
«Este es un dato más de lo que está haciendo nuestro presidente Pedro Sánchez, que debe de estar sofronizado en su destino vacacional»
Vaya veranito que estamos teniendo los sufridos españoles, entre incendios, nefastas noticias de invasión de inmigrantes, y que el Presidente del Gobierno, no pueda decir nada acerca de estos asuntos, porque el Rey de Marruecos le tiene cogido por los “perenfanillos” desde el día en que le copiaron el móvil, estamos apañados. Que no es que tengamos paños, ni fríos, ni calientes, es que no tenemos ninguna “Mareta” Canaria, a la que huir. Como mucho iremos disimuladamente a la costa, a algún hotelito o apartamento de tercerola para poder decir que hemos estado en el Caribe. La verdad es que esa posibilidad es más que posible dado que los precios por estos lares superan con mucho, los que puedan tener República Dominicana y otros destinos. Vamos que a la larga los precios tan competitivos que teníamos en la piel de toro, para ganar a otros destinos de vacaciones, se han venido abajo. Pero esto no es extraño, como todo en el país, este es un dato más de lo que está haciendo nuestro presidente Pedro Sánchez, que debe de estar sofronizado en su destino vacacional.
Recuerdo la época en que en España podía cualquier jovenzuelo, que empezaba a trabajar, marcharse quince días de vacaciones a la playa en Alicante, Valencia o Castellón. Lo hacían porque los sueldos y los costes lo permitían. Hoy en día sería casi imposible, cuando ganamos más, porque los precios se han triplicado o cuadruplicado y no así los sueldos, que para los que empiezan les sirve, poco más que, para llevar su día a día. Sin hacer grandes alharacas y sin tener que atender a las necesidades de una familia. Luego van los políticos y critican que la gente no tenga hijos. Si es difícil mantenerse uno mismo con los sueldos que se ofertan, ni les cuento como puede ser para los jovenzuelos si quieren formar una familia. Desde luego no pueden irse de vacaciones, con un cierto nivel, salvo que vayan de camping. Y por supuesto de casarse y tener hijos ya ni hablamos. No se si es que somos demasiados, o que hay menos trabajos para todo el mundo. Pero como nos quedemos ahí babeando, máxime ante la inteligencia Artificial, estaremos más que apañados, estaremos vegetando mientras sigamos vivos, aunque no podamos ir a criar Malvas por falta de presupuesto para los enterramientos. Y como decía Brassens “La Camarde que no me ha perdonado jamás, haber sembrado patatas en los agujeros de sus narices, me persigue con un aire impasible”. “Y ahora presionado por tener que preparar el enterramiento, he tenido a bien poner a día mi testamento, pagarme un codicilo”. Y esto a pesar del gobierno. Que ojalá desaparezca cuanto antes.

