Lección Magistral de Fotografía con el merecido homenaje a Cartier-Bresson y Robert Capa

Foto de Bresson de niño saltando un charco
Foto de Cartier-Bresson de niño saltando un charco

 

 

“Muy importante en la fotografía: procura que en la foto pasen cosas”

 

 

Papá se armó de paciencia, resopló y le dijo al potrillo adolescente que quería aprender fotografía: “Mira, te hago caso para que dejes de darme la tabarra de una vez. Ahí tienes la cámara y un par de carretes. Ahora hazme caso. Pon el sol a la izquierda o a la derecha, nunca delante o detrás”.

 
– Pero cómo voy a poner yo el sol en ninguna parte si el sol ya está en…

 
– Calla y escucha. Segundo. El mejor fondo es el cielo, porque allí no hay nada que distraiga. Tercero: no trates de sacarlo todo a la vez porque no se verá nada, así que acércate a las cosas y a las personas. Cuarto: si haces paisajes, nunca pongas el horizonte en el medio, siempre dos tercios arriba o dos tercios abajo. Porque lo que ves por el agujero es un rectángulo, ¿no?


– Sssí. Bueno, supongo. Sí. Como nunca me has dejado la cámara…


– Calla antes de que me arrepienta. Es un rectángulo, pero tú tienes que trazar cuatro rayas imaginarias que dividen ese rectángulo en tercios: tres tercios horizontales y tres verticales. ¿Lo entiendes o no lo entiendes?


– Hago lo que puedo, papi.


– Más te vale. Pues el horizonte, en la línea de arriba o en la de abajo, nunca al medio. Y cuando hagas retratos de personas, pon sus ojos en el mismo sitio, en el tercio de arriba. Nunca al medio. ¿Estamos?


– Estamos.


– Quinto, y muy importante: procura que en la foto pasen cosas.


– ¿Qué quiere decir eso?

 

 

“Que una foto no es un cuadro. Tiene que tener acción, tiene que ocurrir algo. Tienes que meter el tiempo en las fotos, la vida”

 


– Que una foto no es un cuadro. Tiene que tener acción, tiene que ocurrir algo. Tienes que meter el tiempo en las fotos, la vida. Ahí tienes unos libros con ejemplos de cómo se hace. Sexto: agáchate para fotografiar a la gente, ponte a su altura, sobre todo con los niños. Y séptimo y fundamental: como pierdas la cámara o se te rompa no vuelvas a casa, esa es la regla más importante de todas. Hala, que te ondulen.


Me fui a la calle sintiéndome Robert Capa. Sepan ustedes que eso es una licencia literaria porque en aquel tiempo yo no sabía siquiera de la existencia del tal Capa, pero creo que me entienden. Feliz con aquella inolvidable Kodak Retina con objetivo de fuelle, bajé al parque y agoté los dos carretes en unos veinte minutos. Cuando, al cabo de tres días de insomnio, me dieron las copias reveladas (blanco y negro, 9 x 13), el resultado se parecía bastante a lo que pasó en Polonia el 1 de septiembre de 1939. Un desastre total. Papi sonrió:


– Me has hecho caso en casi todo, pero en algo no. En estas fotos no pasa nada. Son planas. No tienen vida. ¿No viste los libros que te dejé?


– No me dio tiempo.


– Si serás bobo. Ya te creías que lo sabías todo, ¿eh? Ven acá, melón. Mira.


Abrió uno de aquellos libros y apareció la foto de un chaval saltando un charco. El crío se reflejaba en el agua y quedaba una milésima de segundo para que el pie de verdad y el pie reflejado se tocasen. Yo miraba aquello sin creerlo:


– Es increíble, ¡si está a punto de…! Pero ¿cómo lo ha hecho?


– Y yo qué sé. Si lo supiese, sería Cartier-Bresson. Hala, ponte a mirar.

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Mercedes Ibáñez Huete

Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

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