(26) 500 Palabras: Crónicas fétidas. Por Antonio E.

Crónicas fétidas.

«Los dictadores del futuro tienen en Sánchez el mejor ejemplo a emular, a su lado, Maduro no es más que un vulgar forajido, un reconocido criminal»

Cuando el “lumpenproletariat” gobierna, la ley molesta, la justicia es ajusticiada, y la legalidad, ilegalizada. No es un juego de palabras, es la cotidianidad de una cleptocracia corrompida desde sus más altas instancias. 

No hay día sin que el dictador y su patético gobierno no se vean envueltos en nuevos escándalos, bien directamente por él en primera persona, bien por lacayos interpuestos, o por cloaqueros a sueldo. La corrupción sanchista avanza imparable, mientras sus voceros succionan hasta el paroxismo el viejo y decrépito vergón sociata. Diríase que aparte de cobrar por ello, lo hacen por satisfacer su vicio. 

La delincuencia criminal organizada gubernamental lo envuelve todo, no se salva ningún organismo público, ni uno solo, ni asociaciones paraestatales al servicio exclusivo del dictador. Lo hacen en particular las élites sociatas, aunque denominar como élites a los que han venido a robar, mejor sería llamarlos ladronazos, o hijos de Sánchez. 

El dictador ha hecho del delito su particular forma de dictar, nos ha convertido en un país de cuarta, donde el robo sistemático, el saqueo y el desfalco de lo público por cuenta de sus sicarios, es la norma. Se roba desde el consejo de ministros, ya hay sentencia firme, desde puestos de rango superior y de confianza probada, con sueldos de seis cifras, por dinero que no quede. Se retuerce la ley desde los ministerios que deberían mirar por su cumplimiento. Ellos lo llaman progresismo de clase, la justicia libre lo llama latrocinio institucionalizado. 

Lo que antes era fango o inventadas, como decía el dictador, son tan ciertas como que él mismo, estaba al tanto de todos los detalles. Hasta su organización ya figura como imputada.  

El dictador nunca vino a servir, ni siquiera a gobernar, vino a dictar para perpetuarse en el poder. Decir que no sabía nada, que todos le engañaron, es mostrarse como un perfecto imbécil, un necio, un inútil incapaz de saber dónde tiene la mano derecha, la izquierda la usa para mear y alzar el puño, de ahí lo viscoso de su repugnante verborrea. 

Y si lo sabía, estamos ante un tipejo depravado, un abyecto miserable, un sinvergüenza que desde antes de llegar al poder ya tenía planeado como hacerlo, contando con la toga más embarrada del camino, la del servil Pumpido, el gran enfangador de la justicia española. 

Volveré a repetirlo por enésima vez, el dictador no está capacitado para convocar elecciones generales limpias y democráticas, no puede hacerlo sin quedarse desnudo ante la justicia libre. Él es, el dictador, el que vivaqueó a lomos del dueño del mayor imperio de prostíbulos, el que dependía de su mujer para todo, un incapaz que no soportaría volver a ser un don nadie, su ego no lo permitiría. Ahí radica su soberbia, de ahí nace su corrompida personalidad. 

Hace unos días la representación de la ciudadanía le dejó más desnudo de lo que en su asquerosa existencia había estado, a él le dio lo mismo, se carcajeó de todos nosotros. Ya dijo una vez que gobernaría sin pasar por el congreso, ahora vemos que al menos en eso no mentía. Los dictadores del futuro tienen en Sánchez el mejor ejemplo a emular, a su lado, Maduro no es más que un vulgar forajido, un reconocido criminal. 

Estamos ante la puntita del iceberg de la corrupción sanchista, somos la Venezuela europea, donde saquear desde el poder es el primer mandamiento de esta izquierda corrompida hasta el tuétano.  

Por cierto, acaba de morir una rata, una rata etarra, rata ponzoñosa, rata negra empapada de sangre, rata asesina. En su asquerosa ratez asesinó a diecisiete españoles, dijo que no los había matado, que los había ejecutado. Centenares de miles de vascos están de luto, ellos solo guardan luto por sus ratas, lloran la muerte de una de sus ratas más distinguidas. La razón es simple, ellos también son ratas, ratas negras, ratas rabudas, grandes y malolientes ratas. ¡Magníficos hijos de la gran rata!  

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!! 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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