«Español, gracias a Dios… a pesar de LaCasta y con ‘de’ queda mejor: Orgullo de ser español de un ciudadano suelto entre las autonomías».
Orgullo de ser español. Por Antonio Ibarra

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«Español, gracias a Dios… a pesar de LaCasta y con ‘de’ queda mejor: Orgullo de ser español de un ciudadano suelto entre las autonomías».

«Queda pendiente el lamentable papel de la prensa y la actitud del PSOE, acusando al PP de Feijóo de disponer de las cloacas de Rajoy, pues efectivamente son apolíticas».

«Nos gobierna una tropa que reparte chucherías para tapar agujeros y se indigna si se les pide rendir cuentas. Mientras tanto, los sinvergüenzas florecen mejor que nunca. Primavera política, le llaman».

«La política, cuando abdica de sus principios, se convierte en un lodazal de intereses en el que la ciudadanía ya no distingue entre lo correcto y lo rentable».

«Llegó a Ferraz, escuchó, asintió y dimitió, o lo que es lo mismo, la dieron la baja voluntaria del partido como el que se da de baja de Movistar».

«Tranquilidad, tarde o temprano la chabacanería verá su fin y lograremos quitarnos de encima a esta lacra de zánganos baladís, toscas y deshilvanadas».

«Repugna ver a tanto enfermo recibiendo un sueldo público por atacar a España y sus símbolos, desde el Himno y Bandera Nacional hasta las propias Personas Reales».

«Mientras el ciudadano común lucha por encontrar sombra y refresco, otros se abrasan en sus propias ideas, convencidos de que el idioma es un juguete y el buen juicio, prescindible».

«Hace unos ideas asistí a una conflagración incruenta en una clase en la que se impartía Historia de la Edad Moderna».

«La cosa no cambia, los corruptos lo siguen siendo, el PP sigue esperando en la orilla del río ver el cadáver político de Sánchez, ¿y VOX?».

«Desde que Pedro Sánchez gobierna, en lugar de fragancias democráticas, lo que emana de las instituciones es el tufo de lo quemado».

«De trasvases, mentiras y desaladoras imaginarias. Mientras se seca la huerta, ellos mojan pan: GoMierdo y OpoFicción: ni agua ni vergüenza».

«La ministra comunista se vino arriba y decidió hacer de salvavidas de la banda criminal, creyendo que así los suyos la reconocerán su labor dentro del ejecutivo».

«La cosa se ha puesto tan oficialista, que aquí cada cual mira para lo suyo y ya casi nadie hace grupo defendiendo el cuerpo del partido».