
«Parece mentira, que pueda darse la circunstancia que ha ocurrido últimamente entre algunos partidos políticos y en el Parlamento de España»
Parece mentira, que pueda darse la circunstancia que ha ocurrido últimamente entre algunos partidos políticos y en el Parlamento de España. A pesar de toda la desfachatez de esos políticos que, lejos de estar ejerciendo su cargo como responsables del bienestar de los ciudadanos, hayan estado más preocupados por llenar sus bolsillos con negocios más o menos legales que suponen delitos graves. Entre ellos parece destacar un importante expresidente del gobierno. En este menester son al parecer maestros los integrantes de partidos políticos de centro izquierda, y no parece tener visos de mejorar.
Siempre que hay un escándalo dinerario, partido de izquierdas al canto. Pero creo que da absolutamente igual, dado que los votantes españoles lo hacen a piñón fijo, muchos votan a las izquierdas, porque piensan que son los que les representan y todavía no se han caído del guindo a la realidad más cruel de todas. Que les suelen robar, bastante más que las derechas que no necesitan ¿robar? Tanto. Que siempre que ganan estos partidos, la subida de impuestos es inevitable porque creen que el dinero ha de estar en las arcas del estado, más que en las de empresarios y emprendedores que en definitiva son los que dan trabajo al personal.
De esta manera, en España tenemos una alta cantidad de paro, sobre todo entre los jóvenes, muchas veces mal pagados. Pero no, no vayan a preocuparse ustedes por este tema tan poco importante para los políticos que llenan sus bolsas con dinero caliente y moliente. Es mucho más importante, válgame, Dios, la cantidad que puedan obtener para si mismos usando desde tráfico de influencias a alianzas, más o menos lícitas, con piratas internacionales de las finanzas que se dedican en cuerpo y alma a saquear al personal. Éste, está demasiado implicado en sacar a su familia día a día adelante.
Cuando la corrupción se convierte en algo generalizado, y parece serlo en muchos lugares del planeta, es que tiene, como decía Bob Dylan, que llover a cántaros. Para que, por no mojarse, les guste o no, acudan los políticos afectados por estos asuntos a la cárcel. Que yo no entiendo por qué, pero que es el lugar en que muchos quieren acabar. Por esto es por lo que decía que parece mentira, que pueda darse la circunstancia que ha ocurrido últimamente entre algunos partidos políticos y en el Parlamento de España. A pesar de toda la desfachatez de esos políticos que, lejos de estar ejerciendo su cargo como responsables del bienestar de los ciudadanos, hayan estado más preocupados por llenar sus bolsillos con negocios más o menos legales que suponen delitos graves.

