TODAS LAS ENTRADAS DE:Juan De la Cruz

Como redactor en Televisión Española presenté el Programa Informativo "Desde la bola del mundo”. Cronista parlamentario y director de "Las Cortes de España", antes de asumir la responsabilidad de dirigir los Centros Territoriales de TVE en Navarra, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha y del Centro de Producción de Programas de TVE-Canarias. Soy autor de las novelas “Tierra de silencio”, sobre el fenómeno migratorio de Extremadura y “El rabadán de Extremadura”, de la biografía “Rafael Ortega, la alfarería como Arte Mayor”, publicado por la Junta de Extremadura y coautor de la “Guía de la Sierra de Gata”. En la actualidad colaboro en el periódico "Extremadura" y en el periódico digital extremeño "Región Digital".

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La atalaya de Juan de la Cruz: El Boabdil Pedro Sánchez

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“Más vale un PSOE honrado en la oposición, con España, y sin Sánchez, que un Gobierno de traidores con Sánchez al frente”

A Pedro Sánchez, a quien el pasado sábado se le cayó una lagrimilla al dejar el acta de diputado, con siete derrotas electorales seguidas, siete, lo que se dice pronto, ya se le conoce como Boabdil, último rey de la dinastía nazarí en Granada. Y a quien su madre, la sultana Aixa, al verle abandonar la hermosa ciudad, tras perder la misma ante los Reyes Católicos, le espetó: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre”.

Pedro Sánchez, que llevó al PSOE a las cotas electorales más bajas de la democracia, y aún perdiendo cinco escaños entre el 20-D y el 26-J, por su tozudez y persistencia en sus posiciones, trató de engañar a todos. Lo dijo Felipe González, lo desvelaba ABC el pasado domingo, 30 de octubre, –“Sánchez hizo creer a Rajoy que se abstendría si Rivera le apoyaba”—y se obsesionó, cuasi de modo enfermizo, por alcanzar la presidencia del Gobierno. Afortunadamente para España, no ha sido así.

El PSOE es un partido necesario e imprescindible en la democracia. Y añado, que tras seguir con señalado interés la actualidad política, más aún los últimos debates de investidura, el sonrojo me asoma por la cara, desde la vergüenza ajena, tras comprobar cómo Pedro Sánchez, perdón, Boabdil, pretendía pactar con tipos como Pablo Iglesias, de una espeluznante miseria moral política, tal cual han podido ver y comprobar una inmensa mayoría de votantes socialistas, o, sin ir más lejos, con individuos carentes de cualquier sensibilidad como ese diputado, un tal Rufián, de Esquerra Republicana, que el pasado sábado ofreció cinco espeluznantes minutos en la tribuna (casi siempre sagrada) del Congreso de los Diputados insultando de extrema gravedad al PSOE y al parlamentarismo.

El PSOE no se merecía a Pedro Sánchez, que solo ha vivido de su arrogancia, de su engreimiento, de su nepotismo, de su engolamiento y que hasta el último minuto del Comité Federal del PSOE, del 1 de octubre, aguantó a pie firme con la urna oculta de la trampa, mientras era vencido, democráticamente, por la mayoría de los miembros de dicho Comité Federal.

Cínico, desvergonzado, impasible el ademán, Pedro Sánchez, perdón, Boabdil, tenía ya cerrado todos los pasos, con Podemos, con Esquerra Republicana de Cataluña y otros partidos y traicionar a España por una poltrona en la que hubiera sido manipulado como una marioneta por sus propios socios de Gobierno. Y cuyos miembros tras el 1 de octubre, después de unas semanas de ilusión, veían cómo se les desmontaba el chiringuito de hacerse con el Gobierno de la nación y todos los cargos, presupuestos, decisiones, que del mismo emanan.

El espectáculo de estos últimos meses, provocado única y exclusivamente por Pedro Sánchez, ha sido, simplemente, obsceno y soez, mientras chirriaban, desde hacía largo tiempo, los ejes de la carreta socialista y que, ahora, tendrá que armarse y rearmarse con una muy especial delicadeza y habilidad y sorteando muchas y muy duras complejidades en el camino.

Pero el PSOE, con 137 años de historia, ahora se encuentra en la pavorosa tesitura, como me señalaba un diputado cuyo nombre oculto por razones lógicas, de apoyar en lo meramente imprescindible al Gobierno, ejercer, al tiempo, una férrea oposición a ese mismo Gobierno, actuar a la vez como pararrayos en el intento de que Podemos no le coma más terreno por la izquierda, con una sociedad en grave crisis económico-social y político-institucional, y, además, recuperar la paz interna. Sin olvidar, además, que en cualquier momento, Rajoy podría convocar elecciones. Lo que añade mucha más tensión y crudeza al panorama del socialismo español y que, hoy por hoy, se encuentra desgarrado.

