Voy a llamar a las cosas por su nombre y saltar a pies juntilla toda esta asquerosidad promocionada por los artistas de la ruina

Avenida de Artistas de la Ruina. Ilustración original de Nachete
Avenida de Artistas de la Ruina. Ilustración original de Nachete. https://twitter.com/nachetejidg

 

 

 

 

“Vamos a dejarnos de las zarandajas de los artistas de la ruina y a llamar a las cosas por su nombre. No puede ser que quién es un vago quite el puesto de trabajo a alguien que no lo es y lo merece”

 

 

 

Hace ya muchos años, quizás tal vez un siglo o más, cuando un empresario decidía arriesgar su dinero en un negocio, era para que su empresa tuviera continuidad en el tiempo, creciera y arrastrara con él a sus trabajadores, dándoles de esta manera una forma de vida, que sin trabajo no tendrían. El propósito era tener empleados que duraran muchos años en la fábrica o en la tienda o donde fuese, con el ánimo de que con el paso de los años, su destreza en la actividad desarrollada fuera máxima y eso revertiera en el negocio y por ende en la cuenta de resultados y en los beneficios que a su vez también revertieran en esos trabajadores y en las ganancias propias, que para eso arriesgó su hacienda.

Ahora no, ahora según las normas no escritas en ninguna mente que realmente piense, se trata de que el personal cambie de empresa, de no contratar personas con más de cincuenta años, con experiencia más que acreditada y cosas absurdas por el estilo. Todo ello en aras de ofrecerlo en el altar de sacrificio a la diosa juventud, que perdónenme ustedes es inexperta e imprudente, recuérdese la caída de las bolsas mundiales hace bien poco tiempo. Una hecatombe casi global por la irresponsabilidad de esa juventud. Luego, desde hace años, las empresas no quieren hacer contratos indefinidos y si los hacen quieren tener la potestad de deshacerlos si fuera necesario.

Puedo comprender que el excesivo abuso de los sindicatos defendiendo trabajadores, a veces más vagos que la chaqueta de un guardia, pueda influir en ello. Pero por eso, lo que sobran son los sindicatos de clase, que más que defender derechos laborales, defienden derechos políticos, porque no sirven para que los mejores ganen más y los vagos sean apartados de sus trabajos por merecimiento propio.

En varias ocasiones he oído la frase “no trabajes tanto que nos van hacer trabajar a los demás”, no hay frase que más me moleste, “métete en tus asuntos, si no te gusta trabajar vete a la mierda y deja el trabajo para quién lo quiera, lo respete y necesite”. Pero al parecer ésta es la moral que se ha inculcado en los españoles en general por parte de los que piensan que los empresarios, por el hecho de serlo, son unos hijos de puta chupasangres de los esforzados y virginales trabajadores.

No, vamos a dejarnos de zarandajas y a llamar a las cosas por su nombre. No puede ser que quién es un vago quite el puesto de trabajo a alguien que no lo es y lo merece. Lo mismo que no trago la titulitis para la promoción y si creo en la eficacia y la inteligencia del individuo como factores imprescindibles en concursos oposición, no puedo tragar que haya gente, aprovechándose de su cara dura, para ser considerados más que sus compañeros cuando no son más que mediocres vagos de tres al cuarto.

“Estas son las veces en que te gustaría dar nombres, pero por respeto no das, claro que a los interfectos les entraría por una oreja y les saldría por otra”

Estas son las veces en que te gustaría dar nombres, pero por respeto no das, claro que a los interfectos les entraría por una oreja y les saldría por otra, si no les perjudica en su nómina y vaguería. Vamos a ver, señores, España de esta manera no puede llegar a ser un país ni mínimamente serio. Hay que asumir las responsabilidades y ser justos con los que valen y trabajan, no con los mediocres y los vagos. Y para colmo de males los Ministros de Hacienda se empeñan sistemáticamente en recaudar más, entre otras razones para mantener este orden de cosas, porque anda que no hay vagos viviendo del presupuesto del Estado.

Párense a pensar ahora que el gobierno quiere subir los impuestos más a las empresas, ¿Quién va a pagarlo?, pues desengáñese, lo vamos a pagar usted y yo, porque ya se encargarán las empresas de subir los precios de sus productos adecuadamente, recuerden que tienen que generar beneficios y dar de comer a muchos empleados. Bueno eso en el mejor de los casos, en el peor cierran y mandan gente a la calle. Lo siento pero este es el camino a ninguna parte. Nos aguarda una mierda de mundo pinchada en un palo, como todas las cosas sigan así, psicópatas sueltos, maleantes sin duras penas que cumplir, vagos y mediocres que se pueden contar por puñados, una gran parte de población sin unos mínimos de educación, una sociedad que ha perdido los valores que la hacían estar por encima, en la consideración de las personas, por encima de todas las demás, la occidental.

¿Es que nadie se ha dado cuenta? ¿Es que nadie quiere asumir sus responsabilidades? ¿Es que nadie va a decir basta ya? ¿Es que queréis volver a caer en manos de los bárbaros como cayó el Imperio Romano?. Pues vosotros mismos, yo para lo que me queda, me lo voy a saltar a pies juntilla…

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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