
Ya lo avisamos muchos catalanes y españoles en las últimas horas antes de producirse el aquelarre radical y separatista. Lo han vuelto hacer y se han superado, esta vez más miserables que nunca, el sector neofascista de la versión podemita en Barcelona, junto a las CUP y otros de la misma calaña han cumplido su objetivo para mayor gloria manipuladora de la TV3. Aquellos que no sufren a diario su fanatismo creían que no se atreverían, que no serían capaces de aprovechar las ya 16 asesinatos de inocentes para realizar una campaña ridícula a nivel internacional. En cabeza del circo separatista el representante de la vergüenza para muchos catalanes y asco sea dicho, el señor por decirle algo, Carlos Puig del Monte. El nuevo oximorón: Honorable Puigdemont. Y muy cerca de él, estos sinvergüenzas sectarista amigos de Otegui y del Islam, muchos de ellos separatistas, que no nos representan a la mayoría de catalanes. Muchos españoles saben hoy quién es el tal Minoves, experto en organizar fiestas a favor de los terroristas que se acercó al Jefe del Estado para mostrar su sectario mensaje.
«Gracias a separatistas, terroristas y otros sectarios del fanatismo, Barcelona ya se ha convertido en la capital europea del radicalismo»

Siento mucho la desdicha de las víctimas y familiares, y que hayan utilizado su desgracia para este vil ataque contra la conciencia y democracia. Estuvieron los de Bildu, vaya tela, terroristas en una manifestación antiterrorista y vimos a Pablo Iglesias, apoyando la payasada junto a la okupa institucional Colau, en el papel estelar de reina del paralelo para las televisiones, y de paso, posando junto al embajador de Qatar, porque a ver podemitas y demás merma subvencionada, repetid conmigo, Arabia Saudita es muy mala pero Qatar es el paraíso, porque yo lo valgo.


Gracias,Miguel, por esta excelente crónica de una de las mayores desvergürmenzas e indignidad que pueda cometer un pueblo; utilizar el dolor de las víctimas para sacar provecho. No cabe mayor ignominia.