Las dichosas movilizaciones. Por Amando de Miguel para La Paseata

En las movilizaciones o manifestaciones en las calles españolas el morado comienza a superar al rojo tradicional
En las movilizaciones o manifestaciones en las calles españolas el morado comienza a superar al rojo tradicional. Ilustración de Nacho Díaz Tejedo.

“Me dan algo de grima las manifestaciones o movilizaciones: mucha gente en la calle coreando pareados estúpidos. Claro que lo peor son los organizadores y manipuladores de masas”

Me dan algo de grima las manifestaciones o movilizaciones: mucha gente en la calle coreando pareados estúpidos. Claro que lo peor son los organizadores y manipuladores de masas. Entiendo que este tipo de actos callejeros se prodigan demasiado, por lo que pierden fuerza para cambiar las cosas. No tengo mucha fe en la democracia directa, asamblearia, popular en su peor sentido. Lo siento por los venezolanos. Incluso la institución del referéndum me da mala espina. Suele ser un recurso típico de los regímenes autoritarios. Sin embargo, parece que se acomoda bien con algunos cantones suizos, pero Suiza es un país raro por todos los conceptos. Ya se ha dicho, los suizos inventaron el reloj de cuco y la navaja multiuso. Eso ha sido su contribución a la cultura occidental.

Comprendo que alguna vez se impone salir a la calle en medio de una multitud organizada para protestar por algún desafuero. Pero, como rutina, me parece un mal asunto. Seguramente desplaza otras formas más civilizadas de hacer política, de defender ciertos derechos.

“Las movilizaciones se hacen hoy para que aparezcan en la tele. Se convierten en un espectáculo aparentemente gratuito y espontáneo”

Las movilizaciones se hacen hoy para que aparezcan en la tele. Se convierten en un espectáculo aparentemente gratuito y espontáneo. Pero cuesta dinero, aunque solo sea para la cartelería y las horas extras de los policías que están para proteger a los manifestantes. Bueno, a veces los policías no tienen más remedio que repeler a los manifestantes violentos. Nadie se cree que las movilizaciones sean tan espontáneas como aparentan.

Las movilizaciones con mayor éxito son las que se hacen contra algo o contra alguien. Requieren un mínimo de atrezzo simbólico. Por ejemplo, en las últimas y aburridas manifestaciones sindicales el pañuelo rojo al cuello se ha visto sustituido por el pañuelo morado. No se sabe si por feminismo o por republicanismo. Resultan sospechosas las pancartas con la misma tipografía, como realizadas en el mismo taller. Es difícil encontrar eslóganes novedosos. Empalaga lo de “el pueblo, unido, jamás será vencido”. El tremolar de banderas siempre es un gesto que anima mucho, aunque a veces molestan las ilegales. Perlo lo fundamental es la plástica colorista para animar los telediarios.

Las manifestaciones no suelen mantener el carácter mostrenco que desean darle sus organizadores. Son precisamente estos quienes las utilizan para su beneficio. Su protagonismo se nota porque se reservan el derecho a agarrarse a la pancarta que abre la manifestación. Es lo que se llama “cabecera” y solo los fotógrafos y cámaras pueden ponerse delante de ella. Hay, pues, más jerarquía de la que aparenta el racimo de la gente congregada para la ocasión.

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Amando de Miguel

Amando de Miguel

Este que ves aquí, tan circunspecto, es Amando de Miguel, español, octogenario, sociólogo y escritor, aproximadamente en ese orden. He publicado más de un centenar de libros y miles de artículos. He dado cientos de conferencias. He profesado en varias universidades españolas y norteamericanas. He colaborado en todo tipo de medios de comunicación. Y me considero ideológicamente independiente, y así me va. Mis gustos: escribir y leer, música clásica, chocolate con churros. Mis rechazos: la ideología de género, los grafitis, los nacionalismos, la música como ruidos y gritos (hoy prevalente).

2 comentarios sobre “Las dichosas movilizaciones. Por Amando de Miguel para La Paseata

  • Antonio De la Torre Luque
    el 7 mayo 2018 a las 13:36
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    Así es don Amando. Suscribo su reflexión sobre esas masas que se dejan dirigir tras una pancarta.
    Y ya puestos, un pareado que bien le vendría a esas huestes dirigidas y manipuladas por los convocantes, siempre en su propio beneficio: “Las masas, aborregadas, como rebaños serán tratadas”.
    Es lo que nuestro decreciente y lamentable nivel educativo va produciendo a espuertas, borregos adoctrinados de fácil conducción. Eso sí, todos “saben” leer, aunque no lo practiquen mucho ni entiendan nada cuando se deciden a juntar letras escritas.
    Así nos va, querido Profesor.

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  • el 7 mayo 2018 a las 23:34
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    El Lobo, disfrazado de pastor, saca a las ovejas que con razón o sin ella, siguen al pastor enmascarado hacía el matadero de la UTILIZACIÓN DEL TONTO ÚTIL. Lástima de ovejas, que actuando de buena fe, creen que salen a reivindicar sus derechos: no pueden estar más equivocados ni manipulados. Corto y acertadísimo artículo que don Amando de Miguel nos dedica en La paseata: el rojo se ha vuelto morado. Enhorabuena, profesor.

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