La Cultura de la Cancelación es el penúltimo instrumento de los sectarios para revestir su pensamiento único en contra de la libertad de expresión.
La Cultura (progre) de la Cancelación. Por Manuel J. Pérez Lorenzo

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La Cultura de la Cancelación es el penúltimo instrumento de los sectarios para revestir su pensamiento único en contra de la libertad de expresión.

Si haces el esfuerzo de estar en esta convocatoria civil sin importar de qué partido político eres o simpatizas, España y tu conciencia te lo agradecerán.

En la cancha de baloncesto del Palacio de la Moncloa. – Felisín, ¿Qué son esos gritos?- Son los de la banda, que vienen por el botín.

Es el amo de la caja, cuestión diáfana e incuestionable, sólo negada por la tropa de cretinos a los que sólo les motiva el servilismo hacia su sostenedor.

Viendo el comportamiento de alguno de nuestros políticos, es necesario establecer controles antidroga a la entrada de las instituciones.

Seguimos en la incertidumbre respecto a los pactos del aspirante con los partidos que quieren romper España, excepción hecha de BILDU.

Recién entrado el otoño Alonso se desplaza al Real Monasterio de El Escorial para entrevistar a don Francisco de Quevedo.

Crisis de gobierno. Crisis sanitaria. Etc. Y al timón de la nave tenemos a Sánchez y su exótica tripulación. ¡¿Qué puede salir mal?!

Los descerebrados son generalmente gentes de pensamiento igualitario y plano provenientes muchos de las cavernas comunistas del 1917.

En el Spa del Palacio de la Moncloa:- ¿Peter, cómo va lo del alquiler?- ¿Eh?- Lo que tienen que pagar los pringaos de para que vivamos aquí.

Comenzamos la mañana de este domingo con «La crucifixión de un comunista Maduro por un Imperialista, Franco», una réplica de Tano.

Eduquemos a nuestros hijos en conocimientos y aptitudes para el trabajo y la integración social y tendremos futuro.

Optar por la equidistancia entre civilización y barbarie justifica el terrorismo y frena su erradicación. La izquierda es más combativa con el beso a Jenni.

No ha habido genocidio cometido por la izquierda allá donde se produjese, que no fuera aprobado y comprendido por los lacayos del extremismo español, ni uno solo.