Mientras tanto Boabdil, que va de salvador, tras haber sufrido señalados reveses, por su inmadurez, por su carencia de nobleza, por su propia política, inmerso en error tras error hasta la derrota final, ya ha puesto en marcha su estrategia tratando de recuperar el partido.

Una estrategia mucho más cerca de los postulados de Podemos que de la socialdemocracia, incapaz de haber recuperado el rumbo del PSOE, ni tan siquiera a pesar de la severidad de la crisis y desde esa privilegiada atalaya de estar en la bancada de la oposición, por sus propias miserias.

Como un animal en celo Pedro Sánchez, Boabdil, vuelve a apelar a la militancia. ¿Para qué?

¿Es que, acaso, no ha hecho, ya, bastante daño al PSOE, que, incluso, hizo llorar a algunos diputados socialistas del Congreso cuando el pasado sábado decían desde su escaño “abstención”?

Ahora, muy probablemente, ya sin el timón en manos de ese grumete traidor llamado Pedro Sánchez el PSOE podrá curar mejor sus heridas.

Sin él, pues, todo podrá ser y resultar menos complejo, mientras, tal vez, muchos sean los militantes que vieron el rostro de Pedro Sánchez cuando ese miserable e indigno diputado apellidado Rufián, de Esquerra Republicana, se refirió a los socialistas como Iscariote. Si bien Judas, de verdad, en este hilo argumental de la penosa historia de los últimos meses en una durísima encrucijada española, ha sido Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Señalemos, finalmente, que Iscariote, según algunas versiones, se suicidó ahorcándose.

Españoleando por Juan de la Cruz: Los jirones del PSOE

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Los jirones del PSOE

 

 

 

Mucho y muy variado es todo lo que andamos leyendo y escuchando sobre el PSOE y sus errores y adversidades desde el 20-D, con los peores resultados de la historia, con Pedro Sánchez al frente, que aún empeoró los registros electorales socialistas el 26-J. No obstante, aún a pesar del desastre electoral del pasado junio, el entonces todavía Secretario General del PSOE, prepactaba durante septiembre un Gobierno con  y otros, al tiempo que la formación morada iba noqueando tanto al ex Secretario General del PSOE como, lógicamente, al partido. Lo que nunca le había pasado al PSOE, al menos por el frente de la izquierda. Ni con Izquierda Unida ni con el Partido Comunista.

 

 

El PSOE de hoy, tan desgarrado como necesario e imprescindible, se encuentra en un callejón de muy complejas salidas. Más allá de lo que digan y vaticinen los partidarios y los detractores de Pedro Sánchez, que ahora vacaciona en Los Angeles, mientras Javier Fernández, presidente de la gestora, y sus más cercanos colaboradores, entre los que se encuentra Guillermo Fernández Vara, a quien cuestionó la anterior ejecutiva cuando trató de discrepar mínimamente contra el alto mando de entonces, tratan de predicar una compleja y laberíntica pedagogía entre una militancia muy dividida y con riesgo de fractura.

 

«El PSOE, necesario e imprescindible en España, se encuentra en uno de los momentos más transcendentales de su historia»

 

 

El PSOE se fue incendiando poco a poco por su propia falta de debate interno, por su alejamiento del escenario de la realidad social, por la inmensa fuga de votantes y militantes, por la política de una dirección autárquica que se distanció de las demandas de la gente de a pie. Por eso, siendo partido de oposición, y mientras el PP perdía sesenta y dos diputados el 20-D, un PSOE errático se dejaba en la gatera 25 diputados, respecto a las elecciones de 2011. Y, por su empecinamiento, los socialistas pasaron a perder 5 escaños el pasado 26-J mientras el PP ganó 13. Si bien  Podemos, a pesar de su alianza con Izquierda Unida, se dejó un millón de votos en el recorrido electoral.

