Lo que el pueblo diga o haga, le importan al narciso una higa y menos le importan aún el resto de partidos.
Lo que el pueblo diga o haga, le importan una higa. Por Guirong Fu

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Lo que el pueblo diga o haga, le importan al narciso una higa y menos le importan aún el resto de partidos.

Estas elecciones municipales deben de ser la base para el fin de los gobiernos independentistas en mi tierra. Nos jugamos mucho.

Ni seguidor, ni adherido, ni afiliado, solo aliado y porque tenemos el mismo interés en acabar con la corrupción: nada más.

Puede parecer estrambótico el reconocimiento de una extraña religión mundana para tipificar a los actuales mitos progresistas.

Puesto que quien tuvo, retuvo, los que formamos el Movimiento Fuente Ovejuna proponemos volver a ese punto del periodo conocido como Transición.

El PSOE como organización criminal, con jefes capaces de todo a lo largo de los siglos con tal de perpetuarse en el poder.

Ascazo de país donde la xenofobia quema la Bandera Nacional, imágenes del Rey, pita el Himno y se considera libertad de expresión.

Acuda a votar, no vaya a ser que esa caja de metacrilato se convierta en la caja de pandora que, tras abrirla, transforme la promesa de felicidad en el caos más absoluto.

Movimiento Fuente Ovejuna va a diseñar una papeleta que usará como vía de comunicación para proponer una solución eficaz contra la corrupción.

Esta propuesta mía será tachada de utópica, en el peor sentido del término. Al menos, se conseguiría un resultado práctico de la extenuante “campaña” electoral.

Pedir libertad en este mundo de políticos memos y diseñadores de la nueva sociedad en la que no tendrás nada y serás feliz es de idiotas.

Si pudiésemos leer las actas de negociación de Zapatero con ETA, sería el fin de muchos, la caída de otros, y el desenmascaramiento del resto.

Queremos conocer las actas de la negociación con ETA. Que no te mientan. ETA no ha sido derrotada. Memoria, Dignidad, Verdad y Justicia.

Los linchamientos sociales de ciudadanos anónimos promovidos desde las instituciones son un síntoma inequívoco de la degradación democrática.