«Leo entraba a la pista con su nariz postiza tropezando con sus zapatones, lo que provocaba las carcajadas del público».
La sonrisa de Leo. Por Manuel Sanz Real

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«Leo entraba a la pista con su nariz postiza tropezando con sus zapatones, lo que provocaba las carcajadas del público».

«Al recobrar su aspecto, abrazaría con orgullo la riqueza de poder ser parte de esa sociedad, encontrando en ella un lugar al que pertenecer».

«Él entendió que aquel desván no solo guardaba objetos, sino que custodiaba ecos de vidas pasadas».

«Esa tarde fue especial para María, al sentir que su hermano había regresado para volver a ver el álbum y estar a su lado».

«Era un refugio donde la naturaleza y el alma se entrelazaban. Donde cada olor y cada sonido contaban una historia irrepetible».

«Los ecos de los pasos del ermitaño sobre el gélido suelo y los susurros de las paredes se convirtieron en su única compañía».

«Lucas sentía que había perdido mucho más que una bicicleta, le habían arrebatado un pedazo de su vida».

«A fin de cuentas este era el perpetuo cautiverio de Elías, aunque buscaba la forma de evadirse, fracasaba siempre en su intento».

«El camarero presenciaba la escena estupefacto, ya que en aquel rincón todos parecían esconder algún misterio».

El tañido del timbre interrumpió mi placidez vespertina. Su resonancia penetrante hacia el cerebro laceró mis oídos.

«A pesar de todo, y como si de una película sin final se tratase, seguiré mirando desde mi ventana el imparable paso del tiempo».

En ese primer vistazo me fue imposible ver su cara, ya que la negra capucha de su sudadera se la cubría por completo…

«No se sentía capaz de recorrer el pasillo, de adentrase en la que había sido su casa, pero que ahora sentía como un lugar extraño, terrorífico».