El nazionalismo excluyente, tanto el vasco como el catalán, son la perfecta simbiosis entre el desprecio al ser humano, el racismo, el sectarismo y el totalitarismo.
Democracia VS Nazionalismo. Por Antonio E.

www.lapaseata.net

El nazionalismo excluyente, tanto el vasco como el catalán, son la perfecta simbiosis entre el desprecio al ser humano, el racismo, el sectarismo y el totalitarismo.

En la vida española, una virtud muy apreciada es la querencia por la igualdad que no debe confundirse con la igualación.

Hay momentos en todos los partidos, en los que descabalgar al líder no solo es una opción legítima, sino un deber de salud democrática.

Cuando se convocaron estas elecciones de 1931, todo el mundo sabía que iban a ser un plebiscito entre monarquía y república…

El secreto del desarrollo de unas pocas naciones reside en la generalizada ética del esfuerzo de sus habitantes, seguramente, potenciado por un buen sistema educativo.

La vuelta al mundo en un dedal. Capítulo 25: Sánchez va por buen camino… Todo lo que se propone, lo acaba logrando…

Así que de asquitos nada de nada, únanse PP y VOX o hagan lo que sea para derogar toda la basura y el lastre del sanchismo.

Atención al nuevo cuento que se puede convertir en realidad con el flautista de Hamelín y el Correos de Sánchez en las elecciones del 23J.

El peor enemigo de un político sin valores humanos es su ego, su soberbia y su desprecio de la inteligencia de sus ciudadanos.

En nuestros días, el escolio florece como característica metódica de los comentarios políticos, económicos o, incluso, deportivos.

Lo mismo que se jura o se promete, se puede herir al otro, solo, con hablar. Y el “vale” puede contribuir a aplacar los ánimos. Bienvenida sea a nuestro diccionario coloquial.

Mi recuerdo más respetuoso a aquel maravilloso escritor, Don Mariano Vidal Tolosana, por su libro, CUERPO Y ALMA DE ESPAÑA (Ensayos Políticos) 1935.

Cuando confundes un estrado con la caja de un supermercado, y el ser jueza por cajera, solo puedes hacer el ridículo, como Irene Montero

Enríquez de Cabrera asumió el mando de las tropas como capitán general de Castilla la Vieja, y el 7 se septiembre finalizó el sitio de Fuenterrabía.