
El Kichi no disimula la cara de satisfacción y alegría al izar la bandera republicana. Y sabe, o debería saber que comete una ilegalidad. Y sabe o debería saber que Niceto Alcalá Zamora acabó su discurso al proclamar la Segunda República Española, tal día como hoy hace 86 años con un «Viva España». Pero hoy los comunistas nuevos, como el regidor de Cádiz, el de Zaragoza, La Coruña, o Valencia, no mencionan a España y cuelgan la bandera del enfrentamiento en sus Ayuntamientos, porque desafiantes buscan la afrentan y nada les importan la convivencia o los intereses del estado y la patria.

Saben que los socialistas y los podemitas se pondrán de acuerdo al final porque Pedro Sánchez y Pablo Iglesias también han izado sentimentalmente la bandera de la guerra esta mañana al mirarse en el espejo de su baño, y el gesto, la presunción, la infamia, les proporciona confianza en sí mismos.

Y saben, o deberían saber estos alcaldes comunistas que su gesto es la guerra de las banderas y aún así, en contra de la mayoría de sus vecinos, se han decidido en el ataque que les ha ordenado su Cuartel General del Frente de Izquierdas que sueña con una tercera república en la que por el mágico poder de su bandera no exista el paro, mane leche en las fuentes públicas y los carniceros proletarios regalen cuarto y mitad de solomillo de ternera por la compra de unas costillitas adobás.

