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Si vis pacem por José Crespo: Burkini y asiento en el suelo… ¿¡Por propia voluntad!?

mujeres sentadas en el suelo
Mujeres sentadas en el suelo por “voluntad propia” junto a caballeros musulmanes, igual que con el burkini, imaginamos que a algún liberal o a la ONU les parecerá correcto. Mientras, las feminazis asaltan en tetas las capillas a atacan a un obispo, porque claro  lo primero es lo primero.

 

«La polémica no baladí del burkini cuyo uso defienden denonada y sorprendentemente algún liberal distraído y la ONU, aunque esto último me sorprende menos, no entra en la propia voluntad»

 

Tras la polémica no baladí del burkini cuyo uso defienden denonada y sorprendentemente algún liberal distraído y la ONU, aunque esto último me sorprende menos, un amigo me comentaba hace unos días que al menos durante la dominación islámica había cierta convivencia pues mediante un pago se podía vivir en paz, desconociendo en lo que consistía ese pago y en las humillaciones a las que eran sometidas legalmente las comunidades no islámicas.

Ese amigo insistía en que “el Islam medieval que invadió a la Hispania visigoda no tenía nada que ver con el niqab, ni con el yihad ni con Daesh. La civilización árabe del califato Omeya era superior en todos los sentidos a la decadente, ineficiente, corrupta y semi-barbara cultura de los visigodos e hispanoromanos del 711….y que sobre la Biblia cristiana mandaba exterminar a los enemigos de Dios”.

Yo recordaba en nuestra conversación aquel crítico momento en el que Don Rodrigo combatía un levantamiento vascón, momento en el que tuvo que acudir precipitadamente a intentar contener la invasión árabe, que se hizo efectiva tras la batalla de Guadalete, cerca de Jerez, y gracias en parte a la traición del sector witiziano de las tropas godas, que, volvieron sus grupas, al inicio de la batalla, abandonando las alas que protegían el centro del campo en el que combatía Don Rodrigo con sus huestes quien quedó vendido a su suerte. La ruina de Hispania, comenzó ahí pues las tropas reales no se repusieron y encadenaron una derrota tras otra hasta la pérdida de Toledo. Al parecer tras la muerte de Don Rodrigo Agila fue reconocido como rey por la nobleza visigoda, que sería rey si a los moros les parecía bien aquello, pero claro… no les pareció.

En unos tres años, el sur del reino visigodo con sus territorios rurales más prósperos y mejor organizados, cayeron bajo el dominio musulmán, luego irían cayendo Talavera, Zaragoza, Lérida, hasta pasar el Pirineo.

Los recién llegados con su ley en la mano, impusieron  la dimma  que incluía más normas, como la prohibición absoluta de poseer armas, de habitar casas más altas que las de los verdaderos creyentes, de montar a caballo y de vestir ropas lujosas y de colores vivos; la reducción del valor del testimonio de un cristiano y un judío al de una mujer musulmana, que era la mitad que un varón musulmán…

Los emires y califas nombraban no sólo a los condes, jefes de la comunidad cristiana,  y a los recaudadores de impuestos, sino, también a los obispos. Muchas veces usaban a los mozárabes como personal de confianza, lo que les hacía a éstos más dependientes del favor omeya pero más odiados entre la masa agitada por los ulemas.

Desde aquellos tiempo y hasta la fecha, y aunque algún alfaquí como experto en el fiqh o jurisprudencia islámica, se esfuerzan en forzar traducciones “suaves” del corán sobre el alcance de las penas que derivan del mismo, según nos recuerda Samir Khalil Samir “prevén la amputación de la mano para los ladrones, de la mano y del pie para los atracadores, cien golpes de caña para los fornicadores, la lapidación para los adúlteros, la crucifixión para los apóstatas”.

Manifestación islámica
¿Alguien ve en algún país islámico u occidental alguna imagen similar a esta pidiendo la imposición de leyes bíblicas?

Nos basta consultar en la red y veremos imágenes y grabaciones dramáticas que siguen vigentes en gobiernos islámicos herederos de los que derrotaron a la decadente, ineficiente, corrupta y semi-barbara cultura de los visigodos e hispanoromanos”, según las palabras de mi interlocutor.

