A Jaime Gil de Biedma, un amor que se me había muerto y hoy invoco. Colaboración especial de Gracia Díaz-Telenti

Gracia Díaz-Telenti

Colaboración especial de Gracia Díaz-Telenti

Jaime Gil de Biedma
Jaime Gil de Biedma

 

 

 

Querido Maestro:

Le pido permiso, e inmediatamente me lo concedo, para darle rienda suelta, y rendir cuentas y homenaje. Nada que otros muchos no hayan intentado antes y todavía, si no fuera porque durante dos años, exactamente dos años, yo me enamoré de usted y le creí vivo. Jamás se me pasó por la cabeza que pudiera no estarlo. Sujeté mis noches a sus versos, que sonriendo se volvían hacia mí y se dejaban poseer.
Fueron años duros, de carne muerta cercana y de nunca más estaremos todos juntos. Una “realidad no demasiado hermosa” que me llevó a estudiar literatura para que las penas no me mataran del todo ni la vida me llevara por delante.

Con esos vértigos en el alma, rompí soles y lunas, y me lo encontré: “hipócrita lector – mon semblable-, – mon frère!” Imposible que no me supiera: aquella noche nos revolcamos con “igual deslumbramiento que a los 20 años”. Aunque la noche no la durmiera conmigo, nada le fue insospechado y se alegró en su cama al despertarse. Al abrir las contraventanas, se sentía el “calor intermitente, como una brasa de antracita”… No nos costaba admitir que habíamos sido felices.
Para “aprenderle”, don Jaime, me quede sola, muchas noches. Más, muchas más de cuatrocientas, “agotando el tema de la vida” y, buscándole, esperándole, le leía sin renuncias, pero evitándole la “humillación imperdonable de la excesiva intimidad”; que no me impedían sonrojarme y pensar que, quizá, estaba yendo demasiado lejos.

En mi atrevimiento, pensé en escribirle. Lo hubiera hecho de no haberlo impedido el azar: mi amiga Pilarina, la Magistrada Jueza, me invitaba a comer y me regalaba una “nueva” Antología Poética (¡de más de 5000 pts!), cuyo papel de regalo despedacé a manotazos de dedos chispeantes que se adentraron, a más de medio libro, para buscarle. ¡Y le encontré fallecido! Allí mismo lo lloré todo… Entre mocos y sollozos, me terminé el “coñac”. La “escena” estaba servida y Pilarina no daba crédito.
Ahora, ¡qué ya sé dónde vive!, me es más fácil escribirle para contarle que tenemos a España hecha unos trapos y llena de zorros que nos lo roban todo. España es más canalla que nunca, aunque parezca mentira. España está desvencijada y de pre-guerra, “con la luna asomando tras las ventanas rotas” de los desahucios, el paro que no alumbra futuro alguno, el talento en el exilio, los millones en Suiza, la Corona disparatada…, en una Europa posterior al “milagro” alemán, que nunca tuvo gracia y que vuelve a dar la lata desde Bruselas.

Maestro, vuelva un ratito, siéntese entre nosotros y hágales callar y que le escuchen. Su España está de “cómo siempre” y duele sin ternuras.

–“Venga, don Jaime, tómese un traguito…” (Voy a buscarle un cenicero que, aunque se han puesto muy repugnantes con este tema, faltaría más.)

¡Levántenos la casa que este clima necesita!

 

Apología y Petición

Jaime Gil de Biedma (1961-62)

Esta  sextina de Gil de Biedma tuvo mala suerte. Formaba parte del volumen Moralidades, pero la censura lo prohibió y tuvo que ser editado en México en 1966. Nada más salir de la imprenta, el almacén de la editorial Joaquín Mortiz donde se guardaba la primera edición se inundó y se perdieron casi todos los ejemplares. Los pocos que se salvaron los tuvo que distribuir el propio Gil de Biedma entre sus amigos y conocidos. La sextina no se publicó en España hasta la edición de Poemas póstumos en 1968. Quizá no haya un destino más ajustado para un poema dedicado a “este país de todos los demonios”

Y qué decir de nuestra madre España
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemoriable pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde si que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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