Depende solo de nosotros quedarnos en Europa o abrirnos de nuevo al mundo al otro lado del Atlántico para forjar un imperio global.
La leyenda Negra Española. (Parte decimoctava). La forja de un imperio global. Por José Antonio Marín Ayala

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Depende solo de nosotros quedarnos en Europa o abrirnos de nuevo al mundo al otro lado del Atlántico para forjar un imperio global.

Si hay un espécimen autóctono hispano que goza de un supremacismo pleno de singularidades, sin igual en el mundo, ese es el cerdo ibérico.

Inmersos en esta estúpida estampida de neopaletismo no se les ocurre mejor idea que derribar estatuas del que fue el descubridor de su tierra, Cristóbal Colón.

Tenemos que revertir nuestro sino de ser ingenuos y no creernos las falsedades que han vertido contra nosotros hispanófobos e hispanobobos.

Los gobernantes británicos sacaron a colación la neutralidad de España en la guerra valiéndose del tema recurrente: La Leyenda Negra Española.

La doble vara de medir que los chicos del Norte aplicaban a los religiosos rozaba la obscenidad. Los españoles eran vilipendiados y los suyos exaltados

La última producción de Goya sería muy provechosa para que los ilustrados franceses añadieran más párrafos a nuestra ya nutrida Leyenda Negra.

Uno de los ingredientes de la Leyenda Negra forjada contra nosotros en ultramar fue que, sin comerlo ni beberlo, nos topamos de repente con un vasto territorio que no supimos administrar

Sería, sin embargo, la novelista española Emilia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa la que emplearía por primera vez la expresión leyenda negra para referirse a la propaganda antiespañola