«Allí donde no hay libertad religiosa o libertad de pensamiento y de palabra, ni respeto de las opiniones ajenas, la paz no es posible. La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme…»
Francisco. Por Jorge H. Mollar

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«Allí donde no hay libertad religiosa o libertad de pensamiento y de palabra, ni respeto de las opiniones ajenas, la paz no es posible. La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme…»

«El teólogo Juan José Tamayo vuelve a hablar de Dios como si fuera un personaje de tertulia. Aquí le respondo, con doctrina, con historia… y con un poco de paciencia».

«Mucho me temo que viendo hacia donde camina esta iglesia, el trato con el Dios verdadero sea directo y sin intermediarios».

«Como que hay Dios, después de esta Semana Santa tan original, sin duda vendrá un puente de mayo, esperemos que inolvidable y singular».

«Todos cuantos esperábamos la bendición del Señor del Paso, este Jueves Santo, nos sentimos apenados cuando esta comenzó a demorarse».

«Durante la Semana Santa, los cristianos de todo el orbe, conmemoramos y “revivimos” después de más de dos mil años la condena más injusta»,

«Corría el mes de abril de 1994 cuando un grupo de malagueños celebramos la Semana Santa en el lejano cantón Valais de Suiza».

El Soneto a Cristo Crucificado que está considerado de lo mejor de la poesía, en español, de la segunda mitad del siglo XVI.

«En el fascinante mundo de la simbología musical recuerdo hoy el trabajo de Bach en la Pasión según San Mateo. Una auténtica joya de la cultura occidental».

«La Semana Santa no es solo tradición ni vacaciones. Es el recuerdo vivo del mayor acto de amor de la historia: el sacrificio de Cristo por nosotros».

«Papá, desde estas líneas te pido perdón. Que sepas que te quiero, que no te olvido y que, aunque no haya sido un buen hijo, te ruego que tú no te olvides nunca de mí».

«En un mundo cada vez más hostil hacia el cristianismo, la Semana Santa de este año adquiere un significado más profundo».

«Como en la película en la que Peter Pan se hace mayor y se olvida del País de Nunca Jamás, yo me olvidé de que tenía un ángel de la guarda».

Dicho está, ¿Dónde están nuestros clérigos de todo rango y condición así como de la Conferencia Episcopal ante este atropello?