En esta poesía podrás encontrar 98 títulos de canciones de Andrés Calamaro, cantante y autor prolífico que nos lleva acompañando durante varias décadas ya.
Te quiero igual. Por Javier Moreno López

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En esta poesía podrás encontrar 98 títulos de canciones de Andrés Calamaro, cantante y autor prolífico que nos lleva acompañando durante varias décadas ya.

En 2002 Jaime Urrutia se reunió con Bunbury, Loquillo y Calamaro y grabaron esta nueva versión de aquella maravillosa ¿Dónde estás?

Javier Vargas a lo largo de su carrera ha ido evolucionando su sonido, sus composiciones, pero siempre está presente su alma.

La alegría de vivir de Ray Heredia: la canción dedica a todas las mujeres bellas de la vida, la más simple y desgarradora de la historia del pop español.

Así fue es uno de esos grandes temas que compuso para la Pantoja Juan Gabriel que siempre tuvo versos para expresar las penas de amor.

Amigos de guardia es un disco de 24 canciones con el que Mikel Erentxun repasa su carrera musical rodeado de más de veinte artistas, amigos y compañeros de toda la vida

Hablamos de Javier Vargas uno de los mejores guitarristas de rock que ha dado nuestro país.

¿Qué puede salir de la unión temporal durante tres minutos y medio de gente como Andrés Calamaro, Manolo García o el maestro Vicente Amigo? Pues está copla llamada Para no olvida

En la España del nuevo frente popular nada es un error porque todo forma parte del engaño a todos que el felón realiza mientras respira

Ricardo me mira y dice: -» Qué fuerza Manuel tiene la vida y es que hace más daño un disgusto que una botella de fino La Ina». Pongo la música y Calamaro acaba su canción.


A Juanita la educó mi amigo Ricardo en el amor a los humanos. Imborrable recuerdo el ver los agasajos y pleitesías que la yegua le dedica cada mañana en que Ricardo le acaricia.

Pero hoy Ricardo me pide ayuda porque está preocupado. Uno de sus potros ha desaparecido y le buscamos Sierra arriba, Sierra bajo, por todos los prados. Se llama Papa Buco y no aparece. Al final de la jornada Ricardo y yo, exhaustos, nos damos un respiro sin palabras junto al salpicadero de la pick up y oímos a Andrés Calamaro y los primeros versos del tango “Por una cabeza” de Carlos Gardel y letra de Alfredo que dicen: “Por una cabeza de un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar…” Y va Ricardo y se me pone a llorar.
Ricardo me cuenta que sus caballos se enamoran por la “Capa”. Y que durante su celo atávico, animal y poderoso, cuenta y mucho, el color de la pareja. Y que se teme lo peor, que el Papa Buco se haya enamorado y, por ello, perdido su razón de supervivencia. Tomamos unas cervezas y continuamos su búsqueda. No dormimos y al final nuestro esfuerzo nos recompensa. Ahí, junto a una cancela oxidada encontramos al potrillo que se lamenta. Le acariciamos al comprobar que Papa Buco tiene una inflamación mortal. Una yegua, está claro, le ha propinado una certera coz.
Casi sin hablar nos vamos en busca de ayuda y, en el coche, al ver pasar la vida fugaz por el cristal lleno de cagarrutas comenzamos a reír cuando en la radio suena otra vezó el tango bendito: “un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar” y es que Papa Buco, sabemos, se va a morir por el egterno juego del amor: Una yegua, sencillamente, le pateó sus partes en su primera escapada: su primer lance sexual.
En eso suena el móvil. Al otro lado, desde las praderas, llama Martín, el poeta gaucho, filósofo de la vida y la parrilla.

Y alegre nos dice que Juanita, la yegua preferida de Ricardo, acaba de parir un potrillo feliz y patilargo. La noticia nos impresiona a los dos. Apago la música y le digo a Ricardo:
– ” Lo justo es que se llame Papa-Buco como homenaje a su primo, a la vida y la muerte, y solo espero que este animal tenga mas suerte en su relación con las hembras y la naturaleza toda”.
Ricardo me mira y dice:
-” Qué fuerza Manuel tiene la vida y es que hace más daño un disgusto que una botella de ”.
Pongo la música y Calamaro acaba su canción.