables [11], que España se haya convertido en el cuarto país de la UE con más personas en riesgo de pobreza o exclusión social en 2024 según Eurostat, dato refrendado por la misma agencia EFE, cuyo titular pone sobre el tapete una triste y preocupante realidad: El 25 % de la población española se mantuvo en riesgo de pobreza o exclusión en 2024. Por este motivo, en la comunidad de Castilla La Mancha se ha adelantado el cobro del bono social, dado el significativo aumento de solicitantes, según informan varios medios [12].
¿De qué sirve escudarse en lo social cuando no se garantiza el funcionamiento de ningún servicio? «Más de 10.700 personas y 30 trenes se han visto afectados por el robo de cobre que ha provocado un apagón en la línea de AVE Madrid Sevilla debido a un robo de cobre en cuatro puntos diferentes de Toledo [13]». «La falta de mantenimiento preventivo, denunciada reiteradamente por el Sindicato Ferroviario, se encuentra detrás de los sucesos del pasado domingo [14]». El itinerario conduce a un punto ciego. Los numerosos viajeros perjudicados por la deliberada incompetencia del responsable del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible no se merecen la desfachatez de su respuesta: Óscar Puente defiende que Renfe «estuvo a la altura» el pasado domingo en el incidente Madrid-Andalucía.
Pero nada nos turbe ni espante, porque gracias a Yolanda Díaz, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, la felicidad dejará de ser una promesa. Ella –como la famosa Mujer de verde de la canción de Izal– acude rauda y veloz en nuestro socorro (vídeo). Según declara: «Hoy, esta norma que se conoce como la norma de la reducción de la jornada laboral avanza en una España que va a ser mejor». Con bastante probabilidad, se cumplirá todo lo que tenga que ver con el verbo reducir.
La nueva norma pivota sobre un registro de jornada fiable, digital e interoperable, instrumento esencial para garantizar el cumplimiento de la normativa de tiempo de trabajo y, en consecuencia, el derecho al descanso efectivo y erradicar las horas extraordinarias no ajustadas a derecho. Ese registro tendrá que gestionarlo la Inspección de Trabajo [15].
En este contexto disparatado, donde los avances no son más que retrocesos, culatazos, o –cuando lo son– se dirigen directamente al abismo, no es de extrañar que el dibujo exponga una panorámica que contradice por completo el optimista discurso de nuestros dirigentes, tan preocupados ellos por la materia social. Así, el aeropuerto de Barajas, se ha convertido en la residencia de cientos de indigentes [16]. Se ha hablado, incluso, de una plaga de chinches, por la denuncia que Alternativa Sindical Aena/Enaire (Asae) realizó hace poco, aunque no se han hallado:
«El sindicato ha distribuido imágenes de operarios fumigando mostradores de estas instalaciones, donde no encuentran chinches ni otros insectos, así como de las picaduras que han sufrido varios trabajadores.
Asae ha reclamado el desalojo de las entre trescientas y quinientas personas sin hogar que viven en el aeropuerto de Barajas para evitar «problemas sanitarios» [17].
Con la confianza puesta en que, tal vez, este cúmulo de desgracias derivadas del exagerado celo puesto en la materia social colabore, al menos, para darle brillo a nuestra literatura. Y que no uno solo, sino muchos y dignos herederos de Galdós se paseen por las calles y pulsen el ambiente –vestidos con modestia, pero sin que su atuendo carezca de bolsillos para alojar una pequeña libreta, un sencillo bolígrafo que sirva para tomar apuntes–, quiero expresar aquí eso de que no hay mal que por bien no venga. Tanta vida muelle, tanto confort, nos está pasando factura, privando de un espléndido renacer en forma de novela de esa sociedad –y su materia– tan rota y esquilmada.
«Bien sé que ésta es materia para un examen lento, y si yo intentara desentrañarla, incurriría en mi propia censura, por lanzarme a trabajos para cuyo empeño he declarado mi ineptitud en las primeras cláusulas de este discurso. Con paciencia y libros a mano todo se prueba, y yo intentaría demostrar lo que antes indiqué, si más fuerza que mis deseos no tuviera mi incapacidad para compulsar textos antiguos y modernos. Dejo, pues, a otros que diluciden este punto, y concluyo diciendo que el presente estado social, con toda su confusión y nerviosas inquietudes, no ha sido estéril para la novela en España, y que tal vez la misma confusión y desconcierto han favorecido el desarrollo de tan hermoso arte. No podemos prever hasta dónde llegará la presente descomposición. Pero sí puede afirmarse que la literatura narrativa no ha de perderse porque mueran o se transformen los antiguos organismos sociales. Quizás aparezcan formas nuevas, quizás obras de extraordinario poder y belleza, que sirvan de anuncio a los ideales futuros o de despedida a los pasados, como el Quijote es el adiós del mundo caballeresco. Sea lo que quiera, el ingenio humano vive en todos los ambientes, y lo mismo da sus flores en los pórticos alegres de flamante arquitectura, que en las tristes y desoladas ruinas». (Benito Pérez Galdós, La sociedad presente como materia novelable)
NOTAS______
[1] Datos sobre la deuda pública en España:
Sube la deuda pública en España
En 2024 la deuda pública en España fue de 1.620.602 millones de euros, creció 45.224 millones desde 2023 cuando fue de 1.575.378 millones de euros, está entre los países con más deuda del mundo.
https://datosmacro.expansion.com/deuda/espana
Deuda Pública de España en tiempo real:
https://deuda-publica-espana.com/
[4] Aagesen propone el modelo «sostenible» de España en la cumbre sobre seguridad energética
Impacto del apagón en la confianza de los inversores españoles
[6] Asciende a diez el número de muertos causado por el apagón masivo que afectó a toda España
[9] Beatriz Corredor aparece casi 48 horas después del apagón: «No volverá a ocurrir»
[10] Las 10 frases más importantes del discurso de Pedro Sánchez tras el apagón masivo en España
[11] Quiénes son los beneficiarios del bono social de luz en España
[12]
[14] Descubierto el motivo del «petardazo» de la catenaria sobre el tren de Iryo
[16] Casi 500 personas viven en el aeropuerto de Barajas sin una solución a la vista
[17] No hay plagas de chinches y pulgas en la T-4 del aeropuerto de Barajas (según Aena)

