Es curiosa la metáfora de los encierros de San Fermín. Veinte gramos de pólvora son suficientes para despertar la vorágine.
Veinte gramos de pólvora. Por Julio Moreno López.

www.lapaseata.net

Es curiosa la metáfora de los encierros de San Fermín. Veinte gramos de pólvora son suficientes para despertar la vorágine.

El lenguaje inclusivo no es sino una absurda deformación del lenguaje sometido a la no menos penosa y artificial “corrección política”

La Cultura de la Cancelación es el penúltimo instrumento de los sectarios para revestir su pensamiento único en contra de la libertad de expresión.

Por increíble que pudiera parecer, el progresismo hodierno es aceptado con gusto por las clases gobernantes, incluso, las pensantes.

El yolandismo representa la personificación de la extrema siniestra feminista con una túnica de querube. Es un comunismo que renta bien.

Yo, que soy un hombre valiente, de los del siglo XX, sigo abriendo la puerta a las mujeres, y sigo siendo un fiel practicante del piropo.

La exaltación de la estulticia por parte de los que mandan en todos los órdenes significa que uno debe mostrarse como progresista.

Es lamentable que discurramos por una etapa tan plana. Hubo una edad de oro de la literatura española, otra de plata. Esta es la de la berza.

La gran aporía que se añade a las decisiones del Gobierno es que se toman con el apoyo de ciertos dirigentes políticos que no se consideran españoles.

La esperanza llega cada cierto tiempo en forma de maná o fondos que desde la UE nos caen del cielo como si no hubiera que devolverlos.

Los españoles estamos condenados, de momento, a vivir bajo una especie de democracia autoritaria, tal como van las cosas de la política.

La realidad es que nos sobran palabras. La prueba es que empleamos más voces de las necesarias. Después de todo, el vocabulario es gratis.

Los maestros Ciruela que no saben hacer la o con un canuto, tampoco en cuestiones lingüísticas y pretenden darnos lecciones y dictarnos a todos, con sus propuestas de lenguaje inclusivo

Oye, eso de Hijo, hija, hije, ¿no será una declinación latina?