Dice el refrán que buenos modales abren puertas principales, y es cierto, cuántos malos gestos malsonantes han roto amistades y acuerdos. Los gestos son importantes en la vida cotidiana. La peor y más trascendental actitud de los últimos tiempos tuvo lugar durante el Cara a Cara entre los dos partidos más representativos. Fue cuando Sánchez le dijo a Rajoy que era un indecente y el Presidente le contestó airadamente. Ese instante creó un ambiente tenso e irrespirable. Lo sé porque estaba a escasos metros de ambos. Un punto de inflexión que dura hasta este momento, dejando todo al pairo. No les importa el pueblo español, su odio visceral se impone.
Esto viene a cuento tras observar el gesto innecesario de Rajoy con Puigdemont en La Moncloa. Se me revolvieron las tripas al comprobar cómo el gallego, después de estrecharse las manos, le pasaba la mano por el lomo al catalán. No sé si la intención era apuñalarle o hacerle la pelota. En ambos casos un gesto estúpido. Era como si fuesen amigos de toda la vida. Menos gestos para la galería y más decisión en aplicar las penas que están en la Constitución y el Código Penal. Desnudar de competencias a las Comunidades Autónomas es urgente y necesario. Basta ya de Reinos de Taifas que rompen la unidad de España, además de empobrecerla.. No hacerlo nos pasará rápida factura. Lo pagaremos con creces.




