“No pasarán es el terrible lema que ayer revivió el PSOE, de la mano de la vice presidenta y candidata Ribera ¡Este país ya no da pena, da miedo!»
No pasarán es el terrible lema que revive el PSOE. Por Anna Castells

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“No pasarán es el terrible lema que ayer revivió el PSOE, de la mano de la vice presidenta y candidata Ribera ¡Este país ya no da pena, da miedo!»

«En esta nueva lección epistolar, por fortuna mas breve que la primera, el Sánchez comete tres indiscreciones muy reveladoras».

«Ahora el gobierno de alfareros ha reducido el fango a la categoría de insulto y elemento deleznable del quehacer político».

Manos Limpias está bien cuando denuncia a miembros de la familia real pero es un sindicato de ultraderecha cuando denuncia a la mujer de Pedro Sánchez…

Este es el país que este gobierno está construyendo, un país en el que si no te sometes recibirás todo el peso, no de la ley, sino del poder y sus instrumentos para destruirte.

Me consta que este gobierno utiliza las inspecciones fiscales contra “disidentes” del magnifico gobierno que disfrutamos.

El PSOE ha dejado de ser un partido político para convertirse en una secta que sigue acríticamente las ordenes de su líder.

En estos momentos el Sánchez es el peor enemigo de este país que todavía se llama España y es ya más que urgente quitar de sus manos el poder.

Esto nos aísla cada vez más de los países democráticos y desarrollados y nos acerca a los países subdesarrollados y dictatoriales.

No se sabe si se ha hecho para preservar la españolidad de la compañía o para favorecer el trabajo de lobby a favor de Huawei de Zapatero.

Felipe González, viajaba en un avión que el PSOE alquilaba para los desplazamientos de partido. Es la diferencia entre un hombre de Estado y un okupa del poder.

La actualidad internacional de hoy me genera algunas preguntas ¿Cómo es que la inmensa mayoría de supuestos fallecidos son mujeres y niños?

Para quien no lo tenga claro una amnistía borra no sólo el delito pasado sino los futuros! Reconoce la ilegalidad o ilegitimidad de las leyes aplicadas.

Ahora se trata de perder la libertad para tener una dictadura, precisamente aquello de lo que la Constitución de 1978 intentó librarnos.