
Hoy que conocemos la noticia de la liberación de 82 de las 200 chicas secuestradas por Boko Haram a cambio de dos miembros del grupo terrorista islámico, recuerdo la campaña mediática que en el mundo occidental se puso en marcha en el 2014 con fotos y carteles de famosas mostrando el lema «Devuélvenos a nuestras chicas».
«Hoy que conocemos la noticia de la liberación de 82 de las 200 chicas secuestradas por Boko Haram a cambio de dos miembros del grupo terrorista islámico, recuerdo la campaña mediática»
Así, vimos a nuestra Cospedal, a la por entonces primera dama Michelle Obama, a Julia Roberts o Irina Shavk mostrando palmito y su rictus sensual de nada que ver con las violaciones a las que según el testimonio de las primeras liberadas fueron sometidas por los bárbaros islamistas. Paradojas de nuestro mundo de la globalización, el je suis París y cantemos juntos el Imagine para someter al terror que propagan los asesinos a sus vecinos católicos de Nigeria. Una delicia de buenismo horneada en el fuego lento de la posverdad en la que en nuestra querida España los subvencionados comunistas siguen con la monserga de genocidio fascista para describir la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Y claro que me sonrío, pero me apena el comprobar esa falsedad esencial de abandonar las raíces y el sentido común que muestran algunos, sobre todo en el trato corto de la conversación a la que me someten algunos ciudadanos excitados por Irina Shayk y Maduro en ese terrible revuelto de eros y tanatos que ofrecen los medios de comunicación.
Hoy uno de estos sectarios de la posverdad, profesor de secundaria, y funcionario por tanto del estado español de los que no se quita la camiseta verde ni para dormir, me cuenta en el Quiosco de Prensa que no hay nada como la negociación para tratar de explicarme la buena nueva de la liberación de las niñas de Nigeria. Es un propulsor en sus clases, y por tanto ideólogo, de la Leyenda Negra española para explicar a sus alumnos, el descubrimiento del Nuevo Mundo. De él me dijo el otro día la Presidenta del AMPA del colegio público de mis hijos, que se había pasado un poquito, al avergonzar en público a un ramillete de sus alumnos por haber iniciado el curso con la asignatura de Religión.

Y es que la tolerancia es un grado de la humanidad casi tan fino como el del sentido del humor. Pero caigo en la cuenta que mis viejos amigos comunistas tan intolerantes con la religión católica son un bálsamo proteínico para los musulmanes. Ahí están enredando la política andaluza con la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Y en toda Europa con esa terrible insistencia en ocultar la violaciones y sometimiento a las leyes que exhiben muchos emigrantes musulmanes, incluidos los refugiados.
Y el falso profesor como tantos otros no se da cuenta de que no se trata de la ideología. Estamos hablando de la esclavitud y de nuestros cuellos cristianos.

Como decía ese anuncio ¡A ver quién dice la próxima gilipollez! Menuda carrera de despropósitos. ¿Volveremos a las Cruzadas? Un abrazo.
Magnífico artículo y redondeado al final de ello , con la desgraciada y cruda realidad » hablamos de esclavitud y de nuestros cuellos cristianos».