Los clérigos musulmanes interpretan la sura IX, versículo 75, del corán en el sentido de que la apostasía debe ser castigada con la muerte. Salman Rushdie, autor de Versos satánicos fue condenado a la última pena en 1989 por una fetua del ayatolá Jomeini. Vemos que declarar apóstata a un musulmán es de hecho condenarle a muerte, por lo que el musulmán no puede proclamarse ateo ni adherirse a otra religión. De ahí deriva la dificultad de construir, templos cristianos en determinados países árabes y  que como reciprocidad debería exigirse y de no cumplirse cerrar los existentes de ese credo en Occidente.

Resulta impensable la pretensión de convertir al cristianismo a un musulmán cuando si se produce esta pasa automáticamente a ser reo de muerte.

Por todo lo expuesto cómo es posible que todavía alguien hable del texto coránico como un monumento a la espiritualidad y no solamente eso, sino que a la vista de su contradicción clara con la Constitución Española y nuestro sistema de libertades, sea posible que gobiernos españoles, sean del color que sean, estén decididos a subvencionar su estudio en nuestros colegios públicos cuando destacan la superioridad del hombre sobre la mujer, apoyan la discriminación por motivos religiosos o proponen la tortura, la amputación, la lapidación, o la decapitación.

No sería más justo comenzar pidiendo reciprocidad y exigir el cumplimiento de los derechos humanos a esos países que en silencio se frotan las manos ante la avalancha de refugiados.

José Crespo

El jardín seco por Rick Deckard: Las mujeres kunoichi

Las kunoichi
Las kunoichi

 

Las kunoichi eran mujeres entrenadas desde su infancia en el asesinato y el espionaje.

 

«El cine y el manga tiende a retratarlas como personajes de acción, muy similares a sus contrapartidas masculinas, los shinobis (ninjas)»

El cine y el manga tiende a retratarlas como personajes de acción, muy similares a sus contrapartidas masculinas, los shinobis (ninjas). Si bien es cierto que recibían entrenamiento de combate, sus técnicas de campo eran habitualmente más sutiles: se las instruía para convertir objetos cotidianos en armas mortíferas, y eran expertas en el arte de la seducción y el envenenamiento.
Camufladas como monjas, prostitutas o cortesanas, usaban todas sus artes para granjearse el favor de hombres poderosos y obtener información valiosa para su clan, llegando incluso al matrimonio.

Rick

Si vis pacem por José Crespo: De Witizianos y Rodriguistas, la Hispania dividida y la yihad

Hoy es el burkini pero lo es también la exigencia de tener menús de comida halal en los comedores escolares,
Hoy en la nueva Hispania es el burkini pero lo es también la exigencia de tener menús de comida halal en los comedores escolares, o la exigencia de tener horarios diferentes para hombres y mujeres en las piscinas municipales o la negativa de chóferes de autobuses municipales a conducir el mismo autobús que antes ha sido conducido por una colega femenina o la exigencia de que sean mujeres médicos las que traten a musulmanas y los musulmanes por médicos o también la exigencia a las empresas de cambiar los horarios de trabajo para favorecer a los musulmanes durante el Ramadán, la fiesta del cordero, los viernes o durante las llamadas a la oración diaria. Incluso ya salen a la calle como en esta de Londres pidiendo la aplicación de la sharia como ley universal en contra de las leyes occidentales.

 

Los visigodos del bando witiziano, actuales podemitas, no veían a los musulmanes como enemigos en Hispania, sino como aliados, no tenían razón alguna para hacerles la guerra. Hasta que ya fue demasiado tarde.

La población judía y los terratenientes hispanorromanos,  que incluso ofrecieron a los invasores sus iglesias dada la ausencia de mezquitas para que pudieran orar, consideraban a los recién llegados como a unos salvadores, frente a la opresión de la monarquía visigoda, precisamente hasta que sufrieron en sus carnes las nuevas cadenas y aprendieron a sangre nuevos conceptos: «yihad» (guerra santa) e «islam» (sometimiento).

