
«Los fulleros utilizan de marrullerías para conmover a sus partidarios, exhibiendo sus sentimientos personales hacia sus esposas, o sobrinas, o adosadas»
En las izquierdas existen dos recursos infalibles para captar la atención de la ciudadanía, la indigencia democrática de sus votantes, y la escenificación del embuste como método determinante. Sánchez es un consumado maestro en ambas.
Los fulleros utilizan de marrullerías para conmover a sus partidarios, exhibiendo sus sentimientos personales hacia sus esposas, o sobrinas, o adosadas. Estos falsarios matarían por pisar poder, cuando lo logran, pisotean sin piedad la legalidad, tirando de mayorías compradas. A Sánchez le salió bordado.
Quién exhibe con tan consumada maestría su sordidez, cabe preguntarle ¿A quién quieres engañar? ¿Crees que tus votantes son tan imbéciles? La respuesta deberán darla los que, ante tan grotesco espectáculo, aplaudieron y lloriquearon convulsivamente como vulgares peones de una mascarada.
Nadie como Pedro Maduro imitando el baile de Donald Trump, nadie como Pedro Kirchner, escenificando un beso a su compañera sentimental, Begoña Fernández de Kirchner. Lo esperpéntico, es que todos ellos, menos el estadounidense, son vulgares remedos de las costumbres bolivarianas, de Hugo Rafael Chávez Frias.
El sanchismo es la síntesis de la cursilería actual de la extrema izquierda, y de la cleptocracia bolivariana. Que nadie busque en ello autenticidad ni originalidad, pese a tener en nómina una caterva de asesores y guionistas de cine gore, psicópatas revenidos e insignificantes agradadores.
Pedro es el inventor del amor impostado, también del amor impúdico, amor manipulado, amor superfluo, amor enlatado, amor simplón, amor interesado, amor fingido, amor falso. ¿Qué tipo de amor es el electoral? Posiblemente deberíamos preguntarle al delegado del gobierno de Madrid, o al rey de Marruecos Mohamed VI.
Para Pedro el amor universal consiste en quererse solo a sí mismo, se llama amor ególatra. Amémonos todos, que diría Ábalos a sus múltiples barraganas, pero vosotras solo a mí, apostillaba segundos después. José Luis lo llamaba amor propio.
Luego está el amor por las joyas, competencia única de Zapatero, amor por la coca el viagra y las gambas, negociado sindical, y por último el amor más común en el universo sociata, el amor por la pasta.
Además, existe el amor político, el intelectual, el cómodo, el que se paga en los burdeles sabinianos, también el barato a dos manos, el gratis total que corre a cargo del erario público, o el comunista, el que se consuma en los retretes de la Complu, o el familiar, el que se compra en las saunas del difunto señor Sabiniano.
Luego está el sindical, el del olor a orines defecaciones y porros de Sol, el amor progresista, el confederal, el de Ferraz, el amor al guerracivilismo, el amor a Largo Caballero, a Paracuellos, amor a la checa de Bellas Artes, también al coche 17. Amor de alturas, a la compañía aérea Plus Ultra, amor sin fronteras, a todos los sátrapas amigos, amor húmedo, amor pringoso, amor marrano, amor al sanchismo indecente sectario y totalitario.
Amor a la masacre de Adamuz, amor a los narcos tentados para asesinar a la jueza Biedma. Amor al narco marroquí, amor a la corrupción institucionalizada, al coche oficial, amor a La Mareta, al Fálcon, amor al jamón 5Jotas, amor al lujo, amor al gratis total. Da gusto ver como amas, Pedro Sánchez.
Amor a Fomento, amor a ETA, a Rufián, amor sobrevenido a Sumar, amor prostitucional al golpismo catalán, pero sobre todo amor al tío del mazo, el gran Conde Pumpido.
Amores malditos, amores sumisos, amores flácidos, fingidos, dictatoriales, falsos, mafiosos, sucios procaces criminales y prostituidos, amores repugnantes, amores asquerosos, inmorales y corrompidos. Por cierto, Pedro ¿Cuáles de estos amores te faltan por consumar?
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA CEUTA ESPAÑOLA!!
¡¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!!!
