Aquilino me dice esta mañana que Juan Roig, el presidente de Mercadona se quedó corto cuando avisó de los males de este año que acaba, y lo comparó con el anterior, porque 2013 supondrá la glaciación, la repanocha de la miseria, la caída libre del consumo. Y Aquilino, castizo o gato, sabe mucho, porque cada día convive, negocia y aguanta los impagos del pequeño comercio y además suministra a veinte, o más, restaurantes del centro de Madrid. Me explica lo mal que lo pasaron el pasado diciembre muchos restaurantes a los que por teléfono les reservaron un montón de mesas para las celebraciones navideñas y cómo después de avituallar sus arcones y elaborar un montón de platos en los fogones los tuvieron que tirar porque los comensales no acudieron a la cita y logaritmo de la cuenta.
– «Este diciembre, por ello, los empresarios piden un adelanto en efectivo». Asevera Aquilino con una posdata: – «Y eso es nuevo, ¿No se ya que vamos a inventar?».
Y yo me acuerdo de la foto en negro de Felipe González y José María Aznar, los dos últimos presidentes que consiguieron ilusionar a España. Los dos últimos presidentes, constructores en definitiva de este horror que sufrimos, y que hoy vuelven a las portadas de los periódicos como viejo dinosaurios bien pagados, y bien comidos, que poco pueden hacer salvo avisar de las miserias que dejaron en herencia. Y eso no lo hacen. Uno un PSOE sin calidad en el esperma por causa de las pajas mentales de su último varón, el pervertido Zapatero. El otro un PP transexual que ha pedido cita para operarse de los bajos, y camino de la anestesia no sabe si es varón que quiere ser hembra, o mujer que quiere un mango mandón.
Así nos va camino de la glaciación.

