(43) 500 Palabras: Crónicas sindicales. Por Antonio E.

Crónicas sindicales.

«El sindicalismo amaestrado bajo el patético paraguas de unas ideas atrofiadas es un nido de sujetos nacidos, para no trabajar»

Sería incapaz de escribir estas líneas, sin mostrar el profundo desprecio que me producen los sindicatos UGT y CCOO. Desprecio y asco, por razones personales tan poderosas que nunca olvidaré. Conozco sus malas artes, las sufrí y soporté, bajo amenazas, junto a otros compañeros de profesión perdidos en un cruce de carreteras. 

Estas facciones políticas, a veces mafiosas, olvídense de llamarles sindicatos, siempre fueron de obediencia debida al partido al que pertenecían por ideología e interés, correas de transmisión sumisas y obedientes a unas ideas tan fracasadas como antidemocráticas.  

Aquello de la defensa del obrero y los puestos de trabajo sería en otros tiempos, donde la ejemplaridad no se envolvía en papel moneda, y la dignidad no la regalaban comprando cajas de DYC para los piquetes. 

¿De qué sindicalismo hablan, los que nunca tienen en cuenta los verdaderos derechos de los trabajadores, y sí el interés político del que les echa de comer a cargo de nuestros impuestos? A estos sindicatos nunca los verán en pequeñas empresas o pequeños talleres, si en grandes factorías donde la pasta al “dente”, tiene un sabor especial. 

LA FARSA DE RODIEZMO. ¿Recuerdan a ZP, sumergido entre mineros, abriendo el curso político vestido de pana color indigente? ¿Dónde fueron a parar las canallescas patrañas de sus líderes sindicales? Yo se lo diré, reposan en el fondo de las minas, mientras el líder sindical, J.A.F.V. (SOMA-UGT) el sumo “pontífice de la fiesta de Rodiezmo, terminó “abrumado” bajo la fortuna que apañó. Fue juzgado y condenado, a no devolver la pasta, algo habitual en regímenes bolivarianos. 

Que paradójico resultó, que, bajo el mandato de un gobierno de izquierdas, cesara la minería asturiana. Gran hazaña la del sindicato socialista, cambiando el futuro de sus afiliados, por babateles y saraos donde las masacres de langostinos eran habituales. Lo importante fueron las comisiones inmediatas, lo superfluo, los miles de puestos de trabajo perdidos. 

VIVIENDAS SINDICALES. ¿Recuerdan el pufo de las viviendas de la PSV? PSV (Promoción Social de Viviendas) creada por la UGT en el año 1988 con el objetivo de construir viviendas asequibles para los trabajadores. El fraude afectó a más de 20.000 familias que habían aportado sus ahorros (unos 38.000 millones de pesetas) de aquellos años.  

El sindicato UGT tuvo una responsabilidad directa, tanto en el carácter político como organizativo en la empresa creada para la construcción de dichas viviendas. Aquella escabechina en las cartillas de ahorros de muchos obreros acuciados por las deudas, llevó a algunos a suicidarse.  

Las obras se reanudaron a condición de pagar un sobrecosto tan abusivo, como prohibitivo, para gran parte de los damnificados que estaban empeñados hasta las cejas. 

A escasos quinientos metros de mi domicilio había varias fases de la PSV. Pasó mucho tiempo hasta que fueron acabadas, la obra arrancaba cuando los estafados ponían dinero, y paraba cuando los fondos se habían acabado. Por aquella obra pasaron varios pistoleros, cientos de albañiles, y mucha zozobra salarial. Esta crónica no la verán jamás en las pocilgas audiovisuales del régimen sanchista. 

En la actualidad poco o nada ha cambiado, el sindicalismo amaestrado bajo el patético paraguas de unas ideas atrofiadas es un nido de sujetos nacidos, para no trabajar. Es de domino popular que lo único que parece interesarles son las visitas a lugares donde el ribeiro y las cigalas compiten por ser los primeros en cruzar la frontera de sus fauces, también llamado gañote. 

¡Ocho años! ocho, pastando sin vergüenza en el presupuesto sin abrir la boca, ahora harán una huelga contra la oposición. Jodidos farsantes. 

¡VIVA LA LIBERTAD! 

¡¡VIVA CEUTA ESPAÑOLA!!  

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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