«Los ecos de los pasos del ermitaño sobre el gélido suelo y los susurros de las paredes se convirtieron en su única compañía».
El ermitaño. Por Manuel Sanz Real

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«Los ecos de los pasos del ermitaño sobre el gélido suelo y los susurros de las paredes se convirtieron en su única compañía».

«El camarero presenciaba la escena estupefacto, ya que en aquel rincón todos parecían esconder algún misterio».

«A pesar de todo, y como si de una película sin final se tratase, seguiré mirando desde mi ventana el imparable paso del tiempo».

En ese primer vistazo me fue imposible ver su cara, ya que la negra capucha de su sudadera se la cubría por completo…

«La casa estaba llena de recuerdos y rencores, haciendo de ella un lugar donde el pánico seguía presente en cada rincón».

¡Ah, y bien que lo sabía Pericales!, que había sacado pingües beneficios de la moción de censura con un texto de poca monta…