
A mi la sexualidad de cada uno me importa en principio un rábano. Considero que es un tema que pertenece a la intimidad de cada cual. Lo mismo que la religión o la política mientras están en el ámbito privado del pensamiento y el orden que exige la realidad. Y el autobús de los penes y las vulvas de hazteoir.org está desvelando las paradojas del poder cada minuto que pasa. Porque cuando en esta sociedad del siglo XXI, tan avanzada por otra parte, los grupos LGTB sacan a relucir su intimidad en carnavales y desfiles, sin tener en cuenta que esto pueda agredir a una parte de la población, grande o pequeña, deja de darme igual; no es de recibo. No es democrático y desde luego es un ataque a la libertad de los que no creen que estos temas se puedan esgrimir como lanzas de guerra. Tampoco lo es “sensu contra”.
«la polémica del autobús de los penes no es de recibo ni democrática y desde luego es un ataque a la libertad de los que no creen que estos temas se puedan esgrimir como lanzas de guerra»
Particularmente a mí, todas estas cosas, no me ofenden en absoluto porque creo que son cosas propias de los seres vivos como tales. No soy creyente y por ello no me debo a ninguna regla religiosa ni política. Porque la política no deja de ser una religión, como otra cualquiera.
Menuda la que se ha formado por el ya “ famosísimo” autobús de los Penes y Vulvas. Éste había sido precedido por otro que amplia el tema a los estados intersexuales. Ninguna objeción a que cada cual manifieste su manera de pensar. Pero esto ha de hacerse en igualdad de condiciones en un Estado de Derecho en el que ¡TODOS! tiene derecho a expresar su opinión libremente.
Para que nadie me tilde de lo que no soy, he de decir que tengo amigos y familiares que son homosexuales. Es lo que les ha tocado en suerte en esta vida, no es mejor ni peor que otras cosas. Nunca jamás he hecho chanza ni menosprecio de ello.

Pero si me llevan los mil rencores cuando se trata de retorcer las opiniones para machacar a los que no piensan como uno mismo. Me revienta cuando oigo al melindre de turno decir que la sexualidad es una opción. ¿Opción?. No, no es en absoluto una opción, tu genética o, (cómo hay estudios al respecto) si has estado expuesto durante el embarazo de la madre a una serie de hormonas determinadas ya lo tienes como determinado, si eres heterosexual, no lo eliges viene de serie, si eres homosexual tampoco lo eliges, también es de serie. Solo los estados de indeterminación producidos por las reacciones quimioeléctricas del cerebro podrían ser consideradas verdaderos estados en los que el individuo elige el que menos conflicto le reporta entre lo físico y lo mental. No obstante todo esto no es óbice para discriminar ni maltratar a nadie por lo que sea o por sus creencias. La falta no está en decir esto o lo otro, la falta está en creer que decirlo es una discriminación. La realidad no puede ser discriminada.

Goerge Brassens del teatro nacional Popular de Francia decía en una canción: “La mala reputación” lo siguiente: “La gente decente no gusta que se opine de manera diferente”. Esto lo decía en relación a los que detentaban la corrección social en los sesenta. Pero ahora podría volverse a decir lo mismo de los que detentan lo políticamente correcto en los primeros años del siglo XXI.
» No creo que en el ánimo de los del autobús de los penes y vulvas esté ofender a los niños y niñas que tienen estados sexuales indeterminados»
Ni una ni otra postura son armas para agredir a nadie, porque constatan una verdad. Pero cuando se quiere hacer ley, de lo que sólo es opinión, se está condenando a gran parte de la población a asumir algo inadmisible, como es el cambiar su pensamiento y no poder decir lo que siente y es real.

Por otra parte, no creo que en el ánimo de los del autobús de los penes y vulvas esté ofender a los niños y niñas que tienen estados sexuales indeterminados, y que deben ser protegidos por padres, profesores y sociedad en general. Pero por otra parte el autobús de los LGTB si que me parece esgrimía un arma en contra de la libertad de los que no piensan lo que ellos quieren que se tome por única verdad. Lo sé, porque en España hay muchas personas que son anticatólicos y anticlericales, es tradición. Y esto no se puede negar, me remito a la historia. Todo esto sería muy bonito si no diera tanto que hablar y de manera tan laxa. Pero que recuerden los legisladores y sobre todo los jueces, que constatar las realidades en uno y otro sentido es lo normal en los Estados de Derecho.
Legislar en contra de la libertad y dela realidad genética humana no es democracia…se parece mas a otra cosa que sellama TOTALITARISMO

De los inhumanos, hace ya muchos años:
Las niñas no tienen pilila ….