El borrado de la historia. Por José Crespo

El borrado de la historia.

«De esta dolorosa intervención resulta una sangrante y significativa pérdida de la riqueza y patrimonio histórico y artístico español, común de todas las regiones españolas»

¿Quién debe defender el patrimonio común de los españoles? Lo pregunto cuando se espera que 8.000 separatistas de un partido catalán voten si apoyan la investidura de un monigote socialista o empujan a una nuevas elecciones en Cataluña, y mientras el presidente Sánchez come en la mano del prófugo Puigdemont.

 

A todo esto la Generalidad de Cataluña retira los frescos del Salón de Sant Jordi y los pinta de blanco, por lo visto le parecen símbolos imperialistas. El objetivo no es otro, en la paranoia de la etnogénesis separatista, que desvincularse de la historia de España y del Reino de Aragón del que los condados de la Marca Hispánica, con Barcelona a la cabeza, formaron parte, y nunca un estado o reino independiente. Los bellísimos frescos constituyen una serie de representaciones artísticas de importantísimos episodios históricos significativos que vinculan la historia de Cataluña con la de España.

 

Uno de los frescos más destacados es el que representa la Batalla de las Navas de Tolosa, una de las batallas más importantes de la Reconquista, que tuvo lugar en 1212, victoria que resultó decisiva para que las fuerzas hispánicas con ayuda de caballeros cruzados europeos derrotasen a los almohades musulmanes al amparo de la Cruz cristiana.

 

Quisiera recordar a don Narciso, el gran traidor y sumo pontífice de la ignorancia, dispuesto a destrozar España para perpetuarse en la poltrona por siete votos con los que le tienen cogido por los huevos, que Alfonso VIII de Castilla, arengó a las tropas en la víspera de la batalla con aquella frase que comenzaba así: “amigos todos somos espannoles y entraronnos los moros…”.

 

Entre los reinos peninsulares que participaron en esta decisiva contienda se encontraba el Reino de Aragón bajo el mando de Pedro II de Aragón quien protegía un ala del despliegue de las tropas cristianas. Este hermoso fresco, hoy pintado de blanco, en el Salón de Sant Jordi evoca el esfuerzo, el valor y la contribución de los aragoneses en esta empresa militar en la que la caballería aragonesa capitaneada por el sexagenario Dalmau de Creixell, que entregó allí su vida, al mando de Rocabertís, Cardonas y tantos otros que allí sacrificaron su vida cuando rompieron las cadenas que cercaban la tienda de Miramamolín.

 

Recordar también al aragonés Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, rey de Mallorca, rey de Valencia, conde de Provenza y conde de Barcelona, uno de los más idealistas y abnegados reyes españoles ayudó a Castilla “per salvar Espanya”, estrechándose los vínculos familiares de tal manera que los reyes peninsulares o eran hermanos, primos o cuñados, y todos se llamaban españoles entre sí, esta es la verdad que hoy trata de ocultar la patraña nacionalista consentida por las más altas instituciones del Reino de España sembrando el odio a España en un falso victimismo hacia los españoles que desde generaciones sólo hemos sentido amor por las cuatro esquinas de la piel de toro.

Mapa histórico de España

Otro de los importantes frescos censurados por el separatismo es el que muestra la Batalla de Lepanto, librada en 1571, y en la que se enfrentaron la Liga Santa, una coalición de estados cristianos, contra el Imperio Otomano. La Batalla de Lepanto, tuvo lugar en el Golfo de Patras, cerca de la costa occidental de Grecia. Las fuerzas cristianas, mandadas por Don Juan de Austria partieron como punto de reunión inicial desde Barcelona para finalmente, lograr la victoria que resultó crucial contra la flota otomana, frenando así su expansión en el Mediterráneo occidental, contando además con la lamentable pasividad del «Cristianísimo» rey de Francia que permitía a los turcos el uso de sus puertos mediterráneos desde los que atacar a las fuerzas españolas.

 

Lepanto es considerada una de las batallas navales más importantes de la historia de España y de Europa, debido a su impacto tanto geoestratégico, político como simbólico, que ahora ha sido borrado de los muros del Palau. Otra de las obras que la locura separatista ha procedido a su borrado es la representación de La primera misa celebrada tras el desembarco de Jaime I de Aragón en la isla de Mallorca en 1229, quedando instituido el Reino de Mallorca dentro de la Corona de Aragón, cuando ni existía Cataluña ni como concepto territorial, jurídico, lingüístico ni político. Este evento marcó el comienzo de la conquista cristiana de las islas Baleares, expandiendo de esta manera los territorios de la Corona de Aragón. Aquella celebración eucarística es el símbolo de la conquista militar y la propagación de la cultura aragonesa en el Mediterráneo. Este fresco evocaba la idea de Cruzada frente las islam reforzando con ello la identidad religiosa y territorial del reino aragonés.

Los frescos censurados

El otro fresco de los censurados es el de los Reyes Católicos recibiendo en Barcelona a Cristóbal Colón. El reinado de Fernando estuvo caracterizado por la centralización del poder, la promoción de la unidad religiosa y el apoyo a las expediciones que culminaron en el descubrimiento, exploración, poblamiento y asentamiento en América. La coronación de Fernando y su matrimonio con Isabel supuso el nacimiento de un estado moderno, cohesionado y poderoso.

 

El burdo argumento separatista justifica el destrozo con el objetivo de recuperar la luz y la amplitud original del salón, lo cual ha generado muchas reacciones entre el público pero ninguna entre los responsables del cuidado y defensa del legado común. Esto es producto de un destructivo estado autonómico en el que competencias básicas se han fragmentado en girones, cuando el patrimonio histórico debe ser una competencia exclusiva del estado.

 

Los sectores separatistas lógicamente han apoyado este desafuero por su necesidad de desvincularse de los símbolos y las narrativas históricas que vinculan la región catalana como partícipe consciente y voluntaria en la arquitectura de España. La verdad es que de esta dolorosa intervención resulta una pérdida dolorosa y significativa de la riqueza y patrimonio histórico y artístico español, común de todas las regiones españolas.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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