
Cada vez me gusta menos el verano. Cuando llegan estas fechas e irse unos días de vacaciones, suelen salir inconvenientes que lo dificultan. Pero, sobre todo, es lo que año tras año aparece con siniestra asiduidad. En primer lugar este año ha sacudido España el terrorismo islámico en Bsrcelona, un horror que ha empequeñecido los mortales incendios que dejan el alma rota y más este año que se ha duplicado el número de hectáreas calcinadas respecto al año anterior.
«En verano las noticias siempre lo destacan, para satisfacción de los pirómanos»
En verano las noticias siempre lo destacan, para satisfacción de los pirómanos. (No sería mejor obviar las imágenes tan terribles como atractivas en las cadenas de televisión para no crear el síndrome de imitación) ¿Luego vienen las terribles cifras de fallecimientos en accidentes de coche estadísticas que se disparan por los desplazamientos veraniegos. Igual ocurre con los muertos por ahogamiento, cada vez más numerosos, muchos de ellos por descuidos evitables. Le sigue la siempre anunciada sequía que algunas ocasiones provocan restricciones de agua y pérdidas millonarias en la agricultura. Para rematar suelen llegar tormentas cargadas de agua que destruyen todo a su paso.
En esta época del año, casi nadie está contento. Si llueve porque se quiere sol y si no porque hace un sofocante calor. Para colmo lo único que beneficia, 12% del Producto Interior Bruto, es la llegada masiva de turistas llegados de otros países. Hasta eso ya molesta a algunas minorías que intentan destruir la más importante industria sostenible de España.A ver si se acaba este tiempo problemático¡¡
