
«Los extranjeros quedan agradablemente sorprendidos por el progreso en nuestro país. Su visita rompe la leyenda “oscura” que nos ha amenazado desde siempre»
Ayer tuve la oportunidad de compartir un viaje académico con un historiador italiano que está realizando estudios complementarios en la UMA. Goza de la capacidad de asombro que disfrutan los seres inteligentes. Pregunta y pregunta. Como si no hubiera un mañana.
Durante la visita a los monumentos megalíticos de los dólmenes de Antequera quedó sorprendido de la magnificencia del entorno y la maravillosa conservación de este monumento declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Realmente un patrimonio cultural del que debemos sentir muy orgullosos.
Pero la buena noticia me la transmitió con una frase que me hizo sentir orgulloso de mi país. Se asombraba de nuestras carreteras, nuestros pueblos, nuestro cuidado del medio ambiente, la limpieza de nuestras calles. En una palabra. Lo bien conservado que tenemos nuestro país y nuestro patrimonio. Me preguntaba que desde cuando había comenzado la transformación. No supe decirle una fecha exacta. Pero vino a mi memoria el cambio trascendental que se inició en el 1992.
Los que hemos vivido estos últimos treinta y cuatro años, hemos asistido a una transformación que nos ha llevado de un país, lleno de tópicos y de carencias, a un estado moderno, con luces y sombras, pero que es un ejemplo a seguir por los demás países mediterráneos que están más estancados y con servicios obsoletos.
Así que, le dije a mi amigo Marco, el italiano visitante, que esta transformación la hemos hecho con el esfuerzo de los españolitos de a pie, que hemos aprendido, un poco a la fuerza, a pagar nuestros impuestos y a formarnos cultural y profesionalmente.
Nos queda bastante que hacer. En el momento en que los políticos dejen de pelearse entre ellos, daremos un nuevo “estirón” que nos permita presentar un país maravilloso y con todas las condiciones para ser un lugar envidiable.
De momento: “progresamos adecuadamente”.