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Una Hispania dividida en resumidas cuentas. Esa maldita dualidad antropológica de Villarriba y Villabajo que nos consume a los hispanos.

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Estas dos medicinas fueron recetadas y probadas durante unos cuantos siglos en ese falso, idílico e inventado al calificar a Hispania como «crisol de las tres culturas», del que ignorantes acreditados ponen como ejemplos a Maimónides y Averroes dos proscritos del islam de ayer y hoy.

 

La utilización de tal adefesio como es el burkini,
La utilización de tal adefesio como es el burkini, no es anecdótica ni mucho menos inocente, tampoco, pese a la paranoia de los liberales, la expresión de la libertad ni mucho menos la decisión libre de las mujeres que lo llevan, por mucho que lo digan. Se trata simplemente de un acto militante perfectamente orquestado cuyo objetico es proseguir la lenta implantación islamista en Occidente… por el momento. Luego saldrán a nuestras calles los de clamen por la aplicación de la sharia.

 

No son pocos los historiadores que  consideran la reconquista de España como la primera cruzada. Desde Covadonga, año 722, hasta la conquista de Granada, en 1492, pasarían casi 800. La yihad a la que se cita 255 veces en el corán comenzó en el siglo VII con la destrucción y sometimiento de los territorios bíblicos, ahora islámicos, del creciente fértil, Arabia, Irak, Irán, Siria, Turquía, Jerusalén, Egipto, Libia… y a continuación una dividida Hispania en el 711.

Se nos pretende presentar ese texto ideológico, el corán, como un admirable monumento universal a la espiritualidad y doctrina que predica la paz y la concordia.

Por ello volvemos  a repasar algunas líneas del citado texto.

En la sura IV, de las mujeres, versículo 34, se lee; «Los hombres están a cargo, por encima de las mujeres, en virtud de la preferencia  que Allah ha dado a unos sobre otros, y en virtud de lo que, en ellas, gastan sus riquezas.

Las habrá que sean rectas, piadosas, sumisas y que guarden, cuando no las vean en ausencia de sus maridos, aquello que Allah manda guardar. Pero aquellas cuya rebeldía y desobediencia temáis, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, no os acostéis con ellas, golpeadlas…».

En la sura II, versículo 229, se termina afirmando: «… los hombres tienen sobre ellas preminencia, tienen un grado sobre ellas».

De estas y otras afirmaciones, según Samir Khalil Samir, «deriva una tradición secular que otorga al marido una autoridad casi absoluta sobre la mujer, confirmada asimismo por varios hadices».

Activistas belgas del grupo feminista internacional Femen
Activistas belgas del grupo feminista internacional Femen protestan frente al arzobispo belga Andre-Joseph Leonard (i), acusándole de homofobia, durante una conferencia en la Universidad Libre de Bruselas (EFE). Los presuntos modernos, progresistas, feministas y demás perroflautada defienden, como si les fuera la vida, la prenda de moda, de sus “hermanos musulmanes”, una prenda que representa la auténtica caverna, el atraso y la absoluta sumisión de la mujer.  Son, aunque parezca contradictorio, los mismos que con ridículo entusiasmo defienden un presunto derecho de la mujer a invadir desnudas una capilla católica o el acoso a unos obispos, y se lamantan de “haber quemado pocas iglesias” aludiendo a la pasada guerra civil española.

Estamos ante una invasión que no aparece en los medios, una invasión silenciosa, y como sabemos, lo que no como tal no sale en los medios, no existe.

Dicho esto, recordamos estas enseñanzas coránicas pues ciertamente se dan de bruces no sólo con la Constitución Española, sino con nuestras más profundas convicciones occidentales.

Entonces, a la vista de estos textos que entresacamos para mostrar la brutal colisión con nuestra Constitución y en los que se establece la discriminación e incluso el maltrato estableciendo por norma el derecho a la violencia doméstica contra la mujer, cabe que nos preguntemos cómo es posible, que cualquier gobierno, sea del color que sea, pueda pretender subvencionar en las escuelas públicas españolas la enseñanza de la ideología coránica que se presenta como religión o la entrada de clérigos de esta creencia en el ámbito de las Fuerzas Armadas.

José Crespo Si vis pacem…