 

 

 

Y un millón de votos, que se dice pronto, es lo que ha perdido el PSOE desde el pasado 1 de octubre, cuando una mayoría de miembros del Comité Federal se impuso con sus tesis y tras una votación democrática a los criterios de la hasta entonces dirección socialista, donde –a falta de muy escasos días para que finalice el plazo de convocatoria de nuevas elecciones– Pedro Sánchez pedía unas primarias express, para el 23 de octubre, sin tiempo para que surgiera un candidato y poder llevar a cabo una campaña de relieve por todo el país, en igualdad de condiciones con el ex Secretario General, y un Congreso, también express, para mediados de noviembre. Y, también, mientras tanto, el mismo Pedro Sanchez, mintiendo el 4 de septiembre señalaba que no se postulaba para nada, si bien días después anunciaba públicamente que lo iba a intentar. ¿Qué iba a intentar?

 

 

 

La historia ya la conocemos. Como conocemos la historia del 1 de octubre cuasi televisado en directo durante dieciséis horas. Como conocemos que el desaparecido César Luena había preparado una urna tras una mampara para un ilógico voto secreto y que hasta firmes partidarios de Pedro Sánchez, como Josep Borrell o Patxi López, cuestionaron hasta conseguir que se votara a mano alzada. De resultas de la votación del orden del día propuesto en la dirección socialista por Pedro Sánchez, el mismo, pues, dimitió.

 

 

 

Y, mientras, el PSOE, y nadie más que el PSOE, un partido necesario e imprescindible, se enfrenta a su propio debate, al que se negaba Pedro Sánchez. Y ahora, a expensas del debate del próximo Comité Federal, sus miembros, con la libertad lógica existente en el seno del partido y en sus determinaciones democráticas tendrán que decidir si abstenerse en una investidura del candidato popular, ir a nuevas elecciones o hasta tratar de pactar y formar Gobierno con entre 176 y 180 apoyos (la distancia existente entre los 170 que apoyaron a Rajoy y el resto hasta los 350 que conforman el Congreso de los Diputados). Y escribo estas lineas desde el respeto y desde la seguridad de la libertad de conciencia de todos y cada uno de los componentes del Comité Federal que cumplirán con lo que consideren adecuado en conciencia.

 

 

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Pedro Sánchez y Susana

 

 

 

Hace unos días, precisamente, a través de Facebook, participé en un hilo o conversación con personas incrustadas en el PSOE. Y donde se podían leer argumentos como que el IBEX 35, la Iglesia y otros poderes fácticos habían provocado la caída de Pedro Sánchez.

 

 

 

Y a ello, añadí, modestamente que como es posible que un partido de tanto asentamiento social (aunque cada vez menos) podría contar en sus filas con tantos infiltrados de tanto poder, desde el IBEX 35 y la Iglesia, como se citaba, como para, primero, forzar la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, y, posteriormente, torcer, tumbar y derribar al ya Secretario General y hasta poder despedazar al PSOE. Como consecuencia todo ello tendría que haber ido acaeciendo sin que ninguno de los miembros de la anterior dirección del PSOE hubiera caído en la cuenta de la extensión de los tentáculos del IBEX 35 y la Iglesia, al compás que Podemos sigue acechando con el sorpasso y tratar de liderar la oposición ante un partido que hoy se encuentra en la crisis más convulsa, probablemente, de su historia.

 

 

 

Muy seguramente ha faltado tanto debate interno que la pérdida de poder y las seis derrotas electorales bajo el mando de Pedro Sánchez le llevaron, acorralado por la fuerza de la mayoría, como ya estaba en el Comité Federal, a dimitir ante la mayoría de dicho órgano. Un Pedro Sánchez, por cierto, que, salvo error u omisión, sin consulta alguna a la militancia, estaba a punto de consolidar en el Congreso de los Diputados un Gobierno con Podemos, Compromís y las fuerzas secesionistas.

 

 

 

Y España, tras el 20-D y el 26-J necesitaba, probablemente, un Gobierno constitucionalista, lejos de veleidades populistas, de antisistemas y de fuerzas independentistas.

 

 

 

Restan tan solo tres semanas para que finalice el plazo para disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones generales. Y, a pesar de todo, la conformación actual del Congreso de los Diputados posibilita al PSOE un juego de alianzas o entendimientos de vital importancia en el marco parlamentario. De resultas de la cual los socialistas tienen que llevar a cabo un ejercicio de una extraordinaria honradez con el país y con el partido. Pues de ellos depende que se inicie, por fin, el recorrido de la legislatura o tengamos que pasar por las urnas el próximo 18 de diciembre. Y hasta lo pueden llevar a cabo en el marco de una determinación de acuerdos. O no, como se suele señalar ahora. Aunque el escenario de una próxima confrontación electoral no parece augurar el mejor de los escenarios para el PSOE. Y que ahora puede exigir una legislatura (con una duración de tiempos predeterminados) con la seriedad que requiere la situación de emergencia del país, y con los planteamientos que consideren idóneos.

