El ermitaño. Por Manuel Sanz Real

El ermitaño.

«Los ecos de los pasos del ermitaño sobre el gélido suelo y los susurros de las paredes se convirtieron en su única compañía»

El viento aullaba entre las rocas llevando consigo un olor a tierra mojada.

 

Desde hacía años, el ermitaño se había apartado del mundo civilizado buscando refugio y soledad en una remota cueva.

 

Los ecos de sus pasos sobre el gélido suelo y los susurros de las paredes se convirtieron en su única compañía. Todo cambió cuando una voz emergió desde las sombras que envolvían la gruta. Fue entonces cuando el ermitaño reconoció la carga que llevaba sobre su atormentada conciencia.

 

Una madrugada aquella voz le pidió que se acercara, sin dudarlo él obedeció. Lo último que alcanzó a ver, fue como una enorme roca se deslizaba hasta bloquear por completo la boca de la cueva. Su grito desesperado quedó encerrado entre las mismas paredes que durante tanto tiempo le habían acompañado.

 

@ Manuel Sanz Real

Manuel Sanz Real

Nací en Madrid, en 1958. Mi vida profesional ha transcurrido mayoritariamente en la Administración Pública. He cursado diversos estudios de Derecho Tributario y Asesoría Fiscal. Mi afición por la escritura ha estado siempre latente, escribiendo de forma amateur y realizando diversos cursos tales como: “Creación del personaje en la novela”, “Un relato de terror contemporáneo”, etc. impartidos por el profesorado del Taller de escritura Fuentetaja, convocados por “El Portal del Lector de la Comunidad de Madrid.

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