(36) 500 Palabras: Crónicas de un indeseable. Por Antonio E.

Crónicas de un indeseable.

«Mala pinta tienes, logrero, el que niega realidades tan terribles como una masacre ferroviaria, siendo el máximo responsable, queda retratado como un carnicero»

Decía el maestro Antonio Escohotado que la izquierda siempre necesitó de un enemigo al que tachar de lo que ellos son. Inapelable.  

El caso que nos ocupa es la mejor prueba de ello. 

Siempre desprecié a los cobardes que se dirigen de forma tabernaria a una persona, o institución, sabedores de que no van a obtener contestación alguna ni van caer tan bajo como para contestar a una sabandija rastrera, o culebra ratonera, o cucaracha de retrete. 

Mira, Puente, siempre dije que tal y como tratas al prójimo, serás tratado. En democracia, España dejó de serlo desde el primer día que empezó a dictar, al que tan bien sirves, los españoles dejamos de ser iguales, unos empezaron a mamársela a tu amo, y otros os dimos la espalda jurando odio eterno a todos los de vuestra ralea. 

Vas de docto jurista ¿…? y de entendido en todo aquello que desconoces, que es todo. Te diré que no hay nadie más osado y terco que un gañán fútil, ni nadie más fantasma que el que colecciona retales de cadenas, como tú. Todo aquel que aspira a ser esbirro de alguien, corre el riesgo de conseguirlo, eso es lo único que has logrado. 

Debo decir que esbirro no es insulto, sino la definición exacta de alguien sumiso ante el poder, por interés, o dinero, o sea, tú. Eres terco y cerril, y como buen esbirro, además, estrecho de entendederas. Nadie niega lo evidente, ni oculta lo que está a la vista, sin quedar ante la ciudadanía como un estúpido engreído, además de obtuso obcecado y terco bocazas. Pregunta en Adamuz. 

Mala pinta tienes, logrero, el que niega realidades tan terribles como una masacre ferroviaria, siendo el máximo responsable, queda retratado como un carnicero. La sangre de medio centenar de españoles te perseguirá toda tu vida, como un orangután en celo, detrás de un gorila con abalorios. Mala persona es quién apabulla inmisericordemente a quién debería pedir perdón, en lugar de ir de chulesco macarra echando la culpa, al paisaje cordobés. 

En política es fácil mentir, como difícil portarse como un hombre y dar la cara, aunque la realidad te la parta por el medio. Eres como un equilibrista de salón, a cada paso que das te caes de culo, creo humildemente que por eso te eligieron como puto esclavo. 

Quienes te sufrieron como alcalde te aborrecen en grado superlativo, aquellos a los que zaheriste con tus chorradas progresistas, llevan gastada una fortuna en velas negras, a ver si el cofrade mayor de la cofradía de la Mortaja Perpetua se acuerda de una puta vez de ti y oficia las mil misas negras que cobró por adelantado, hace ahora cinco años, por la eterna zozobra de tu alma. 

Quién sembró agravios, cosechará improperios, además de cruel desprecio y no pocos salivazos. Pisaste tantas manos, que a tu alrededor solo había tullidos, escupiste tanto y a tantos, que seguramente tu figura “política” morirá ahogada cuando te devuelvan con intereses, tus fétidos espumarajos. 

Cuentan en Pucela, cuando se refieren a ti, que tu peso como político importante, es ligeramente menor a tu integridad, pregunta en Adamuz. Razón por la cual deberías colgarte un retrovisor de camión en los huevos, más que nada para que puedas ver la multitud de “partidarios” que te persiguen allá por donde roncas. 

Deberías estar preocupado, las personas dignas te odian, las desfavorecidas te aborrecen, y las que soportan tus chorradas, ni te lo imaginas. 

Oscar, haznos un favor a todos, y vete a la mierda. ¡Fantasma! 

 

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!! 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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