 

 

 

Y tras tanto runruneo de consultas o no a la militancia, mientras el PSOE se sigue desangrando, lo que tal vez pudiera engordar a Podemos, aunque las encuestas tampoco vaticinan subida alguna de la formación morada, los órganos de la dirección socialista debieran decidir quiénes, por qué y para qué y hasta qué grado de responsabilidad conforman sus respectivos cuadros directivos, qué tema y cuándo se debe consultar a la militancia, y no mirar para otro lado.

 

 

 

Pase lo que pase, desde ese asunto que afecta a la fontanería y a las cañerías internas del PSOE, que bajo la dirección de Pedro Sánchez no ha sabido abordar el relieve de la pérdida de tantos escaños, que dieron lugar a una fuerte presencia de Podemos en el escenario electoral nacional el pasado diciembre, los socialistas se enfrentan a una toma de decisiones de tanta importancia que Antonio Hernando, una de las manos derechas de Pedro Sánchez en toda su trayectoria, sigue al frente del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados.

 

 

 

Lo que demuestra que el Partido Socialista Obrero Español es un partido autónomo, independiente de otros organismos e instituciones, con decisiones propias en sus estructuras orgánicas propias. Y que se debe a sus criterios ideológicos, a sus dinámicas organizativas, a sus responsabilidades de dirección, a su militancia y a sus votantes.

 

 

 

Evidentemente el PSOE, un partido necesario e imprescindible en la democracia, que ha gobernado el país durante veintidós años, dispone de una capacidad de actuación profunda y seria como la requiere, actualmente, el país. Y el PSOE, de paso, se puede conformar de la suficiente dinámica de actuación en la que no influye nadie ajeno al mismo. Salvo, claro es, error u omisión.

 

 

 

Y, al margen, o además de ello, el PSOE, de lo que tendrán que responder sus cuadros, de ayer y de hoy, dispone de la suficiente capacidad de maniobra como para decidir –más allá de sus debates internos– qué es lo más conveniente para el país, la sociedad española y el propio partido.

 

 

 

Perderse, ahora, en esas premisas de la presión de poderes fácticos, que de ser cierto debiera conllevar a la depuración y expulsión de tales militantes del partido, no parece el camino más adecuado.

 

 

 

Más allá de los criterios de responsabilidad que adopten sus dirigentes, que para eso lo son, no cabe la menor duda que por el bien de todos, con la conciencia y la consciencia debida, los máximos responsables del partido como toda la militancia tratará de encontrar las fórmulas adecuadas para que el PSOE encuentre de verdad su camino más correcto y acorde, claro es, con sus principios.

 

La atalaya de Juan de la Cruz: El pastizal del podemismo en las fiestas de Moros y Cristianos

Fiestas de Moros y Cristianos
Fiestas de Moros y Cristianos. Una alegoría del podemismo

 

 

La verdad es que la clase periodista anda un poco sorprendida de la cantidad de boutades de toda una larga serie de argumentos de la más apasionante actualidad argumental por parte del podemismo. Como es el que se pida perdón por la toma de Granada, el que se eliminen de nuestro país las Fiestas de Moros y Cristianos, que enriquecen, sobre todo y divierten, y de qué manera, a todos los pueblos de la Costa levantina, que dejen de repicar las campanas de las iglesias, el disparate canallesco –por ser muy suave en el término—del mesías podemita cuando dijo que Otegi era hombre paz, tras haber pasado unos años en prisión por pertenencia a banda terrorista y haber pertenecido, también a la banda criminal y asesina ETA, el que algunas de sus militantes muestren sin pudor ni recato alguno, sino provocativamente, sus desnudos torsos en las iglesias…

 

 

Item más, con la desbaratada y desquiciada política de los Kichi, alcalde de Cádiz, la Colau, alcaldesa de Barcelona, la Carmena, alcaldesa de Madrid, por la gracia, no sabemos si de Dios o del Diablo, y otros, conformándola peor actuación histórico-municipal, a lo largo de muchos años, en las raíces de la riqueza y hondura de la historia de España, en su cultura, en sus épicas, en sus tradiciones… Podemismo.

 

 

Motivos por los quisiera hacer una pequeña incursión por otras vías de una nueva dinámica informativa en torno a Podemos y el podemismo.

 

 

Vaya por delante la presunción de inocencia. Vaya. Vaya por delante la presunta honradez de todos y todas. Vaya.

