Conversaciones en el andamio. ¡Que Dios nos ponga donde hay! Por Francisco Gómez Valencia

¡Que Dios nos ponga donde hay!

«El tipo volvió ayer lunes a la oficina como si la cosa no fuera con él y de nuevo continuó con sus chaladuras» 

Que tiempos cuando criticaba a M. Rajoy y lo acusaba de gobernar delante de un plasma ajeno a lo que la calle decía, pedía o solicitaba en su humilde opinión —si es que por sus venas ya por entonces corría alguna gota de esa cualidad, la humildad—.

Como el pavo no tiene nada suyo, esta vez la cosa iba de gafas y lentillas y por ello hizo gala de otra ayudita —esta vez para menores suponemos que del mundo entero pues según él, todo cabe en España—. ¡Oiga, oiga, que si su chaval o su chavala necesiten gafas o lentillas ya están ellos para regalarle 100 euritos si cumple los requisitos de pobreza óptimos para los de la rosa corrupta y marchita! ¡No pierdan la ocasión, que la peinan calva!

Y después el menda va y dice: seguimos ayudándoles a aprender mejor. A crecer mejor. Y, sobre todo, a mirar más lejos. Pues según el último informe PISA ni con gafas progresistas aprenden, ni crecen, y en cuanto a la longitud de la mirada, ¿acaso pretende hacerle la competencia a la Conferencia Episcopal después de que la inmensa mayoría de la población española alzara la mirada hacia Dios de alguna manera gracias a la visita del Santo Pater? Suponemos que los tiros no van por ahí conociendo el percal, al Gobierno, al PSOE y a la Conferencia. Y como los conocemos de sobra  imaginaremos que con ese deseo húmedo (pues a todos les encantan los niños para sus guarrerías mas que a un tonto un lápiz), probablemente se referirán metafóricamente a la longitud mental que consideran necesaria para que la juventud que ellos pretenden es decir, la aborregada y adoctrinada gracias a sus planes de educación, ponga distancia contra las arengas que defienden sus padres fascistas. 

Obviamente el tío se cree realmente que todo gira alrededor de su persona y que verdaderamente existe una internacional reaccionaria de derecha y extrema derecha que lo quiere apear de su atalaya mundialmente reconocida según rezan ellos mismos, sus medios, y sus asesores. 

Continuó el felón diciendo sobre el estado de bienestar y el sistema de salud pública (sin mayoría parlamentaria, sin mayoría en las CCAA, y sin Presupuestos Generales del Estado, añado yo): «No vamos a dejar que este sistema se debilite. No vamos a dejar que se desmantele«. Curiosa afirmación de alguien que aboga por el federalismo plurinacional y se pliega a los intereses de los golpistas catalanes, los nacionalistas Vascos, la ETA, nuestros amables y talentosos vecinos del sur, y los tataranietos de los emigrantes que se fueron a buscar la vida fuera de nuestras fronteras y echaron pelo por ahí.

«No dejaremos que se «pierdan derechos» como la «sanidad universal»: «No consentiremos que la salud pública acabe en el bolsillo de unos pocos». Y después todos conocemos que los mismos que tienen a los médicos en huelga o sea el gobierno, a través de los ministerios son los principales clientes públicos de la medicina privada y especialmente de la empresa Quirón

Los voceros.

Lo gracioso de esto mismo es que es la base de la explicación que sus intelectuales y voceros tipo mitad tonta mitad tetas, después van y aseguran que es humano defender. O sea que la tesis de que como los altos cargos del gobierno y de la organización criminal  tienen posibles, por eso se van a la privada, para dejar hueco en la pública a los demás. Vamos que el mismo criterio que con la educación.

Doña sanidad y doña educación.

¡Que Dios nos ponga donde hay!

Feliz día de Santa Catalina. 

Españazuela a 15 de septiembre de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario