Y es que el problema no está en que se pueda pagar la pensión, que no se podrá en un momento dado, como indican todos los estudios de la pirámide de población en España, si no en la escalada cada vez mayor de utilización de robótica y tecnología que hace innecesario el uso de personal humano. El problema debería ser atacado desde el impuesto a la tecnificación y a la robótica, porque aumenta la capacidad de producción sin ninguna contrapartida. Y aunque ésta no es la única solución, debería de tenerse en cuenta.
Si a día de hoy hay un quince por ciento de paro o un diez o un lo que sea, no es porque las empresas no produzcan riqueza suficiente para crearlo, es que no necesitan crearlo, puesto que las plantillas pueden reducirse a niveles irrisorios y sin gastar un duro en impuestos que paguen ellas y los trabajadores. Cada día que pasa se irá agravando la situación y parece que a nuestros políticos la situación les entra por un oído y les sale por el otro, como tantos otros problemas que no sean como mantengo mi cargo.
Digo políticos, si de todos y cada uno de los partidos que dicen ”ande yo caliente y muérase la gente”, versión del refrán antiguo. Está claro que las sociedades basadas en el comunismo no funcionan, pero las que se vayan a basar, en el futuro, en la tecnología robótica tampoco funcionaran para el común de la gente, porque no hay trabajo para todos. Este problema tiene formas de arreglo, reducir drásticamente la población en los países del tercer mundo en los que se produce por cuatro duros, y recuperar ese trabajo que no está tecnificado o renunciar al desarrollo robótico y tecnológico. Si no, los humanos en general estarán condenados a vivir en la miseria. Y más a la hora de la jubilación.
Ni yo, ni nadie como yo, está en la obligación de hallar soluciones, libres y democráticas al problema, puesto que no vivimos de la política para tener que rompernos la cabeza. Esto compete al gobernante y legisladores que cobran para ello y que en la actualidad parece que están en un perenne pim, pam, pum, congresual. Si no tienen la categoría intelectual necesaria para asumir el problema que se olviden del cargo y se vayan a su casa.
Imagino que entre los economistas y científicos habrá gente capacitada para tratar de enhebrar soluciones que no dañen la libertad individual y que beneficien a todos. Hay cientos de voces que llevan hablando de ello hace años, ¿por qué no se les hizo caso? ¿ Por qué se ha dejado llegar las cosas hasta aquí? Ni siquiera es una cuestión de alargar los años de trabajo, es cuestión de cambiar los objetivos de las personas y redirigirlos hacia actividades productivas en el campo que destruye su propio trabajo, eso por el momento y en el futuro la subvención solo por ser humano y haber nacido.
Probablemente yo lo haya explicado bastante mal, pero las soluciones que se buscan por ahora, como lo del casi imposible ahorro solo tapan huecos de futuro próximo, pero no arreglan de verdad el problema. Yo no tengo las soluciones, pero como viviré la precariedad si no lo remedian, puedo gritar para exigir que, quién tenga que pensar, piense. De modo que ahorrar para la jubilación, de acuerdo pero díganme cómo.
El Mito del libre comercio
Ravi Batra