 

 

 

Pablo Iglesias en La Sexta
Pablo Iglesias en La Sexta, representación catódica del podemismo

 

 

Y que conste en acta que escribimos estas líneas más allá del tan espectacular como vergonzoso y vergonzante lanzamiento que desde La Sexta TV se hizo de Pablo Iglesias, líder espiritual podemita, y de Podemos, muchos antes, incluso, de la formación del partido político. Lo que ya es de nota en las campas del periodismo, y a quien se suele ver –como a Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, Pablo Echenique, Monedero y otros representantes del podemismo–, todos los días, a casi todas horas en buena parte de los medios de comunicación, con harto cansancio, pardiez, del cuerpo ciudadano, que del 20-D al 26-J, a pesar de las miles de horas de propaganda gratuita en casi todos los medios de comunicación, no lograron ni un simple escaño más, a pesar de su conjunción con ese polluelo ignorante que es el líder de IU, Garzoncillo, que le llaman, y que fue absorbido por la conjunción de las olas de Podemos, que son tan vastas como variopintas en el panorama del nuevo folklore político que han traído por estos pagos, entre excentricidades, agresiones a la historia y desconocimiento de las sensibilidades históricas españolas.

 

 

El periodista, por mor de sus tareas profesionales, conoció bastantes pasos de la vida política y parlamentaria durante la Transición, siguió hasta tres campañas electorales…

 

 

Y hoy, reposadamente, espera que Podemos, en un gesto de dignidad, lo que les honraría bastante y seguramente hasta le pudiera posibilitar un cierto crédito social, tiene, más allá de las largas dudas y sombras sobre la procedencia de su pastizal, de sus dineros, que tocan el corazón de la diana en Venezuela y en Irán…

 

 

Por lo que, en la siempre modesta opinión del autor, Podemos cuenta la obligación y responsabilidad moral de dar cuentas, ante todos, de la procedencia de la fuente de sus ingresos. Y no dejarlos en el oscurantismo del silencio y, por tanto, en el apagón informativo. Cuando es precisamente la tropa podemita la que parece que anda solicitando luz y taquígrafos en aquellos asuntos de su conveniencia y pertinencia. ¡Lo de siempre, la doble vara de medir…! Acaso, porque como ya reza en la Biblia, resulta bastante más fácil de ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

 

 

No parece muy de recibo pensar que con las cuotillas de los militantes que puedan pasar por taquilla a depositar unos escasos euros, y hasta con la publicidad de La Tuerka, la productora podemita de TV, puedan dar de sí para poner despachos por toda la geografía nacional con su correspondiente intendencia organizativa y de funcionamiento.

 

 

Gastos de enormes considerandos. Por citar tan solo una pequeña relación: Compras o alquileres de despachos o sedes en un gran número de ciudades y municipios de España nómina del personal profesional que trabaje en los mismos, mobiliario, elementos informáticos en todas sus manifestaciones, ordenadores, tablets, teléfonos, viajes, pasajes, hoteles, comidas, cenas, dietas, asesores, personal de confianza, gastos de representación, recibos de diversa índole…

 

 

Y, por supuesto, en campañas electorales, y ya han participado en unas cuantas desde las pasadas europeas, los gastos se incrementan de forma considerable: Vallas publicitarias, cuñas, alquileres de locales, posters y carteles electorales de los líderes, alquiler de plazas de toros, de teatros, de cines para los mítines, merchandasing, contrato de conjuntos musicales y animadores, equipos de megafonía, de luminotecnia…

 

 

En plena crisis económica, de una gravedad extraordinaria, conformado por una oleada de seguidores que probablemente no faciliten grandes donaciones a Podemos… ¿Se podría conocer el origen del pastizal de Podemos y cuya cuantía, muy probablemente, no está al alcance de muchos mortales por muy generosos y altruistas que sean los mismos?

 

 

Sería, creemos, un gesto de sensibilidad democrática por parte de Podemos, que la sociedad agradecería de forma manifiesta…

 

 

Y de paso que confirmen o nieguen, pero con documentos, por favor, la manifestación lanzada en el debate a cuatro previo a las elecciones en el que Albert Rivera, líder de Ciudadanos, acusó a Podemos de estar financiado con siete millones de euros a través de la fundación CEPS que fuera fundada por Pablo Iglesias, según manifestaciones del propio Rivera.

 

 

¿De dónde sale, pues, con luz y taquígrafos, por favor, el pastizal podemita?