
«Nos habríamos ahorrado la actitud de Alfred y Amaia. Aprendamos de una vez. No vale con atiborrarnos a cada instante con esa pareja que, estoy seguro, ya no agrada a los españoles»
Ya se que sel árbol caído todos hacen leña, pero es que en esta ocasión hay algunas razones de peso para considerarlo así. Me estoy refiriendo al Festival de Eurovisión celebrado en mi querida Portugal. Un espectáculo televisivo de primer nivel, en donde los trabajadores de la televisión portuguesa han dado sobradas muestras de estar bien preparados.
Sigo, no como un fan, el Festival, y siempre pienso que somos mal tratados en las votaciones. Lógico, quiero siempre lo mejor para mi país. Pero en esta ocasión, no me he sentido agraviado, tal vez porque la pareja de cantantes que nos representaban había revuelto mis esencias al bordear el insulto a España, jugando como niñatos a la moda separatista.
Eso por un lado, pero es que su actuación fue muy pobre. la más fría del Festival. No hubo espectáculo, me recordó a esos espacios de TVE de los años ochenta. Solo faltó el blanco y negro. Con esa mentalidad no se puede ir hoy a una fiesta televisiva de ese calibre. Tal vez la canción Un chico malo, hubiese sido mas rentable. Su temática de plena actualidad, como la ganadora, claramente feminista, hubiese traído muchos votos populares. Y, sobre todo nos habríamos ahorrado la actitud de Alfred y Amaia. Aprendamos de una vez. No vale con atiborrarnos a cada instante con esa pareja que, estoy seguro, ya no agrada a los españoles.
